La crisis que se viene

De no cambiarse el rumbo, el costo será, directamente, para los ciudadanos, en sus bolsillos, y para la estabilidad del país

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Estos seis meses han sido en materia de política interior y exterior muy agitados para nuestro país. Sin embargo, debemos ser analíticos no todo ha sido para bien y no todo para mal.

En materia de democracia, la victoria de la izquierda –conservadora- en nuestro país marca la madurez política y democrática, la validez de las Instituciones encargadas de llevar un ejercicio democrático que se vierte a través del voto haciendo escuchar la voluntad de todos los ciudadanos.

En materia económica, los efectos de las políticas del actual Gobierno comienzan a vislumbrar los resultados: desmantelamiento de la maquinaria burocrática al grado de volverse casi dependencias inertes y limitadas en su campo de acción, la pérdida de empleos masivos de acuerdo con los datos publicados se registra una caída de 88.2% y el cargo al erario público de vastos programas sociales. Todo esto a mí punto de vista empobrece y no ayuda.

En material comercial, nos enfrentamos al enorme reto de un sistema que se vuelve más complejo y los gigantes comerciales (China-EUA-India) como empresas (Huawei, Apple, Google) comienzan una guerra arancelaria que nos va a beneficiar o perjudicar dependiendo la visión que tengan los tomadores de decisiones, conscientes que se nos pueden imponer aranceles en cualquier momento al capricho de los estadounidenses. El T-MEC por el lado mexicano se encuentra ratificado por el Senado y el Ejecutivo, se celebra como un gran triunfo nada más alejado de la realidad: letra muerta hasta que Canadá decida ratificarlo que puede llegar a ser a mediano plazo, pero los EUA no lo harán hasta pasadas las campañas políticas y faltan 17 meses para eso.

En materia de poderes del Estado, estamos viviendo un desentendimiento, es decir asimetrías, el Poder Judicial pasa por la Consejería Jurídica de Presidencia, el Poder Legislativo pasa por la oficina del presidente de la República y en luchas internas por el poder y el Poder Ejecutivo es una presencia todopoderosa y todóloga  que despacha: el retorno del presidencialismo en nuestro país.

En materia de política interna, las Secretarías de Estado se han venido a menos y han perdido, mezclado u omitido facultades, las únicas que se han vuelto relevantes son las SCHP, a través del control de los recursos federales y la SRE con el tema migratorio y la relación bilateral con los EUA principalmente.

En materia del Gabinete Federal, misma situación que las Secretarías de Estado, prácticamente no existen los Secretarios, no escuchamos declaraciones u entrevistas por las que declaren las acciones de su competencia, únicamente son vistos cuando los llama su jefe para las “mañaneras”. Sólo el supercanciller Marcelo Ebrard ha salido en los reflectores por su actual manejo en las negociaciones con EUA en materia migratoria y arancelaria.

En materia de comunicación, los medios se encuentran completamente divididos: a modo con el actual gobierno y lejos de cuestionar o por el contrario se maneja una crítica dura y se mantiene el escudriñamiento de las decisiones políticas. Aquí la única opinión certera serán los datos duros que impactarán en la vida de todos los mexicanos en empleo y calidad de vida.

En materia ciudadana, nos encontramos completamente polarizados entre los llamados “chairos” y “fifís”. Lo positivo, sin duda, es que se genera debate, se estimula el interés ciudadano por los temas en materia política y se cuestionan las decisiones del gobierno.

En materia de política exterior, la ideología del actual gobierno ha dejado en claro que no se toman muy en serio las repercusiones a nivel internacional, se ha mostrado una seria falta de atención por parte del ejecutivo y hemos sido testigos de los embates políticos por parte del presidente Donald Trump, la posición de España ante la carta solicitando “perdón” por lo sucedido durante la Conquista y nuestra actual postura frente a la dictadura de Nicolás Maduro. Es necesario comenzar a tomar una postura más analítica y con una posición fija, de seguir el actual curso, México deberá buscar apoyo internacional y buscar estrechar relaciones comerciales con otros países dada la volatilidad que tenemos con EUA derivado del presidente actual. El acercamiento a la CEPAL es un buen inicio, el Plan de Desarrollo Integral con Centroamérica, es una gran iniciativa

Todo lo expuesto hasta ahora es una clara sintomatología de la crisis que se viene, apenas se van sintiendo los primeros efectos pero de no cambiarse el rumbo, el costo será directamente para los ciudadanos en sus bolsillos y para la estabilidad del país.

 

 

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