La Ley de Austeridad favorece el compadrazgo

A considerar muchos puntos de dictamen; hace de la administración pública federal un espacio laboral para los amigos, para los seguidores, para los que se ganaron un ‘hueso’

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La Cámara de Diputados avaló la Ley Federal de Austeridad Republicana.

La propuesta de ley remitida por el Senado fue aprobada por las y los legisladores de Morena y sus aliados del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Las medidas de austeridad planteadas en el nuevo marco normativo deben ser, supuestamente, las guías para que los servidores públicos ejerzan el gasto federal y coadyuven a la eficiencia de los recursos públicos.

Sin embargo, el dictamen tiene muchos puntos que deben ser considerados.

El primero de ellos, la ley prohíbe a los servidores públicos empleados en niveles jerárquicos de mando superior laborar en la iniciativa privada por lo menos 10 años después de dejar su cargo, sin importar la razón.

La idea discursiva con la que se vende esta información a la opinión pública es que los funcionarios manejan información privilegiada que podría ser ocupada en la práctica empresarial, favoreciendo a la empresa contratante.

Asimismo, que se evitará el tráfico de influencias.

La verdad es que la administración pública deja de ser un ámbito de desarrollo profesional para muchos especialistas y deja espacio para arribistas.

Muchos de los perfiles de alto nivel tienen responsabilidades que requieren conocimientos específicos y formación profesional especializada.

Los puestos que requieren lo anterior son justo los que contempla la ley, directivos generales hasta jefes de unidad.

Una parte fundamental para el buen desempeño de una dependencia pública es contar con el personal adecuado a los perfiles.

Ahora, con la nueva ley, las personas mejor capacitadas pensarán dos veces participar en una dependencia federal, pues eso podría limitar su desarrollo profesional por 10 años, lapso de tiempo que es una exageración.

El resultado perverso de esta prohibición es que los cargos que requieren perfiles de alto nivel de profesionalización sean ocupados por personas leales a grupos políticos, y no por personal capacitado, personas cuyo desempeño no se orienta al servicio público, a mejorar la calidad de vida de la sociedad, pues deben quedar bien con la persona que les ofreció el puesto para no ser despedidos e inhabilitados por 10 años.

Así, se favorece el compadrazgo, algo que ya sucede, pero que ahora tiene una razón legal.

Segundo punto, queda prohibido contratar servicios de consultoría o despachos externos para colaboradores.

El sector público ya no será una opción de desarrollo para personal con basta preparación académica y experiencia profesional comprobable.

Tampoco se podrá apoyar a las personas que ocupan cargos por razones políticas y no por competencias demostradas.

Entonces, deberemos esperar a que la actual administración federal genere nuevas curvas de aprendizaje en medio de toda la improvisación mostrada en un año de gestión.

La Ley Federal de Austeridad Republicana hace de la administración pública federal un espacio laboral para los amigos, para los seguidores, para los que se ganaron un “hueso”.

 

 

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