El trofeo de Seade

Aunque la labor inicial para llevar el T-MEC a un ‘Buen Fin’, hasta ahora con la aprobación más esperada, la de EU, la realizaron Ildefonso Guajardo y Luis Videgaray, el negociador de López Obrador la concluyó, no sin sustos, triunfalmente

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Jesús Seade coronó su labor como negociador del Presidente López Obrador para sacar adelante el T-MEC. Después de que el Parlamento de Canadá también lo firme analizará su futuro

Toda la semana, seguramente, no durmió. El día más significativo para levantar el trofeo se acercaba. Así lo indicaban los informes que llegaban desde Estados Unidos. Jesús Seade sabía que el mérito era suyo, y de nadie más.

Con su trabajo en la recta final de la aprobación del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, no sin sustos, aguantó hasta que, el jueves de la semana pasada, fue avalado por el Senado norteamericano.

Desde hace semanas se hablaba de los méritos que Seade había ganado en la negociación del acuerdo.

Desde el 10 de diciembre, cuando en México se firmó el Protocolo Modificatorio, en el que participaron, además de él, Robert Lighthizer, negociador por Estados Unidos, y Chrystia Freeland, Viceprimera Ministra de Canadá, todo apuntaba a que los reflectores se los llevaría el subsecretario para América del Norte.

El 10 de diciembre pasado, en Palacio Nacional, los negociadores de cada país, Jesús Seade, por México; Robert Lighthizer, por Estados Unidos, y Chrystia Freeland, por Canadá, firmaron el Protocolo Modificatorio

Al lado de Seade siempre estuvieron, en primer lugar, Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, por ser encargado del área en la que se desarrollaron las negociaciones; el Presidente Andrés Manuel López Obrador, el primer interesado, y Luisa María Alcalde, Secretaria del Trabajo, aunque en mucha menor presencia.

Luisa María Alcalde, Secretaria del Trabajo. Poca participación en las negociaciones, pero el T-MEC contiene perfiles que incumben a su área, sobre todo lo que se refiere a la Reforma Laboral

No fue sino hasta días después del evento en Palacio Nacional que Estados Unidos hizo pública una disposición paralela al T-MEC, presentada al Congreso (Acta de Implementación del Acuerdo -Implementation Bill-), que incluía la designación de agregados laborales, pero que no se acordó con México.

Seade se mantuvo desconcertado, mínimo, durante tres días, sin dar pie con bola, pues, claramente, se trataba de una artimaña estadounidense. El mayor golpe provino del sector mediático, pues la noticia recorrió primero Estados Unidos y luego se difundió enormemente en México, adjudicando al negociador mexicano su falta de atención para revisar la totalidad de documentos y acuerdos.

El hombre de López Obrador y Ebrard se defendió solicitando un encuentro urgente con Lighthizer, negando la posibilidad de que existieran “cinco agregados diplomáticos o inspectores disfrazados” “cuya función no está clara”, y menos para someter a revisión, en nuestro territorio, la implementación de la Reforma Laboral.

Seade dijo a los medios de comunicación: “El T-MEC no tiene letras chiquitas”.

Después de este episodio se calmaron las aguas; pasó la época decembrina; se fue el 2019 y llegó el 2020.

Comenzando el año se habló de que Estados Unidos o apuraba la votación del tratado comercial con México y Canadá o se metía en un dilema de tiempos que podrían mandarlo hasta finales del 2020 ante el “impeachment” abierto, en el Congreso, contra Trump.

Pero los buenos oficios favorecieron al equipo encabezado por Seade y este 16 de enero quedó aprobado por todas las instancias estadounidenses.

Para que el tratado inicie su implementación formal se requiere también de la aprobación del Parlamento canadiense, la cual se espera que se dé en febrero o, a más tardar, en marzo.

Seade culminó una labor que iniciaron, en el 2017, Ildefonso Guajardo, ex Secretario de Economía, y Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El T-MEC se comenzó a perfilar desde 2017, cuando Donald Trump iniciaba su Presidencia. Entonces, los negociadores mexicanos fueron Ildefonso Guajardo, ex Secretario de Economía, y Luis Videgaray, Secretario de Relaciones Exteriores, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto

En su momento, la labor del actual subsecretario para América del Norte fue reconocida por el equipo de Peña Nieto ya en tiempos de transición de gobierno de la era priísta a la Cuarta Transformación.

Por agosto del 2018, Seade se anotó una que pocos recuerdan, pero que ganó la confianza y el reconocimiento de Guajardo y Videgaray. Logró destrabar una difícil cláusula conocida como “Sunset”, que estipulaba la revisión, cada cinco o seis años, del T-MEC, pero que ni México ni Canadá aceptaban.

Las negociaciones durante todo el 2019 fueron una actividad intensa encabezada por Seade que, incluso, hizo hasta olvidar la participación de la parte peñista durante el proceso que arrancó, en el 2017, con advertencias constantes de parte de Trump de modificar seriamente el anterior Tratado de Libre Comercio de América del Norte o darlo por concluido y no firmar otro.

“Culmina un año de intensas negociaciones adicionales demócratas-USTR-México que, sin duda, mejoró el tratado para todos, y en particular para México. ¡Enhorabuena! Atentos a nuestros amigos en Canadá”, fueron las primeras palabras que Seade escribió en Twitter.

Durante todo el jueves, la aprobación del T-MEC era la nota. Llovieron entrevistas, declaraciones, congratulaciones de legisladores de los partidos políticos, incluyendo al PAN, PRI y PRD.

Seade dijo que el tratado es un triunfo para México y descartó que se haya cedido. Al contrario, expresó, según una entrevista radiofónica, “se ganó en una demanda añeja de México sobre los paneles de solución de diferencias entre países, se borró el tema de las medicinas biológicas y se incluyeron paneles laborales, en vez de inspectores”.

Elogió el acuerdo en el tema laboral (cuyo paquete se entregó desde la negociación con Guajardo y Videgaray) y los contenidos de la reforma que se implementará porque “tenemos que madurar como país, y es en beneficio de los trabajadores”.

También, dijo, fue una buena negociación en el sector automotriz, que se hizo desde la participación de Guajardo, donde se mantuvo una regla de origen muy alta “ante el capricho del presidente Trump de revivir las inversiones en el sector dentro de la Unión Americana”.

A diferencia del TLCAN de 1994, el nuevo acuerdo comercial incluye los temas laborales y ambientales como textos centrales.

Para Seade, la etapa no termina con la aprobación en Estados Unidos; falta Canadá, afirma, y, entonces, descarta dejar, por ahora, la subsecretaría de Relaciones Exteriores en busca de otro cargo.

Claro, tiene el trofeo, pero el gran premio debe esperar algunos meses.

 

CASI DÍA DE FIESTA

Después de conocerse la votación en el Senado de Estados Unidos (89 votos a favor, 10 en contra), a media mañana del jueves, el gobierno y el sector político mexicano casi tuvieron un día de fiesta.

El primero en hablar del tema fue el Presidente López Obrador, quien dio un mensaje grabado en su oficina en Palacio Nacional.

“Con esta música de fondo, con el organillero, les doy a conocer que se acaba de aprobar el Tratado comercial Canadá, Estados Unidos y México en el Senado de Estados Unidos”, anunció orgulloso.

“Con esto se termina una fase, una etapa importante. Ya está aprobado por el gobierno de Estados Unidos, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado; pasa al Parlamento en Canadá, pero los pronósticos es que no habrá problema”.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó orgulloso, el jueves pasado, luego de que a media mañana se dio a conocer la aprobación del T-MEC en el Senado de EU

Para López Obrador, aunque aún no se implementa, el tratado permitirá que los tres países mejoren su intercambio comercial, así como las condiciones para los trabajadores, en especial para los de México.

Quien tampoco esperó mucho para reaccionar fue Marcelo Ebrard. Lo primero que hizo el Secretario de Relaciones Exteriores fue felicitar a Jesús Seade.

“Se aprueba el T-MEC en el Senado de Estados Unidos. Felicito a Jesús Seade por su excelente labor y agradezco el invaluable apoyo del Senado de la República”, escribió en Twitter.

Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, que también jugó un papel definitivo en las negociaciones del acuerdo comercial, fue el primero en felicitar a Seade

“La estrategia del Presidente Andrés Manuel López Obrador rindió buenos frutos para México”.

Para el mediodía del jueves, las reacciones y felicitaciones se cruzaban. “Es una buena noticia”, expresó también Luisa María Alcalde, Secretaria del Trabajo.

El júbilo llegó hasta el Congreso mexicano. Diputados y senadores de todos los partidos, incluyendo a la raquítica oposición del PAN, PRI y PRD.

Uno de los primeros fue el panista Gustavo Madero, que elogió la firma en Estados Unidos, pero no se fue en blanco sin señalar algún detalle.

“Muy buena noticia, pero va a beneficiar a un sector limitado, unos 300 exportadores e importadores. Pero no alcanza a resolver el problema de la pequeña y mediana empresa, y la generación de los empleos suficientes, pero creo que es muy buena noticia”, dijo.

El senador panista Gustavo Madero advirtió: ‘Es muy buena noticia. Va a beneficiar a un sector limitado, unos 300 exportadores e importadores, pero no alcanza a resolver la generación de empleos suficientes’

Otro panista, el senador Damián Zepeda Vidales, coincidió en lo de la buena noticia porque, dijo, da certeza y un buen mensaje para los inversionistas.

“Creo que le viene a dar una bocanada de aire fresco, en términos de certeza al país en materia económica, que nos urge porque está estancada la economía”.

Los de Morena no se quedaron atrás. Ricardo Monreal, coordinador de sus senadores, señaló que ahora se enfocarán en que Canadá dé el último paso rumbo a la implementación.

El senador de Morena Ricardo Monreal dijo que ahora se enfocarán en que Canadá dé el último paso rumbo a la implementación del T-MEC

Este 16 de enero culminó una parte definitoria para el T-MEC, cuya configuración inició en el 2017.

La primera parte concluyó el 30 de septiembre de 2018 con la especificación de sus términos, y se firmó, al día siguiente, por parte de los negociadores. Un mes después, el 30 de noviembre, signaron el arranque de su estructuración Enrique Peña Nieto, Donald Trump y Justin Trudeau durante un evento paralelo a la Cumbre del G-20 en Buenos Aires, Argentina.

Después de esas formalidades inició su camino por los congresos de los tres países. Hoy, en los albores de un nuevo año, y una nueva década, la tercera del Siglo XXI, ya todos sólo esperan a Canadá, pero Jesús Seade sonríe.

 

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@RobertoCZga

 

 

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