La radicalización en las elecciones presidenciales de Francia

Sociedad gala obligada a ejercer su derecho al voto de forma cuidadosa; fundamental elegir la propuesta de gobierno que responda a sus demandas políticas y sociales

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La permanencia de Francia en la Unión Europea, el uso del euro como moneda en el país, la libre circulación de personas y los derechos comerciales de la ciudadanía gala se someterán al escrutinio público en la segunda vuelta de las votaciones para elegir nuevo presidente.

Este 7 de mayo, la sociedad francesa elegirá entre dos programas de gobierno extremadamente diferentes.

Por un lado está la propuesta pro-globalización, y abierta a la inmigración, de Emmanuel Macron, candidato presidencial por el partido “En Marcha”.

Y, por el otro, la propuesta ultranacionalista y xenófoba de Marine Le Pen, candidata presidencial por el partido “Frente Nacional”.

La candidata conservadora se ha declarado a favor del separatismo en la Unión Europea.

La propuesta de Le Pen tiene una clara visión nacionalista y está en contra de la integración regional.

Este pronunciamiento es un riesgo que afecta los acuerdos comerciales y monetarios de Francia con la Unión Europea.

Por su parte, Macron ha tomado una postura a favor de permanecer en la UE, resaltando los beneficios comerciales que los acuerdos regionales han generado en el país.

La economía ha sido un tema importante en las campañas electorales de ambos candidatos.

La candidata nacional-populista ha planteado la salida del euro, regresar al franco y el uso de distintos tipos de monedas en el país.

Ante estas propuestas, el candidato liberal ha remarcado que la salida del euro generaría un aumento en los tipos de interés, los déficits y la deuda, lo que provocaría una devaluación de la moneda, depreciación de los ahorros y fuga de capitales.

La abanderada del partido Frente Nacional aboga por un proteccionismo comercial que ayudará a mejorar la competitividad internacional de las empresas nacionales.

Esta idea es irreal.

El proteccionismo implicaría restablecer acuerdos bilaterales con cada país y tensaría las relaciones comerciales de Francia con los miembros de la UE.

Macron, en su programa, apoya la libertad de mercado y rechaza el cierre de fronteras.

En Francia, la inmigración es un tema que se ha relacionado con el terrorismo.

La ultraderecha ha aprovechado esta relación, no vinculante, para difundir un discurso xenófobo y discriminatorio que atenta contra los derechos humanos de migrantes indocumentados, personas con doble nacionalidad y las provenientes de países musulmanes.

Por el otro lado, el discurso del partido En Marcha apoya la libre circulación de personas y de inmigración al considerar que Francia es un país de naturaleza migrante.

Si bien los sondeos públicos, después del debate del pasado miércoles, posicionan a Macron como victorioso para la jornada de este 7 de mayo, la sociedad francesa deberá ejercer su derecho al voto de forma cuidadosa y elegir la propuesta de gobierno que responda a sus demandas políticas y sociales.

 

 

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