La guerra comercial y tecnológica entre China-EU

Una incógnita hacia dónde se inclinará la balanza

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La tensión entre China y Estados Unidos sigue en aumento. Lo que empezó como una guerra comercial se ha convertido en una batalla por el liderazgo mundial en tecnología y, en el fondo, una posible carrera armamentista. Esto se observa con la inclusión del gigante tecnológico Huawei en una lista negra por parte del gobierno de EU que ha generado pérdidas de soportes para la empresa, como ocurrió con Google. Esta tensión ha impactado la economía global desde el segundo semestre de 2018, lo que genera incertidumbre en los inversionistas y golpea el crecimiento mundial.

La guerra comercial entre EU y China comenzó con la imposición de aranceles, por parte del gobierno de Donald Trump, a productos importados del país. La intención expresada en aquel momento era que el mandatario estadounidense quería ajustar el déficit en la balanza comercial que compartían ambas naciones. La respuesta por parte del gobierno chino fue imponer aranceles también. Esto inició una guerra arancelaria que parecía poder terminar por las negociaciones que sostenían ambos gobiernos, pero no fue así.

Al finalizar la primera quincena de mayo, el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional para proteger las redes de telecomunicaciones estadounidenses a través de una orden ejecutiva que entrega competencias al gobierno federal para prohibir a empresas que contraten con proveedores extranjeros. Esta medida impactó, principalmente, a la empresa Huawei limitando el uso de sus redes. El segundo efecto negativo para Huawei fue cuando Google rompió con la empresa y le negó acceso a las actualizaciones de Android y Gmail para sus móviles. Lo mismo sucedió con otros aliados con los que tenía acuerdos de soporte, como la Asociación SD.

El veto del gobierno estadounidense a las redes y móviles Huawei es la punta de una disputa mayor, la competencia en desarrollo tecnológico: La red 5G y la inteligencia artificial (IA). A la red 5G y el desarrollo actual de la IA se les conoce como el inicio de la era de la invención. Se sabe que el desarrollo tecnológico de esa era genera mayor conectividad de elementos, permite la conducción autónoma y mejora el control de sistemas de comunicaciones y defensa. En las aportaciones tecnológicas, China lleva, por lo menos, dos años de adelanto al resto del mundo, y Huawei es la empresa que más contribuye.

La guerra comercial y tecnológica entre China y EU tiene proporciones mayúsculas. El flujo comercial entre ambas naciones mueve 2 millones de dólares diarios y la interconectividad de productos, suministros y finanzas afecta a medio planeta, de ahí el impacto negativo de la tensión en la economía global. La desaceleración actual de la economía mundial es mayor que la esperada y los inversionistas están buscando recursos financieros más estables, como los bonos del Tesoro. Lo que prevalece es una gran incertidumbre. Nadie sabe hacia dónde se inclinará la balanza, Pekín o Washington.

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