La esperanza de la Renta Básica Universal

Voluntad de una mayoría por hacerla efectiva, fundamental; dífícil establecer si la imperativa de establecerla funcione, realmente, a largo plazo

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Dudo mucho que la imperativa de establecer la Renta Básica Universal (RBU) como parte de un nuevo modelo, otro contrato social, realmente funcione a largo plazo si no existe, primeramente, la voluntad de una mayoría por hacerla efectiva.

Analizando el contexto de su tiempo, Jean Jacques Rousseau esgrimió, con sapiencia, que “cuando el Estado próximo a su ruina no subsiste sino por una forma ilusoria y vana, cuando la relación social está rota en todos los corazones, cuando el más vil interés  se adorna, descaradamente,  con el sagrado nombre del bien público, entonces, la voluntad general se vuelve muda; todos guiados, y por motivos secretos, no opinan más como ciudadanos, como si el Estado no hubiera existido jamás y, falsamente, bajo el nombre de leyes hacen pasar decretos injustos cuyo único  objetivo es el interés particular”.

Ahora que los demógrafos y los economistas buscan nuevas fórmulas socioeconómicas bajo un Estado con  presupuestos acotados, escasos y restringidos, resurge la tendencia –en cierto sector- en pro de crear un subsidio permanente, a fin de corregir ciertos desequilibrios en el ingreso de las personas. Hoy por el hoy, el trabajo por sí mismo no es garantía de tener una nómina lo suficientemente holgada como para hacer frente a todo cuanto el trabajador requiere para vivir dignamente. El trabajo precario es una dolorosa y cruel realidad.

Una de las bazas es recurrir a la Renta Básica Universal.  Suiza, siempre sui géneris,  en un referéndum al respecto, su ciudadanía rechazó, de forma mayoritaria, que el Estado helvético estableciese una renta fija mensual, equivalente a 2 mil 260 euros, para todos sus ciudadanos, independientemente de su situación económica y social.

En cambio, Finlandia y Canadá, este 2017, llevan a cabo distintos programas pilotos al respecto para analizar, primeramente, los costos-efectos-beneficios de que el Estado asuma semejante envergadura, que constituye una nueva piedra angular del Estado de Bienestar.

Y no está exento de polémica, pero, insisto, es un piloto. En Finlandia, las cobayas son 2 mil desempleados de entre 25 a 58 años que recibirán una renta mensual de 560 euros (exenta de impuestos) hasta el último día de diciembre de 2018.

Nada tiene que ver con otro tipo de ayudas en Finlandia; la intención es dar seguimiento al impacto en la calidad de vida de la persona que lo recibe y si lo procesa  como un estímulo o como una especie de benzodiacepina con cierto efecto de apocamiento que lleve a la persona a conformarse con lo que hay y punto.

También en Canadá tienen su propio laboratorio social: En Ontario, el gobierno de Justin Trudeau prueba la renta universal para todos sus ciudadanos con mil dólares canadienses mensuales (695 euros al cambio), entregados por los canales oficiales.

 

A COLACIÓN

Son, precisamente, los acuciantes desequilibrios imperantes en casi toda nuestra cotidiana esfera los que evocan el anatema de la búsqueda, cada vez más efectiva, de soluciones reales que detengan futuros e inminentes problemas derivados de cada vez menos gente con más, y más sin menos.

Existe una real preocupación debido a que más de la mitad de la población mundial está  sumida en distintos tipos de pobreza; el temor lleva implícita una desigualdad social que es óbice para una paz estable  y duradera. La quimera.

¿Cómo se reduce la brecha? Una parte teoriza que se logrará, únicamente, introduciendo la mano correctiva del Estado mediante la Renta Básica Universal;  el dilema es asegurar qué se puede hacer frente a esto porque la  población está dispuesta a aportar más vía impuestos –ya sean directos o indirectos-, pero de algún lado deberá salir ese caudal.

¿Puede ser exitoso? Veremos los primeros resultados preliminares, aunque, ya de entrada, algunas hipótesis y variables de la ecuación son excluyentes, por ejemplo, atañe únicamente a ciudadanos, y aquí la pregunta es qué es un sin papeles o  cuál es el carácter civil de un vagabundo; ¿cómo se aplicará la renta básica de forma vertical u horizontal? ¿Cómo evitar, a su vez, que eso se convierta en un efecto de llamada imán de nuevos inmigrantes ilegales?

No es sencillo, y la idea es hermosamente utópica, un  mundo sin pobres o, al menos, con los menos pobres posibles, en los que todos cuenten con un dinero mensual.

Pero, repito, no es fácil, no si esto se llegase a aplicar únicamente en los países más industrializados y desarrollados; no cuando el sistema de pensiones está al borde de colapsar, inclusive, en muchos países industrializados y desarrollados.

Crear sociedades más homogéneas es un reto titánico; si se lograra amalgamar políticas fiscales diferenciadoras que realmente graven a quien más tiene, el método correctivo podría reequilibrar esas brechas; si, a su vez, redujera la corrupción, si tuviéramos cero corrupción, no habría, entonces, desvío de recursos públicos y las ayudas llegarían, efectivamente, a quien más lo necesita.

 

@claudialunapale

 

 

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