Los milagros sí existen

En la semana guadalupana, y con la visita de por medio, a la Basílica, del Fiscal General de EU, William Barr, el gobierno mexicano comenzó a cerrar el año con golpes certeros

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William Barr, Procurador de EU, y Christopher Landau, Embajador del mismo país en México, durante su visita a la Basílica de Guadalupe

Para efectos de cierre de año, la visita de William Barr, Fiscal General de Estados Unidos, trajo al Gobierno mexicano si no un trineo abarrotado de buenas noticias, sí, cuando menos, algunos regalos de Reyes adelantados para empezar el 2020 con algo más de certidumbre que el 2019.

Más allá de los pendientes que pusieron en jaque la credibilidad del proyecto de la “Cuarta Transformación” en su primer año de implementación, como la inseguridad y el crecimiento económico, el Presidente Andrés Manuel López Obrador y su equipo pudieron concretizar acuerdos y hechos que abrirían el camino a mejores tiempos.

En principio, el 5 de diciembre, el Fiscal estadounidense llegaba a nuestro país con el propósito de recibir una propuesta que pudiera convencer al Presidente Donald Trump de no nombrar terroristas a los cárteles mexicanos de la droga después de que México expresó su preocupación por la intención estadounidense y las consecuencias de aceptarlo.

Para evitar que la visita de Barr se interpretara como la aceptación, de México, de nuevos caprichos estadounidenses a cambio de que éste no lanzara una guerra de aniquilamiento, dañando nuestra soberanía, se habló de que la visita sería para tratar el tráfico de armas hacia territorio mexicano como causa de la alta violencia.

El mejor ejemplo de debilidad -o congruencia- del gobierno de México ante las amenazas trumpistas fue el cambio radical en la estrategia, si la había, contra las caravanas migrantes procedentes de Centroamérica a principios de año. Ante la exigencia estadounidense de frenar el traslado de ilegales de la frontera sur mexicana a la norte, a las puertas de Estados Unidos, o recibir, a cambio, la imposición de aranceles a cuanto producto ingresara a la Unión Americana, el gobierno mexicano modificó hasta el propósito inicial de la Guardia Nacional.

Pero, en realidad, el Procurador estadounidense venía a muchas cosas.

Horas después de la reunión de Barr, principalmente, con el Presidente López Obrador, el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, Trump anunciaba su decisión de posponer “temporalmente” la designación de los cárteles mexicanos como grupos terroristas.

Barr y el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Horas después de su reunión, Donald Trump anunció que aplazaba la designación de ‘terroristas’ a los cárteles mexicanos

Nunca se supo si México logró convencer en algo a Barr para que luego se lo comunicara a su Jefe, el Presidente estadounidense, sobre medidas para frenar el tráfico de armas hacia territorio mexicano, pero la decisión de Trump sobre los cárteles fue motivo de festejo.

En un tuit, el mandatario estadounidense dijo que cambió de opinión a petición de “un hombre que me cae bien y que ha trabajado tan bien con nosotros”. Se refería a López Obrador.

Donald Trump sobre López Obrador: ‘Un hombre que me cae bien y que ha trabajado tan bien con nosotros’

Con alborozo, el Jefe del Ejecutivo mexicano respondió igual: “Yo también respeto mucho al Presidente Donald Trump porque está demostrando con hechos que es respetuoso de México, respetuoso de nuestro pueblo y respetuoso de nuestra soberanía nacional”.

Claro, era si no un cheque en blanco sobre cómo frenar la actividad de los cárteles, al menos una gran promesa de hacer algo para reducir el saldo rojo. Frente a ello seguía estando el caso de la familia LeBarón, por la que ya el FBI, agregado a la DEA, participaba en las investigaciones.

Como en toda negociación, Trump guardaba su amenaza de actuar contra los cárteles mexicanos, pero se sembraba la duda ¿a cambio de qué?

Así empezaba diciembre y México ganaba la primera.

 

CAE EL ‘SÚPER POLICÍA’

Cinco días después de la visita de William Barr a México fue detenido, en Texas, Genaro García Luna, el “súper policía” que alcanzó notoriedad, principalmente, en el sexenio de Felipe Calderón, aunque su carrera pública en corporaciones de Seguridad la inició con Vicente Fox.

El 10 de diciembre se dio la detención de Genaro García Luna en Texas

Su detención, aun cuando el Gobierno Federal se deslinda porque ocurrió en Estados Unidos, mediáticamente se atribuye como un triunfo de López Obrador.

Y habría que deducir tiempos. Barr visita México el 5 de diciembre, pero el Departamento de Justicia estadounidense presenta el 4, un día antes, cuatro cargos contra García Luna ante la Corte Federal en Brooklyn.

¿Sería tema de Barr durante su encuentro con el Presidente mexicano?

Los cargos conllevan el haber recibido entre 3 y 5 millones de dólares de parte de Jesús “El Rey” Zambada, según acusó éste mismo durante el juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Paradójicamente, el día que detienen a García Luna ocurre, en México, la firma del Protocolo Modificatorio del T-MEC.

Firma, en Palacio Nacional, del Protocolo Modificatorio del T-MEC

Estados Unidos acusa al ex Secretario de Seguridad Pública de Calderón de servir al Cártel de Sinaloa y recibir sobornos millonarios entre el 2006 y 2012. Entre los delitos que se le fincan están el de narcotráfico, conspiración y declaraciones falsas.

García Luna se desempeñó también como jefe de la extinta Agencia Federal de Investigación, como dijimos, durante el sexenio de Fox.

El golpe, en sí, al ex funcionario federal no se dimensiona con su aprehensión, sino en el abanico que abre para inculpar a otros, principalmente de personajes allegados a Calderón. Bueno, aunque las espadas de Santiago Nieto, a cargo de la Unidad de Inteligencia Financiera, y de Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República, están desatadas.

El gobierno mexicano ganaba la segunda.

 

EL 10 TAMBIÉN FIRMAN EL T-MEC

Para mostrar que el cierre de año iba en serio, los eventos se juntaron

Ya dijimos que el mismo día que detenían a Genaro García Luna, México, Estados Unidos y Canadá firmaban el Protocolo Modificatorio del tratado comercial entre los tres.

Un asunto que en principio estaba planeado para ser la nota que se llevara los reflectores mediáticos, pero que fue opacada por el morbo de la nota roja.

El caso es que de un solo tiro, así lo consideraron articulistas, expertos y “pueblo sabio”, el gobierno de López Obrador mataba dos pájaros, en sentido mediático.

Si el T-MEC ponía, nuevamente, a México ante el mundo como una economía que no cede a presiones internacionales y generaba confianza a inversionistas para iniciar el 2020 con expectativas distintas, y voltear la tortilla al cero crecimiento, el caso de García Luna daba un golpe al más aguerrido de los críticos del nuevo gobierno, Felipe Calderón.

Teniendo como testigo principal al Presidente Andrés Manuel López Obrador, los representantes de los tres países, Jesús Seade, Robert Lighthizer y Chrystia Freeland, firmaron en Palacio Nacional el Protocolo Modificatorio del nuevo acuerdo comercial.

El paso era casi el cierre de todas las negociaciones y sólo faltaba el Visto Bueno de sus respectivos congresos.

Por México no hubo problema. Prácticamente, como decimos los mexicanos, “en caliente” o en “fast track”, el Senado lo ratificó el fin de semana. Por nuestra parte, el T-MEC estaba planchado.

A la espera estamos, entonces, de que lo mismo hagan los congresos de Estados Unidos y Canadá.

Durante la firma, el Presidente López Obrador dijo que el nuevo tratado traería al país crecimiento paz y tranquilidad.

Es un acuerdo “de grandes dimensiones”, expresó. “Bueno para los tres pueblos y los tres gobiernos”.

López Obrador agregó que mejorarán las condiciones laborales y se respetarán las soberanías. Que Nancy Pelosi, lideresa de los congresistas demócratas, supo separar las diferencias políticas de las comerciales.

El Presidente mexicano agradeció, de manera especial, el “trato respetuoso” de su homólogo Donald Trump.

“Algunos pensaron que no nos íbamos a entender en nada, que nos íbamos a pelear”, dijo.

En menos de una semana, era la tercera estrella en la cuenta del gobierno lopezobradorista.

 

LA GUADALUPANA, ¿EL PUNTO CLAVE?

Lo dijimos desde el inicio; todo empezó el 5 de diciembre, siete días antes de la fiesta, en México, de la Virgen de Guadalupe.

Día en el que mexicanos y extranjeros acuden a visitar la Basílica por todos los motivos. Ya sea para dar gracias por uno u otro favor que para pedir que baje la violencia.

Entre los más de 11 millones de fieles que visitaron a La Guadalupana estuvo William Barr, Fiscal General de Estados Unidos.

Este año, los peregrinos que visitaron la Basílica de Guadalupe rompieron récord: Más de 11 millones

El viernes 5 apenas terminó su agenda con el Presidente López Obrador y funcionarios federales, y emprendió su camino rumbo al Cerro del Tepeyac.

No iba solo; lo acompañaba Christopher Landau, Embajador de Estados Unidos en México.

En el recinto guadalupano, Barr y Landau fueron recibidos por Monseñor Raymundo Maye, canónigo y Sacristán Mayor de la Basílica de Guadalupe, y por el Rector de la misma, Monseñor Salvador Martínez.

Visitaron la Sacristía y se reunieron, en privado, con clérigos; después firmaron el libro de huéspedes distinguidos.

Posteriormente, en el retablo de la Virgen de Guadalupe, Barr depositó una ofrenda floral de rosas blancas.

Quizá desde su llegada a México, el 5 de diciembre, Barr trajo buenas noticias al Presidente López Obrador. Pero, eso sí, las gracias, las gracias, se las dio a la Virgen de Guadalupe. Y así claro que los milagros ocurren.

 

 

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@RobertoCZga

 

 

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