Los ganadores y perdedores en el T-MEC

Tendremos que esperar para conocer, más a fondo, detalles de lo negociado; ¿qué tanto cedió México para buscar la tan anhelada ratificación por parte de EU?

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El T-MEC, el acuerdo comercial trilateral entre los EUA, Canadá y México, continúa dando tema para análisis y debate. Hasta el momento, un acuerdo comercial que ya estaba negociado e incluso se encuentra ratificado en nuestro país, por increíble que parezca se volvió a renegociar en temas sensibles para nuestro país, en concreto, mejorar la resolución de controversias, la protección de trabajadores, reglas de origen automotrices y medio ambiente.

¿Entonces por qué el gobierno de la 4T permite que se reabran temas sensibles? En México, se tiene una urgencia por buscar una ratificación de un tratado que a todas luces sabemos que es poco probable que salga este año ratificado por el Congreso de los EUA, y lo peor, que mientras más quieran buscar dicha ratificación, los EUA, más verán a México como un negociador débil y desesperado, generando una moneda de cambio enorme para Trump que en busca de su reelección, no dudará en utilizar el T-MEC para conseguir más beneficios para los EUA y menos para nosotros.

El pasado martes en Palacio Nacional, el presidente López Obrador, en un evento donde asistieron la viceprimera ministra de Canadá, Chrystia Freeland; el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer; y Jared Kushner, asesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmaron un protocolo modificatorio.

Posterior a esta firma, todavía falta que el tratado sea aprobado por los Congresos de EUA y Canadá, con las nuevas modificaciones para su posterior ratificación.

No debe quedar duda, lo firmado el pasado martes en Palacio Nacional, no fue el T-MEC, las delegaciones negociadoras de Estados Unidos, Canadá y México firmaron un protocolo modificatorio.

La Cancillería en un comunicado oficial informó que la diplomacia de unidad nacional derivó en el triunfo del acuerdo entre los tres países y el subsecretario Jesús Seade subrayó que se logró evitar inspectores en materia laboral y se acordó un mecanismo igualitario para resolver futuras controversias.

El comunicado detalla que “se logró evitar la imposición de inspectores en materia laboral y se acordó un sistema de paneles que permite la resolución de controversias de manera simétrica y equitativa entre los tres países”. Asimismo, subrayó que las medidas que establecían cuotas para el acero en la región, y cuya aplicación súbita lastimaría a las empresas mexicanas, será implementado durante siete años. El Banco de Desarrollo de América del Norte, precisó el subsecretario Seade, contará con mayores fondos para incrementar las inversiones en la zona fronteriza del norte de México. El T-MEC representa un nuevo modelo de acuerdos comerciales regionales que fortalece la protección de los derechos laborales al tiempo que profundiza la regulación ambiental y mejora los mecanismos de solución de controversias.

En otras palabras, un comité supervisará el progreso de México, y si la nación no logra ciertos puntos de referencia, habrá acciones punitivas.

Contrario a lo que Cancillería nos dice, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), en su comunicado del 10 de diciembre, en su página oficial expresa una postura claramente contraria: “El día de ayer, los integrantes de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores se reunieron con el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y con el Subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, para conocer los avances hacia la ratificación del T-MEC con Estados Unidos. Si bien en Coparmex celebramos que las negociaciones y la eventual ratificación de este acuerdo sigan su marcha, consideramos indispensable tomar en cuenta e involucrar la opinión del sector privado en la toma de decisiones, con la finalidad de analizar cualquier modificación a este acuerdo y sus efectos a corto, mediano y largo plazo. México no tiene que correr ningún riesgo en materia comercial, ni supeditar los acuerdos a las coyunturas internas que ocurren en otros países. Por ello, hacemos un respetuoso, pero firme llamado a las y los Senadores de la República a no precipitarse y, de manera mesurada, a retomar los procesos de consulta, para que juntos, gobierno y empresarios, nos aseguremos de no ceder posiciones que afecten a nuestra economía, ni socaven a la soberanía nacional. En Coparmex, lo decimos claramente: primero México”.

En su cuenta de Twitter (@JesusSeade), el subsecretario Seade comentó: “Diferencias Empresariales… y CLARO que hemos trabajado muy BIEN  y muy de CERCA  con los líderes que sí representan al sector empresarial en México”.

Como dicen: “explicación no pedida, culpa reconocida”.

Encontramos polarización incluso en el tema del T-MEC, el gobierno de la 4T, celebra con pompa que el T-MEC “ya va”; y el sector empresarial expresa que lo negociado –o cedido- con los EUA, presenta varios claroscuros y los marginaron en las negociaciones.

En el Senado mexicano, el tema tampoco está en paz, distintos senadores expresan su postura por el fast track que el gobierno de la 4T desea darle al protocolo modificatorio y corre prisa la aprobación en la Cámara Alta del adéndum al T-MEC. El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Héctor Vasconcelos advirtió que si no se acelera el proceso, la ratificación del Tratado –en el que el presidente López Obrador tiene su mayor apuesta para recuperar la confianza de los inversionistas– podría irse hasta febrero del año que viene en EUA.

La prisa por aprobarlo en fast track inquietó a los opositores. Querían tiempo para analizarlo. En fila protestaron Miguel Mancera, PRD; Vanessa Rubio, PRI; Alejandra Reynoso, PAN.

El senador del PRI, Carlos Aceves del Olmo, líder del sector obrero, no se quedó callado, dijo que si México aceptó que inspectores estadounidenses hagan revisiones en plantas y empresas afincadas en México, nuestro país debe tener el mismo derecho de inspeccionarlos.

“Están regalando más que Santa Anna”, subrayó.

El Washington Post, no titubeó, con un título “Ganadores y perdedores en el acuerdo final de USMCA”, coloca a los EUA como ganador y a México como perdedor. El presidente Trump como un claro ganador, obtuvo un acuerdo legítimo e integral con dos países extranjeros y demócratas, que actualmente intentan destituirlo. Los demócratas por su parte, demuestran a Estados Unidos que son capaces de hacer cosas más allá de la acusación (Impeachment). También ejercieron una gran influencia durante las negociaciones, obligando al presidente Trump, así como a México, a aceptar una aplicación más estricta de los derechos laborales en el acuerdo final.

Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, al dar noticia de esto, agregó que los demócratas ayudaron a crear un acuerdo “infinitamente mejor”. Lo que Pelosi no comentó pero que dejó muy claro, es que al darle avance al tema del T-MEC -que abandonaron prácticamente de la agenda durante el año-, da pie para continuar con el verdadero interés en la agenda demócrata, el Impeachment, el cual con este movimiento deja sin recurso a la defensa del presidente Trump de  demostrar que los demócratas únicamente buscan perjudicar su imagen y no poner los intereses norteamericanos por delante.

Tendremos que esperar para conocer más a fondo los detalles de lo negociado y conocer realmente qué tanto cedió México para buscar la tan anhelada ratificación por parte de los EUA.

 

 

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