Elección de Estado contra el Frente Ciudadano

Podremos imaginar a Margarita con un guión estructurado para pegarle al candidato del Frente Ciudadano, o del PAN; y a Ríos Piter tundir a Andrés Manuel López Obrador, en una formación de candidatos donde Meade Kuribreña estaría custodiado por al menos dos figuras, más los partidos que presten sus servicios

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Dieron en el blanco los coaligados en el Frente Ciudadano por México.

Los ataques contra Ricardo Anaya Cortés y Alejandra Barrales Magdaleno, a nivel de elección de Estado, son directamente proporcionales a la amenaza que significan para la continuidad del PRI en la Presidencia de la República.

Los intentos de intimidación, con golpes de corte mediático, que en el conteo del presidente del PAN suman en 22 primeras planas del periódico El Universal, en un mes, iniciaron el jueves a ocho columnas con la presidenta del PRD, Barrales, con información desgastada, viejos datos sobre la adquisición de una casa ya aclarada, que cualquier criterio periodístico NO le daría más allá de una pequeña nota en interiores.

Sin embargo, de última hora un dato exhibe a una cofradía conformada desde el calderonismo en el sexenio pasado, como bloque de poder.

“En el 2012 yo voté por Enrique Peña Nieto”, confesó el jueves Meade Kuribreña en el pleno del Senado, a respuesta del legislador de Morena Zoé Robledo, seguido de un ruidoso vitoreo de la bancada del PRI de Emilio Gamboa Patrón, como premio a la deslealtad a un partido que le dio trabajo por más de 8 años.

Debemos entender que ahora ya es ‘publicable’ la relación de Meade con Felipe, Margarita y Ernesto Cordero, y que el registro como candidata independiente es parte del plan de esta cofradía que tuvo una buena marca en el calendario el 31 de agosto.

Contra la bancada del PAN a la que pertenece Cordero Arroyo, fue nombrado como propuesta de Emilio Gamboa Patrón para dividir al grupo parlamentario de Fernando Herrera, quien había puesto sobre la mesa a dos mujeres: Laura Rojas y Adriana Dávila.

El golpismo fue apoyado por los legisladores calderonistas: Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano Alarcón, Salvador Vega Casillas y Jorge Lavalle, como parte de un plan para desbancar a Ricardo Anaya y obligarlo a dejar el timón de Acción Nacional, y un segundo objetivo de dinamitar el Frente Ciudadano.

Esto último no funcionó y de nuevo se reactiva las embestidas contra los coaligados, con la torpe propuesta de César Camacho Quiroz de pedir la creación de una Comisión en el Congreso para investigar el patrimonio del presidente del PAN, en sincronía con El Universal que refritea la casa de Barrales.

La elección de Estado golpea con el uso ilegal de la información en resguardo del gobierno federal, como los datos de pasaportes de familiares de Anaya Cortés de la base de datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores -primero en manos de José Meade Kuribreña, posteriormente en las de la actual secretaria general del PRI, Claudia Ruiz Massieu, y ahora del titular de la dependencia, Luis Videgaray Caso.

Se trata de parar al Frente, de llegar a la campaña con un rivales divididos o muy debilitados, para concentrar fuerzas contra el vulnerable López Obrador.

Sin embargo, en este escenario electoral aparece la revelación de Pepe Meade “Voté por Peña Nieto”, y al interior del PRI florece la duda de esta perversa amalgama calderonista con el dos veces titular de Hacienda, que apuesta a desplazar a grupos históricos que ayudaron al triunfo de Enrique Peña Nieto en el 2012.

La revelación de Meade en el Senado es un acto de infidelidad, por donde se le vea, tomó el mando de Hacienda con Calderón y mantuvo continuidad en este sexenio en Relaciones Exteriores, Sedesol y de nuevo Hacienda.

El ‘mea culpa’ obliga a la reflexión en el PRI sobre la conveniencia de que el candidato tenga un perfil tan desarraigado del partido, ya que ese desarraigo partidista sirvió en el ‘púlpito’ del Senado, como pretexto para desligarse de cualquier compromiso.

¿Qué podría esperar en el Revolucionario Institucional y su militancia, incluso Peña Nieto y los aspirante desplazados: Manlio Fabio Beltrones, Eruviel Ávila, Enrique de la Madrid, Ivonne Ortega, José Calzada y Claudia Ruiz Massieu..?

Los acuerdos calderonistas revelan que la renuncia de Margarita Zavala al PAN es un plan bien estructurado, como segunda ruta después del fallido intento por desbancar a Anaya, de esta forma, tanto la esposa de Felipe Calderón como Armando Ríos Piter operarían como dos figuras sembradas como candidatos independientes, de gran utilidad en las campañas y en los debates.

Podremos imaginar a Margarita con un guión estructurado para pegarle al candidato del Frente Ciudadano, o del PAN; y a Ríos Piter tundir a Andrés Manuel López Obrador, en una formación de candidatos donde Meade Kuribreña estaría custodiado por al menos dos figuras, más los partidos que presten sus servicios.

En el centro de la campaña a la gubernatura del Estado de México se habló de una elección de Estado, en la del 2018 ya inició.

 

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