La UIF, Sahagún y Gertz Manero ¿otro montaje?

Involucrar a la esposa de Fox con los Legionarios de Cristo, insinuar su investigación y la aparente reacción del Fiscal General contra la unidad que dirige Santiago Nieto ganaron, por dos días, la atención mediática

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Marta Sahagún, siempre polémica. La semana pasada volvió a ser noticia

Por deformación profesional es obligado preguntarse por qué, al inicio de 2020, Marta Sahagún fue colocada en escena como corrupta aliada en cuestiones financieras de los Legionarios de Cristo, la orden del sacerdote Marcial Maciel que tanto daño causó y sigue causando a la Iglesia Católica por la pederastia propia del fundador y de algunos de sus seguidores.

En el mundo de la Cuarta Transformación, que al final de cuentas no es tan diferente al de la era del neoliberalismo, dependiendo del lugar que ocupes en el espacio, es admisible suponer que se trata de un montaje más para entretener a la opinión pública, pero también lo es imaginar que hubo intento de cobrar antiguas facturas políticas.

Nada es casual; nunca lo será en política mexicana, en especial si se trata de priístas o ex priístas.

En la historia reciente, pocas mujeres (esposas, novias, amigas o hermanas) de los Presidentes de México han ejercido tanto poder como Marta Sahagún, cuyas presuntas aspiraciones de suceder a su marido, Vicente Fox, fueron truncadas, si la leyenda urbana tiene sustento, por Alfonso Durazo con su renuncia, de 19 cuartillas, al cargo de secretario particular presidencial.

Marta ejercía el poder y lo disfrutaba.

Vaya de ejemplo: Una ocasión me sorprendió que cumpliera una cita agendada conmigo cuando por sus problemas físicos pudo posponerla para otra fecha.

Para mi sorpresa, el encuentro ocurrió, puntual, en la recámara presidencial de la “Cabaña del amor”, como se conocían en los periódicos los aposentos que Fox ordenó construir para que su familia habitara en un aparente ambiente campirano y no en el área residencial de Los Pinos.

La Primera Dama estaba en cama a causa de una caída del caballo en San Francisco del Rincón. Como su marido se disponía a encontrarse, en Los Cabos, con el Presidente norteamericano, George W. Bush, no se resignaba a perderse el momento histórico; por eso fue que, para evitar el dolor, se hizo infiltrar la rodilla por un médico que le ordenó guardar reposo unos días, pero, hiperactiva como es, tampoco alteró su agenda, así que me recibió a mí (y no sé a quiénes más) en su habitación privada.

Estaba en cama y parecía estar revisando en una pantalla las finanzas de su fundación “Vamos México”. Yo, sin digerir que estuviese en la recámara presidencial sentado al lado de la Primera Dama, hice una pésima broma sobre las botas negras de su marido para regresar la adrenalina a sus niveles normales. Después platicamos de política.

Con el tiempo escribiría que hay quienes entran por la cocina, pero que yo lo había hecho por la recámara.

En una segunda ocasión, a consecuencia de que Ovaciones, que por entonces yo dirigía editorialmente, publicó en exclusiva, en su edición del mediodía, que Fox sería operado de la columna vertebral, me platicó cómo fue que el gobierno siguió funcionando con ella a la cabeza, a pesar de que el Presidente estaba técnicamente paralizado.

No recuerdo otro encuentro en Los Pinos, si acaso una entrevista navideña que conseguí para Enrique Sánchez Márquez.

Durante su estancia en la residencia presidencial, en donde ocupó la oficina que fue de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, fue personaje de polémica tanto por su gusto por la ropa fina y cara, por su dedicación a verse bella y por sus estrechos lazos con magnates de las cadenas de televisión y de la industria hospitalaria y hotelera.

Lo fue más porque su marido se refería a ambos como “la pareja presidencial”, lo que entrañaba la compartición del poder, alimentando con ello la creencia generalizada de sus supuestas aspiraciones a sucederlo, pero lo fue aún más por los presuntos negocios que hicieron, a la sombra de la irresistible influencia de su padrastro, sus hijos Bribiesca Sahagún, concebidos en su primer matrimonio. Una mala fama que aún los persigue.

 

TRES VERSIONES, UNA DUDA

Sin embargo, hasta donde recuerdo, nunca se había puesto en duda su honradez personal, sino hasta que, el pasado 7 de enero, el periódico Reforma difundió que “el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, reveló que hay una investigación sobre las finanzas de los Legionarios de Cristo, la cual incluye a Marta Sahagún”.

Reforma no dejó lugar a duda sobre la posición de la UIF: “A pregunta expresa sobre si se investiga a Sahagún, Nieto confirmó que sí y las pesquisas comprenden a toda la organización”. Añadió que “…la esposa del ex Presidente Vicente Fox tiene una antigua relación con Marcial Maciel, fundador de los Legionarios”.

La ex primera dama, experta en manejo de prensa, pues dirigió la comunicación de su marido en el gobierno de Guanajuato, en la campaña presidencial y en la Presidencia, reaccionó de inmediato: “Niego categóricamente los hechos insinuados; son un verdadero engaño a la opinión pública y una calumnia a mi persona… Sé que quienes hemos trabajado en política corre el riesgo de ser calumniado”.

El ex Presidente Fox la secundó en su cuenta de Twitter: “Porque vivo con ella, porque la conozco, porque sé quién es, todo mi amor, todo mi apoyo y toda mi solidaridad para Marta”.

Ese mismo día, Santiago Nieto, en entrevista con El Universal, negó que la UIF estuviera investigando sus movimientos financieros.

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, dio dos versiones distintas sobre la supuesta investigación a la esposa de Vicente Fox

¿A cuál creer de los dos periódicos más importantes de la capital de la República?

Más aún, ¿por qué la esposa del ex Presidente se convirtió en noticia?

Pareciera culpa de Nieto por decir a un periódico que sí la investiga y negarlo, poco después, al ser entrevistado por otro.

¿Se trató quizás de una de esas maniobras tan del estilo de estos tiempos para desviar la atención pública de problemas fundamentales mientras se le mantiene entretenida con un espectáculo mediático sobre persecución de presunta corrupción en políticos?

Más grave aún. La columna institucional del periódico Milenio, “Trascendidos”, especuló el viernes 10 que a causa del involucramiento de Marta en la investigación sobre los Legionarios por parte de la UIF, el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, “reaccionó fuerte”, denunciando ante el cuerpo diplomático mexicano que hay “unidades” del gobierno federal que violan la presunción de inocencia.

Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República. Según Milenio, su reclamo a una ‘unidad de gobierno que viola la presunción de inocencia’ fue por el involucramiento de Sahagún con los Legionarios

La única unidad gubernamental que el público recuerda cuando se habla de combate a la corrupción es la de Santiago Nieto, la UIF.

 

¿QUIÉN LA SUBIÓ AL RING?

A partir de Milenio se entiende que al señalar a la UIF como violadora de la presunción de inocencia, Gertz Manero se refería a lo acontecido a Marta, esposa de Vicente Fox, de quien el Fiscal General de la República fue secretario de Seguridad Pública.

Incluso, se habla de que, desde su nueva y poderosa posición, el ahora secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo, continúa la pelea, con la primera dama, que fue causa de su renuncia a la secretaría particular de Vicente Fox en la Presidencia de la República.

Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad de López Obrador. Hay quienes hablan de que, desde su nueva posición, todavía mantiene la pelea con la ex Primera Dama, pues a causa de ella dejó la Secretaría Particular de Fox

Lo cierto es que la UIF no la investiga, como dijo Nieto a El Universal.

También lo es que su amistad con el tristemente célebre padre Marcial Maciel es larga, pero no antigua.

Aunque son paisanos (de Sahuayo, Michoacán) y hasta parientes, Marta conoció al fundador de los Legionarios cuando era jefa de prensa de la Presidencia y aún no se casaba con Fox. Antes no tuvieron relación.

De hecho, propició conocer al sacerdote, precisamente, para pedir ayuda en la disolución, conforme al Canon católico, del matrimonio religioso del entonces presidente con su primera esposa. Fue en ese encuentro en el que el Legionario le habló del parentesco con su padre.

La relación creció a grado que en la visita de Estado que Fox hizo a Juan Pablo II, Marta no pudo estar con el Presidente en la reunión oficial, pues para la Iglesia Católica eran un par de divorciados. No se quedó con las ganas de saludar a Su Santidad, pues Maciel la hizo ingresar por una puerta lateral.

Después, Vicente y Marta sellaron su visita al Vaticano con un amoroso beso en la Plaza de San Pedro, muy cerca de donde, años después, Andrés Manuel López Obrador conseguiría una foto saludando al Papa Francisco.

El sensacional caso de Marta Sahagún y su presumible asociación delictuosa con los Legionarios de Cristo duró, en los medios de comunicación, no más de 48 horas; todo terminó en la aclaración de Nieto y en la aseveración de la ex Primera Dama de que sólo llegó a recaudar limosnas para los Legionarios. Seguramente no le costaba mucho trabajo, pues Maciel estaba relacionado con lo más granadito de los dueños del país, muchos de cuyos vástagos, asociados hoy con la Cuarta Transformación, fueron sus discípulos o de sus sacerdotes.

El asunto parece concluido, pero siempre quedará sin respuesta la pregunta de quién y por qué la subió al ring sin guantes, sin réferi y sin reglas, y, en todo caso, ¿por qué, casi de inmediato, el titular de la UIF desmintió lo que le fue atribuido y difundido por Notimex, la agencia noticiosa del gobierno?

Las únicas casualidades casuales que quedan de este caso fallido es que Durazo fue secretario particular del marido de Marta y que por las razones expuestas en las 19 cuartillas de su renuncia, la entonces Primera Dama no llegó siquiera a participar en la lucha por la candidatura presidencial, que fue de Felipe Calderón, el vencedor, haiga sido como haiga sido, de Andrés Manuel López Obrador, y que en el escándalo sobre su posible asociación delictuosa con Marcial Maciel, el que fuera secretario de Seguridad Pública de Fox, Alejandro Gertz Manero, denunció la existencia de “unidades” gubernamentales que violando la presunción de inocencia entorpecen el trabajo de la Fiscalía General de la República, pues dañan el debido proceso en beneficio de los perseguidos.

Nada que lamentar. Pasemos, pues, al escándalo mediático de la semana que empieza.

 

 

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