Las tragedias duran un instante… sus secuelas son eternas

Caso de Guardería ABC no debe quedar en la indiferencia ciudadana

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Cinco de junio, además de integrarse al paso inexorable del tiempo de cada año, es una fecha de la que no se debe perder su distingo como una tragedia que se estaciona en 2009.

Un evento al que por ningún motivo o eventualidad se debe permitir volver a padecer y, mucho menos, repetir.
Una desgracia que no se debe extraviar en la memoria, sobre un acontecimiento que el mismo tiempo se está encargando de diluir su capacidad de reflexión sobre los hechos.

Un infortunio que llenó de luto a numerosas familias de la ciudad de Hermosillo; de incapacidad de reacción, control de daños y culpas al Estado de Sonora y, de estupefacción, horror y agravio al país entero.

Una enseñanza trágica que se suscita en esa fecha fatídica de 2009, en una de las guarderías que subrogaba para estos fines el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde 49 infantes (24 niñas y 25 niños) de entre cinco meses y cinco años de edad fallecieron; la mayoría por asfixia por el humo tóxico.

Una desgracia donde cerca de 70 menores sobrevivientes fueron hospitalizados con lesiones de consideración. Así como, aproximadamente 30 fueron trasladados de urgencia a Estados Unidos y diferentes estados de la República para recibir atención especializada por quemaduras de distinta magnitud.

SUCESO CATASTRÓFICO

La Guardería ABC, signada dentro de las tragedias nacionales, un suceso catastrófico donde muchas de las víctimas sobrevivientes, en la que se incluye a padres y familiares directos; presentan afectaciones que harán necesario tratamientos de por vida: porque las tragedias duran un instante, pero las secuelas son eternas.

Ante el dilema de que Dios inventó el tiempo para evitar que todas las cosas sucedieran en un mismo instante, una enseñanza popular; esta tragedia infantil estigmatizada en esa época, no debe quedar en la indiferencia ciudadana, producto del usual estilo de vida de una sociedad despersonalizada y hasta deshumanizada que se satisface ajena a la colectividad.

Esa sociedad que no padeció los hechos directamente, a las que el pasado no los marca; vivencias cuyas penas y nostalgia se esfuman, donde los hechos y la verdad tienen poco que ver entre sí, pero que no se deben desprender de la historia para no repetirlas nuevamente.

Lo cierto es que, nadie quiso que ocurriera ese incendio, máxime cuando las víctimas directas eran infantes, pero fue un suceso que aconteció, en señal de advertencia y aprendizaje.

Una lección que no debe ser presa de la amnesia selectiva de nuestra mala memoria, al menos para la conmemoración de ésta fecha, porque el sufrimiento que padecieron los padres, ese dolor maestro que siempre estará allí, para recordarnos que endebles somos.
Ese dolor de dentro y fuera, que te avisa que somos vulnerables, pero no frágiles, si sabemos aprender a tiempo y no olvidar las lecciones.

Ese dolor que sigue presente en sus padres, porque para ellos la muerte no cancela todo.
Ese dolor que mantienen latente en la búsqueda de la verdad, aunque para esa verdad no exista una versión absoluta como señalara: Akira Kurosawa.

Porque para esas madres, el sentido de pertenencia que describe Freud: en la que centralizan su admiración y cariño porque son sus hijos; no pudieron vivirlo y disfrutarlo a plenitud, por la muerte prematura de sus infantes y, se resisten a cancelarlo, porque las penas y la nostalgia no se alejan de sus vidas.

UN PUNTO OSCURO EN LA MEMORIA

La tragedia de la Guardería ABC no fue obra de la casualidad o un caso fortuito, sino una conjugación de factores como la torpeza, descuido, negligencia y despego a las normas provocadas por la corrupción, tráfico de influencias y negligencia.

Culpables son muchos, aunque desde mayo de 2016 el Juzgado Primero de Distrito en el Estado de Sonora impuso condenas que van desde los 20 hasta los 29 años de prisión a 19 de los 22 implicados en el caso, donde no están todos los que deberían estar y están inocentes.

Aunque para la opinión pública siempre quedarán en el imaginario los involucrados de primer nivel que administraban y gobernaban en el momento del suceso, de los cuales con sus actuaciones nunca dejaron en claro el sentido humanitario acorde a la tragedia que se vivía, destacando la defensa oficial de sus instituciones y la evasión de responsabilidades.

En esta galería se encuentra Eduardo Bours Castelo, Gobernador de Sonora, Juan Molinar Horcasitas, Director General del IMSS y de Ernesto Gándara Camou, Alcalde de Hermosillo.

LO RESCATABLE

Toda desgracia deja un cúmulo de actitudes y acciones a rescatar, dentro de este parámetro, sin duda se destacan las decenas de voluntarios anónimos que arriesgaron su vida en la colaboración de la evacuación de la guardería siniestrada.

Los médicos que atendieron más allá de sus fuerzas y recursos técnicos a los afectados, los movimientos sociales agrupados en organizaciones como Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de junio y Manos Unidas por Nuestros Niños.

La modificación a la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Infantil, llamada: Ley 5 de junio.

CONCIENCIA

Frente al memorial que se encuentra frente a las oficinas centrales del IMSS en la Ciudad de México y, en la conmemoración de ésta fecha con el izamiento a media asta de la Bandera Nacional, debe estar presente el sacrificio de esos 49 niños y niñas, pero más que nada, recordar una tragedia que nos haga conciencia.

LA CNBV

Parece que el resultado que se vislumbra en la problemática de administración que enfrenta la Caja de Ahorro de los trabajadores de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) es: todos pierden; 939 socios entre personal activo y jubilados que, desde 1993 disfrutan las bondades de la cultura del ahorro, con sus beneficios de préstamos distintivos, que les ha permitido la compra de automóviles, casa-habitación y disposición de efectivo que aligera sus problemas económicos y eventualidades; enfrentan una realidad de recomposición a fondo, cuando la actual administración les presenta una radiografía de su situación contable y su constitución legal, que le impide de momento su funcionamiento y operación rutinaria.

Funcionando como una sociedad civil de carácter privado, en lugar de una Sociedad Cooperativa de Ahorro, estacionada en el ente regulador en la materia, enfrenta una cartera vencida que supera el 13 por ciento del total del portafolio de financiamiento, con un equivalente monetario de casi 17 millones de pesos, concentrado en 10 créditos de ex servidores públicos de mando medio y superior, destacando algunos que directamente operaban como socios directivos.

La parálisis que vive esta población laboral por su necesidad económica de disposición y su incertidumbre jurídica; puede salirse de control, ya que por un lado la Ley de Austeridad prohíbe el funcionamiento con recursos públicos de cajas de ahorro en el gobierno federal, y por otro, la finanzas de la caja de ahorro no encuentra una salida para su activación por la cartera vencida.
La deuda se debe subsanar, además de legalizar su funcionamiento, donde los principales afectados son los mismos ahorradores, que ha visto entorpecido este instrumento de apoyo financiero, vislumbrando la pérdida de su capital y la retención de la liquidación a los jubilados.

Ya no se debe administrar el problema como se caracterizó en los dos últimos lustros, deben resolver las dificultades que se presentan en el manejo del ahorro de los empleados, con el mínimo de deterioro, porque afectar su bolsillo, puede provocar una parálisis que podría desbordar al Organismo.

Sobre esta problemática, hace apenas unos años Nacional Financiera a través de FIPAGO, Fideicomiso Pago, que enfrentaron quebrantos sustantivos en el país, puede aportar soluciones a corto plazo que resuelva esta encrucijada, que para bien de los ahorradores, sean los menos afectados.

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