La sucesión presidencial de AMLO

¿Intentará replicar afanes reeleccionistas de Juárez y de Díaz?

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La sucesión presidencial en 1910: El Partido Nacional Democrático sorprendió a la clase política de México cuando se publicó, a finales de 1908.

El autor del libro, Francisco I. Madero, era miembro de una importante familia de hacendados y empresarios del estado de Coahuila. Madero se formó como liberal comprometido con la política y, durante muchos años, brindó apoyo intelectual y material a los disidentes agrupados contra el gobierno de Porfirio Díaz (presidente entre 1876 y 1911, excepto de 1880 a 1884, y unos pocos días en 1876).

Bajo el lema “orden y progreso”, la dictadura de Díaz había prohibido la oposición política y toda posibilidad de alternancia política. El libro de Madero pugnaba por elecciones democráticas, un sistema de rotación para los cargos públicos, el fin de la corrupción y la formación de organizaciones políticas para llamar a elecciones libres.

En 1909, cuando el gobierno de Díaz iniciaba los preparativos para las fiestas del primer centenario de la independencia, Madero fundó el Club Central Antirreeleccionista con el lema: “Efectividad del sufragio y no reelección”.

Muchos intelectuales, como Filomeno Mata, José Vasconcelos, Luis Cabrera y los hermanos Francisco y Emilio Vázquez Gómez, entre otros, se adhirieron al movimiento y llevaron a cabo campañas, por todo el país, para formar clubes locales que apoyaran la causa antirreeleccionista.

También fundaron un periódico, El Antirreeleccionista, que fue prohibido inmediatamente. La reelección de Díaz y el hostigamiento y encarcelamiento del propio Madero lo convencieron, más adelante, de la necesidad de iniciar una lucha armada que se convirtió en la Revolución Mexicana y obligó a Díaz a abandonar su cargo.

Con este importante antecedente histórico voy ahora a referirme a un libro más reciente. Se trata de “La Sucesión Presidencial 2018”, escrito por Manuel Salvador López García. Publicado en Metepec, Estado de México, dos meses antes de la histórica elección que, tras 18 años de infatigable y perseverante lucha política y cívica, le dio, finalmente, el triunfo a Andrés Manuel López Obrador y lo llevó a ocupar, desde el pasado 1 de diciembre, el histórico despacho presidencial del Palacio Nacional.

En su libro, López García pronostica, con firmeza, que “Andrés Manuel López Obrador será presidente, pues habrá aglutinamiento del voto a su favor”. En su texto, de 122 páginas, el autor se apoya en los resultados de las encuestas que “dicen quién ganará” y aplica el método de escenarios, pues afirma que “la construcción de escenarios no falla”.

A continuación me permito citar algunos párrafos relevantes del texto de López García. Dice el citado autor que el tratar de anticiparnos a los acontecimientos del proceso electoral del próximo 1 de julio de 2018, en el que se elegirá al Presidente de la República Mexicana para el periodo constitucional 2018-2024, es un intento fundamentado, teóricamente, en la psicosociología, el desarrollo técnico contemporáneo, la historia nacional, las previsiones de competitividad electoral y la praxis política.

Con ello tratamos de demostrar las ventajas de utilizar las técnicas de la comunicación social, que no se conforman con la simple información que ofrecen los hechos de la cotidianidad, sino que van mucho más allá, desarrollando verdaderos análisis hermenéuticos que permiten contextualizar y encontrar las causas de los acontecimientos para, así, poder elaborar una prospectiva realista.

En México se han publicado varios libros sobre el tema de la sucesión presidencial. Entre los escritores que han realizado este tipo de investigación política sucesoria destacan Daniel Cosío Villegas; en su libro El Sistema Político Mexicano analiza el dedazo presidencial; Liébano Sáenz, en La presidencia moderna, cuestiona la institución presidencial en el país, donde el PRI gobernó, ininterrumpidamente, entre 1929 y 2000; José Agustín, en La tragicomedia mexicana, aborda el tema desde la perspectiva de la anécdota; Enrique Krauze, en su obra La presidencia imperial, analiza el tema con una visión historicista; Federico Arreola, en La lucha de la gente contra el poder del dinero, hace un recorrido por los distintos escenarios de la política nacional y propone votar por la mejor opción para México; Jorge G. Castañeda publicó La herencia, cuyo análisis se estructura en dos partes: “La historia de los vencedores”, donde relata cómo fueron destapados y cómo destaparon los ex presidentes, y la segunda titulada “Visión de los vencidos”, que tiene como objetivo describir, explicar y comparar las coyunturas sucesorias mexicanas extrayendo patrones de conducta, reglas y variaciones que deriven en reglas demostrables empíricamente; Alejandro Trelles y Héctor Zagal también escribieron el libro AMLO. Historia política y personal del candidato a la presidencia por el PRD, que ofrece una visión crítica e implacable de la vida política de López Obrador.

La especialista en encuestas de opinión María de las Heras publicó Por quién votamos los mexicanos, texto en el que presenta el escenario, del 2006, de la política nacional a través de los sondeos y las estadísticas.

La periodista Denise Dresser y el escritor Jorge Volpi escribieron, en tono humorístico, “México, lo que todo ciudadano quisiera (no) saber acerca de su patria”, libro en el que se hace un recorrido por la dramática historia del país desde la época precolombina hasta la actualidad.

Enseguida, López García anota que a diferencia de estos autores, en la presente investigación percibimos la realidad y tratamos de representarla de una forma explícita, es decir, elaboramos modelos en los que incorporamos datos de los que estamos seguros de su significado y autenticidad, pues están respaldados en investigaciones hemerográficas y de campo.

Para llevar a cabo este proyecto aplicamos gran variedad de técnicas de la comunicación, con el fin de efectuar la representación real de los hechos, entre ellas el análisis de contenido de la información y la teoría de los escenarios, las cuales se encuentran dentro de las técnicas llamadas informales, y también instrumentamos las técnicas formales como la encuesta, las matemáticas, la estadística y las probabilidades.

La aplicación de la técnica “análisis de contenido de la información” consistió en descifrar, prácticamente, lo que divulgan todos los medios electrónicos, redes sociales, diarios, revistas y boletines de las dependencias de la Presidencia de la República, del INE, de las secretarías de Gobernación y de Seguridad Pública, así como de institutos políticos, “información que es del conocimiento público, del dominio de todos”.

El autor concluye diciendo que con este ensayo aspiramos a que las técnicas de comunicación social hagan más sólida la conciencia crítica de la sociedad y ésta emita un voto razonable que fortalezca la vida democrática de nuestra nación. Por otra parte, y según el cronograma de actividades, tenemos previsto concluir este trabajo con anticipación para darlo a conocer oportunamente ante los medios electrónicos y de información, redes sociales, sindicatos, asociaciones civiles, círculos empresariales, universidades, tecnológicos y partidos políticos, con el propósito de ensanchar la visión humana, que tenga como resultado el entendimiento del todo por todos.

Al comentar lo anterior en pláticas de café y mesas redondas se provocaron diversas reacciones y comentarios. Las actitudes al conocer las técnicas aplicables variaban; unos se impresionaron; otros estaban intrigados, escandalizados, asustados, perplejos, y algunos más se burlaron.

Coincidentemente, estos hechos pudieran estar anunciando el cuidado que se debe tener en las elecciones del próximo 1 de julio, ya que pudiera darse el conflicto entre grupos de poder: Político, económico, religioso, esotérico, guerrilla, fanatismo y narcotráfico, prescindiendo de otros posibles efectos. Mi observación tocó una fibra sensible en las personas de estos poderes, quienes manifestaron su preocupación por que se implementen las medidas preventivas que impidan hechos violentos, que para la gran mayoría son inminentes.

El narcotráfico se ha convertido en la amenaza más grave para la seguridad nacional porque trastoca las estructuras de las fuerzas de seguridad y de procuración de justicia.

El libro de Manuel Salvador López García es, sin lugar a dudas, un texto oportuno, metodológicamente avanzado y premonitorio. Es deseable que ahora aplique sus dotes intelectuales y su sagacidad política a combatir el principal factor que puede minar el éxito del gobierno de AMLO y su Cuarta Transformación.

Me refiero a las tentaciones autoritarias y reeleccionistas que algunos aduladores irresponsables, en complicidad con ciertos cínicos practicantes de sofisticadas corruptelas, intentan instigar en el ánimo limpio y patriótico del Presidente de la República. Vaya, pues, un recordatorio. El 2 de julio de 1915 murió, en París, el general Porfirio Díaz, lejos del país cuyo destino dirigió por más de 30 años. Don Porfirio, que dio su nombre a una época de nuestra historia; pues bien, aunque el Presidente Andrés Manuel López Obrador no es oaxaqueño, sino tabasqueño, no faltan quienes, a pesar del inequívoco mandato constitucional y de las reiteradas declaraciones del propio involucrado negando tales afanes, no cesan de atribuirle el propósito de buscar modificar la Constitución y las leyes para, a horcajadas sobre la ola electoral sin precedentes que lo llevó al poder en 2018, intentar replicar los afanes reeleccionistas de Juárez y de Díaz.

Tengo la certeza de que AMLO sabrá resistir los cacofónicos cantos de tales sirenas. Por su bien y el de México.

 

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