La OEA se manifiesta a favor de México

Estados miembros contra toda forma de discriminación, intolerancia y xenofobia

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El pasado 3 de agosto cuando se suscitó la trágica matanza de mexicanos, en El Paso, Texas que dejó un saldo de 22 muertos, ocho de ellos de nacionalidad mexicana, nos deja con la pregunta de ¿qué puede hacer un país cuándo se generan casos como este en territorio de otro?

El derecho internacional en su principio básico se define como el conjunto de normas fundamentales, interdependientes, de preeminencia universal, por el que los Estados, y consecuentemente los demás sujetos de la sociedad internacional, deben regir su conducta en las relaciones internacionales.

Para efectos simples, casos como el de El Paso, Texas, parece que nos dejan en un estado de indefensión frente a los actos que afectan a connacionales en territorio extranjero, sin embargo, existen herramientas como tratados, acuerdos, declaratorias en el derecho internacional en concreto entre los Estados para actuar de forma enérgica y buscar una solución al problema.

Casos como El Paso, desafortunadamente han ido en aumento derivado del discurso xenófobo del presidente Donald Trump, en específico contra mexicanos residentes en territorio estadounidense. Los tiempos de reelección en aquel país, necesariamente conllevan a exacerbar los temas de campaña que llevaron al poder en primer instancia al presidente Trump, es decir, temas polémicos como el muro fronterizo con nuestro país, el T-MEC y el discurso racista contra nuestros connacionales, indudablemente estimulan la base electoral del presidente pero también generan situaciones de conflicto, violencia, matanzas.

Una de las primeras acciones que el gobierno mexicano realizó posterior a la matanza de El Paso, Texas, fue condenar enérgicamente estos actos y con base en la evidencia mostrada catalogarlo como un acto terrorista, a través de redes sociales el canciller Marcelo Ebrard detalló: “Los pueblos de México y Estados Unidos, así como las comunidades de Ciudad Juárez y El Paso estamos unidos por lazos familiares e históricos. Condenamos este nefasto acto, y permaneceremos unidos como vecinos, socios, familia”. A su vez, la embajadora de México en EUA, Martha Bárcena comentó en redes sociales: “El discurso xenófobo y racista conduce a los crímenes de odio. Indispensable construir un discurso de tolerancia, respeto y compasión. La comunidad hispana contribuye de manera fundamental a la sociedad estadounidense. Necesitamos trabajar por la paz en comunidades ambos países”.

Posteriormente el canciller Marcelo Ebrard, realizó un viaje a El Paso, Texas, para dar acompañamiento a las familias, así como, dar instrucciones al Consulado mexicano en aquel territorio sobre las acciones a seguir en materia legal.

México al mostrarse enérgico en el tema -y no es para menos- buscó otras formas de manifestar por la vía diplomática estos actos condenables, es así, como a propuesta de nuestro país, se envió la petición a la Organización de Estados Americanos (OEA) para condenar este acto.

En el comunicado No. 293, con fecha del pasado 28 de agosto, la cancillería manifestó que el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) adoptó por aclamación la declaración presentada por México relativa a la condena del ataque terrorista perpetrado en la ciudad de El Paso, Texas, EUA, el tres de agosto de 2019.

El documento emitido por la OEA, CP/DEC. 71 (2244/19/, con fecha 28 de agosto, expresa: “Que la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece que estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional”; esto por supuesto incluye a los discursos del presidente Donald Trump, sin embargo hasta la fecha no hemos visto una disminución sustancial de los mismos, por lo que los connacionales en el extranjero, deben tomar precauciones desde seguridad, acciones legales preventivas, identificación de lugares potencialmente peligrosos  que conlleven a salvaguardar su integridad física y cultural pues es probable que casos como el de El Paso, Texas, en nombre de la “supremacía blanca” se generen de forma frecuente y con mayor intensidad y coordinación entre grupos afines y no sólo ataques aislados por los llamados “lobos solitarios” que difícilmente son los planeadores estratégicos y ejecutores de dichos actos. No son situaciones aisladas, responden a una red de ideologías – grupos, sectas, organizaciones etcétera- que se comunican, coordinan y ejecutan estos ataques tan atroces.

El documento finalmente expresa: “El firme compromiso de sus Estados Miembros para adoptar todas las medidas necesarias a fin de combatir todas las formas de discriminación, intolerancia y xenofobia; y prevenir, investigar, procesar y en su caso castigar los delitos perpetrados con esas motivaciones”.

Para México, sin duda manifestarse por la vía diplomática genera reacción, la OEA es el órgano político más importante de la región, este tipo de protesta busca una respuesta enérgica por todos los países miembros, visibiliza la importancia de tomar acciones preventivas contra personas o grupos con ideologías extremistas y para nuestro país el primer caso de demanda contra el terrorismo racial.

Lo anterior, es un parteaguas para nuestro país, por un lado se expresa la solidaridad de nuestros vecinos del continente por la matanza de El Paso y por otro pone a nuestro país en la brújula contra el terrorismo racial, la acción diplomática y jurídica en los siguientes meses definirán el peso que tendremos en la arena internacional en el futuro.

 

 

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