Las decisiones del gobierno federal afectan la economía

Improvisadas y tercas formas; bajo dinamismo genera incertidumbre y no estimula la inversión privada y pública

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División de bancos de inversión multinacional estadounidense lapidaria

Las decisiones del gobierno federal deben impulsar el progreso económico de la población mexicana.

Sin embargo, no es así.

Varias decisiones del actual gobierno, por su forma improvisada y terca de realizarlas, detienen el crecimiento.

Este tipo de decisiones son consideradas unas de las principales causas del bajo dinamismo económico durante 2019 porque generan incertidumbre y no estimulan la inversión privada y pública.

Los primeros efectos negativos se reflejan en la reducción a calificaciones de la deuda nacional, así como en ajustes a la baja de previsiones de crecimiento realizadas.

De acuerdo a una encuesta aplicada a analistas globales, realizada por Bank of America Merril Lynch (BofA), el 58% de los consultados consideran que la falta de confianza en la economía se debe a las decisiones tomadas por el gobierno.

Por otro lado, el 77% de los participantes considera que México perderá posicionamiento como destino viable para inversiones.

Esta misma percepción la tienen calificadoras y organismos financieros, nacionales e internacionales.

La toma de decisiones basada en evidencia y diagnósticos confiables contribuyen al impulso de la economía.

Sin embargo, decisiones de política pública con poca claridad en aspectos importantes, como eficiencia, eficacia, capacidad de gestión y economía, detienen el crecimiento productivo.

Un ejemplo es la política energética del actual gobierno.

Se pretende ejecutar proyectos, como la refinería de Dos Bocas, que no cuentan con estudios de costo-beneficio, viabilidad financiera a largo plazo, impacto ambiental y mecanismos claros de evaluación y transparencia.

Lo anterior redujo la calificación de la deuda de Pemex y genera desconfianza en las finanzas públicas del país.

Otra decisión que impacta el dinamismo económico es la reducción del gasto público.

En este caso, la centralización del gasto federal y la reducción del mismo disminuyeron la inversión pública.

Las entidades y municipios son los principales afectados, así como sus ciudadanos.

Muchos gobiernos locales dependen de las transferencias federales para implementar sus planes de desarrollo.

Así, la reducción de gasto impide la implementación de proyectos productivos y atención a temas de urgencia social, como la inseguridad, educación, pobreza, etcétera.

El gobierno actual se jacta de separar la política de la economía, declaraciones contradictorias y poco reales.

La toma de decisiones asertiva, para que contribuya al desarrollo económico, social y político, debe generar una sinergia que fortalezca los tres ámbitos mencionados.

Un gobierno que toma decisiones basadas en la razón y en evidencia contribuye al progreso de su país y la sociedad que representa.

Un gobierno con decisiones caprichosas, poco realistas o con base en datos inverificables, genera desconfianza y desfavorece el dinamismo económico y social.

 

 

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