Humberto Pedrero Moreno, historia de un fraude inmobiliario

Dirección de Administración del Instituto Mexicano del Seguro Social ‘recompensa’

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Humberto Pedrero Moreno ofensa a representación nacional

El día 15 de diciembre de 2008 publiqué, en mi columna Hojas Libres del periódico Cuarto Poder, un artículo bajo el título “Gustavo Cervantes, entre abogados te veas.  Simulación de contrato, un riesgo judicial”.  En el mismo alertaba al señor Francisco Pedrero Sierra de los peligros legales a que lo exponía su abogado, Gustavo Cervantes Yáñez, al pretender adueñarse, ilegalmente, de un inmueble que jamás ha sido de su propiedad.

Para defenderse, Pedrero Sierra publicó un desplegado en el Diario de Chiapas el día 16 de diciembre.  Azuzado desde el despacho Cervantes y Cervantes, en el mismo amenazó al suscrito con iniciar acciones civiles y penales por expresar infundios en su contra.

Por esa ocasión, Francisco Pedrero se salvó de acudir a los tribunales a exponer agravios sin ningún sustento que de inmediato se le hubieran revertido. Por el contrario, lo expresado en mi artículo del 15 de diciembre de 2008 no sólo se cumplió a cabalidad, sino que rebasó, en mucho, la premonición planteada.

En aquél 15 de diciembre de 2008 me abstuve de dar respuesta a las amenazas del señor Francisco Pedrero, ya que junto con mi hijo Roberto fui aprehendido y encarcelado en el penal de El Amate por instrucciones del sedicente gobernador Juan Sabines y operado por el ministro rufián Amador Rodríguez Lozano. En ese entonces estaba más preocupado por la libertad de mi hijo que en contestar libelos apócrifos.   Era la conclusión de una venganza por exhibir un gobierno corrupto y un Ministerio Público en funciones de policía política.

Finalmente, Francisco Pedrero Sierra terminó desalojado del predio ocupado ilegalmente en Boulevard Belisario Domínguez 1820 y hubo de enfrentar la causa penal 187/2009 por el delito de despojo.

La historia de Francisco Pedrero Sierra de pretender apropiarse de un inmueble ajeno se inicia en abril de 2002, cuando realiza contrato de arrendamiento, por un tiempo de cinco años, con su primo hermano, el licenciado Romeo Pedrero Yáñez.  En su perorata, Pedrero Sierra alega que jamás firmó el referido contrato, motivo por el cual fue absuelto  por el juzgado tercero civil, y la Primera Sala Civil, de todas las prestaciones reclamadas en su contra

Efectivamente, el licenciado Romeo Pedrero se presentó a juicio con una copia simple del contrato de arrendamiento, como consecuencia de que Francisco Pedrero le birló el original con el argumento de darse de alta ante el SAT. Las autoridades judiciales determinaron la improcedencia del juicio de arrendamiento inmobiliario, pero sin que ello significara un reconocimiento de propiedad.

Agotado el juicio de arrendamiento inmobiliario, el licenciado Romeo Pedrero Yáñez, nuevamente, intentó recuperar su propiedad a través de un juicio ordinario civil reivindicatorio. En su defensa, Francisco Pedrero alegó tener la posesión y la propiedad del inmueble con base en un contrato privado de compra-venta, de fecha 10 de abril de 2002, con un tal Aparicio Zenteno Villatoro por la ridícula cantidad de 200 mil pesos cuando se trataba de un predio de más de 20 millones de pesos.

Lamentablemente para Pedrero Sierra, el contrato privado de compra-venta que presentó ante el juzgado civil no prosperó ante la evidencia del título de propiedad 12324, volumen 400, expedido por el notario público licenciado José Eugenio Solórzano Paniagua el  21 de agosto de 1991.  Es decir, la propiedad está legítimamente acreditada en escritura pública 11 años antes del atraco intentado.

Durante la tramitación del juicio reivindicatorio se supo que la persona Aparicio Zenteno Villatoro era inexistente. Fue tan evidente la burda maniobra que la Primera Sala Civil determinó en su sentencia: “El contrato privado de compra-venta es falso”.

En contra de la sentencia de la Sala Civil y orden de desalojo inmediata, Pedrero Sierra interpuso juicio de amparo ante el Tercer Tribunal Colegiado de Circuito y le fue negado, por lo que quedaba expedita la vía para obligar a la entrega inmediata del inmueble.

Ante la inminencia del desahucio, de nuevo, Francisco Pedrero recurrió a otra artimaña en complicidad con su hijo, Humberto Pedrero Moreno.  Para evitar la entrega del inmueble simularon un contrato de cesión de derechos certificado en escritura pública ante el notario Roberto Emmanuel Juárez Zepeda.  Ello dio la oportunidad para que Pedrero Moreno recurriera al juicio de amparo y lograra la suspensión del desalojo al presentarse como tercero extraño al juicio y desconocer la resolución del juzgado civil que ordenaba la entrega de la propiedad.

Requerido el notario público Juárez Zepeda por el Juzgado Segundo de Distrito manifestó que el documento presentado por Humberto Pedrero Moreno en el juicio de amparo 1360/2012 era totalmente falso: “No es mi firma ni el sello de mi notaría”.

En el exceso de la temeridad, Pedrero Moreno solicitó un peritaje sobre la firma y el sello del notario.  El revés fue lamentable.  La Procuraduría General de la República concluyó que la firma y el sello atribuidos al notario público eran falsas.  La falsificación se corroboró todavía más cuando el actuario judicial dio fe de que en el Protocolo Notarial no se encontraba inscrito ningún contrato de cesión de derechos entre Francisco Pedrero Sierra y Humberto Pedrero Moreno de fecha 8 de marzo de 2011.

Es así como Humberto Pedrero Moreno, al solicitar el amparo y protección de la Justicia Federal,  incurrió en los delitos de falsedad en declaraciones y uso de documento falso, sancionados por la Ley de Amparo vigente en la época de los hechos, el Código Penal Federal, y por lo cual se dio inicio a la averiguación previa número PGR/CHIS/TGZ-1/166/2013 ante el Ministerio Público Federal.

Las argucias no terminaron ahí. Humberto Pedrero Moreno propuso como testigo falso a Rubén Cruz Quevedo con el argumento de ser quien había ido ante el notario público a certificar el contrato de cesión de derechos. El testigo no se prestó a la farsa.  En su comparecencia manifestó desconocer al notario público e ignorar la causa de su presencia en el juzgado federal.  En cambio, denunció que el licenciado Gustavo Cervantes Yáñez lo buscó para proponerle presentarse como testigo en un juicio de amparo, pero sin saber sobre qué iba a testificar.

De nuevo, a Francisco Pedrero, sus argucias le resultaron adversas. Después de sus reveses civiles terminó indiciado y sentenciado a dos años de prisión por el delito de despojo. Recurrió, en apelación, ante la segunda Sala Penal, que confirmó la sentencia y el Tribunal Colegiado de Circuito determinó, finalmente, la existencia del delito de despojo.

Como recompensa, Pedrero Moreno terminó como falso diputado indígena.  Sólo que hoy ofende a la Representación Nacional al solicitar licencia por tiempo indefinido para asumir la Dirección de Administración del Instituto Mexicano del Seguro Social.  Por sus antecedentes puede inferirse que las compras en medicamentos estarán viciadas de origen.

La imagen de Zoé Robledo, desde hoy, se encuentra abollada, sobre todo si aspira a convertirse en el candidato de Morena al gobierno del estado de Chiapas o asumir un relevo anticipado ante tanta inseguridad.   Ampliaremos…

 

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P. D. Esta colaboración es del día 29 de agosto. Sería una ofensa para los chiapanecos y una burla para el Senado de la República que Manuel Velasco regresara a usurpar el cargo de Senador

 

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