El ‘Nochixtlán’ de Aureoles

Recetan al Gobernador una semana de miedo. El miércoles pasado secuestraron al Jefe de Seguridad del municipio de Chilchota, a quien amenazaron con rociar de gasolina y prenderle fuego; el jueves plagiaron a cinco policías. El sábado reapareció la CNTE… con el mismo petate

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El jueves pasado, mientras Silvano Aureoles, Gobernador de Michoacán, acudía, en Morelia, a la Segunda Reunión Regional Occidente de la Conferencia Nacional de Secretarios de Seguridad Pública, estudiantes normalistas cumplían su tercer día de hacer “asado” de autobuses, camiones y vehículos particulares.

Como si de una gracia se tratara, comenzando desde sus insostenibles peticiones, quienes se suponen habrán de impartir educación a niños incendiaban, el sábado, el undécimo vehículo en cinco días consecutivos.

Fue la semana del “Nochixtlán” del Gobernador perredista de Michoacán.

Encabronados, o fingiendo estarlo -sabemos quién los alienta-, porque, el martes, 48 de ellos, más otra persona, fueron detenidos por bloquear puntos carreteros (en los tramos Uruapan-Zamora y Zacapu-Zamora) e incendiar tres vehículos, se dieron a un reto más peligroso, con mayor riesgo y violatorio de leyes de mayor penalidad que meterle un cerillo a un vehículo.

Previo a la detención se protagonizó un enfrentamiento en el que salieron a relucir palos y piedras. Los estudiantes denunciaron que los policías dispararon y que, cuando menos, un joven resultó herido.

Los manifestantes pertenecen a la Escuela Normal Indígena de Michoacán, a la vez integrantes de la Organización de Normales Oficiales del Estado de Michoacán y de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México.

El miércoles 28 retuvieron al director de Seguridad Pública de Chilchota, Alfredo Lucio Ríos Chávez, y exigieron canjearlo por los detenidos.

El jueves, autoridades judiciales liberaron a 18 jóvenes y 30 fueron remitidos al Penal “Mil Cumbres” acusados de privación ilegal de la libertad, robo calificado y ataques a las vías federales de comunicación.

Ante la acción, los normalistas liberaron a Lucio Ríos, quien desde el miércoles había hecho llegar a sus jefes un audio para que se diera a conocer a la opinión pública y se tomara en cuenta su petición de salvar su vida.

“Soy el Teniente Coronel Alfredo Lucio Ríos Chávez. Buenas tardes. Me están golpeando; me están golpeando y ahorcando; me están linchando”, se escuchaba en el audio.

“Les solicito que por favor suelten a los muchachos (normalistas detenidos), que los traigan para acá, a Carapan. Me van a quemar vivo, dicen. Ya me tienen aquí hincado en la plaza. Tienen la gasolina lista. ¡Auxilio, por favor, auxilio! Me están golpeando”.

Durante una entrevista después de un evento público, el gobernador Aureoles sentenció: “Aquí no negociamos nada. La ley no se negocia”.

Sin embargo, cedieron en parte y “salvaron” la vida del titular de Seguridad de Chilchota.

Por la tarde del jueves, ante el descontento de los estudiantes porque ya no hubo más liberados, sino sólo los 18, retuvieron a cinco policías del municipio de Nahuatzen.

Acusaron al gobierno de Aureoles de incumplir con el supuesto acuerdo de liberar a todos los normalistas.

Señalaron que el pacto fue que si liberaban al Teniente Coronel Ríos Chávez, las autoridades judiciales dejarían libres a sus 48 compañeros, más la otra persona detenida.

“(Los policías retenidos son de Nahuatzen, porque) fue el alcalde (de ese municipio) quien fungió como mediador con el gobierno y quien nos traicionó”, expresaron.

Las medidas serán más radicales si no liberan a todos los compañeros, advirtió el normalista, quien omitió dar su nombre.

A estas alturas del conflicto, y con cinco policías secuestrados, los normalistas parecían tener ganada la partida.

CADA GOBERNADOR CON SU CEREZA

La versión del Gobernador perredista de que, en su estado, la ley no se negocia comenzaba a desquebrajarse.

Este episodio, con menos presión, no es el primero que sortea el sucesor perredista de Salvador Jara, sin partido, quien, a la vez, sucedió al priísta Fausto Vallejo.

La entidad nunca ha sido un flan por ningún lado y para ningún gobernante.

En años anteriores imperaba la violencia del narcotráfico, mezclada con la de los “autodefensas”, que se aplacó mucho después de la detención de cabecillas como Servando Gómez “La Tuta” y Nazario Moreno “El Chayo”, entre otros.

Hoy están de moda, para el desmadre, los normalistas y los profesores de la CNTE.

Pero esta semana ha sido notoriamente inolvidable para Aureoles.

Durante casi toda la semana fue liar con estudiantes de las confederaciones de normales del estado. A diario era un promedio de dos vehículos quemados, que pertenecen, principalmente, a rutas de autobuses que dan servicio de pasaje o a camiones de empresas nacionales y transnacionales que distribuyen productos hacia adentro y fuera de Michoacán.

Cuando, el viernes, todo parecía volver a la normalidad, pues el Gobierno, contrario a lo dicho por el Gobernador, cedió ante los normalistas liberando a todos los detenidos el martes, y ellos liberando a cinco policías y a un Secretario de Seguridad Pública, el sábado se apareció el otro diablo anti-reforma aliado a los normalistas, la CNTE, casi diciéndole a Aureoles “creías que ya te habías salvado”.

“Queremos emplazar al Gobernador y al Secretario de Gobierno a una mesa de carácter resolutivo y que nos den respuesta puntual a los planteamientos”, advirtió el líder de la Sección 18, Víctor Manuel Zavala.

Exigió la liberación de normalistas detenidos en agosto, pago de adeudos, regularización de plazas y suspender procesos administrativos contra faltistas.

De lo contrario, expresó el dirigente, establecerán un plan de acción (¿otro?). El cuento de nunca acabar.

Para este día, sábado, líneas de autobuses de la terminal de Morelia y algunas empresas nacionales y transnacionales habían reanudado sus recorridos por carreteras de Michoacán después de suspenderlas desde el jueves.

“Lo anterior, por razones de seguridad, ya que, desgraciadamente, nos reportan actividades hostiles en las carreteras, que incluyen secuestro y quema de vehículos”, indicó la empresa Primera Plus en redes sociales.
Al paro se sumaron Enlaces Terrestres Nacionales (ETN), La Línea y Parhíkuni.
Después de una semana negra, de martes a sábado, sólo para cerrar su necedad con broche de oro, los niños educadores (de la Normal Rural de Tiripetío) secuestraron oootro camión repartidor, y para no perder la práctica lo volcaron sobre una vía de tren y le prendieron fuego.

Ante una situación que trastocó la vida de los michoacanos durante toda una semana, de corridito, salieron a la palestra dos senadoras, una del PAN, Luisa María Calderón, hermana del ex Presidente de la República Felipe Calderón, y una perredista, Iris Vianey Mendoza (fuego amigo), y pusieron a Aureoles como palo de gallinero, acusándolo de demasiado tolerante o de no tener control de la situación.

A los normalistas nada les preocupa ni les surge. Si las empresas paran (pasaje o transporte), ellos tienen parque. En Nahuatzen, donde secuestraron a los cinco policías, mantienen retenidos 100 vehículos robados en los últimos meses… y muchas cajas de cerillos.

Como ellos, la CNTE tampoco tiene prisa. No estudian… y mucho menos trabajan.

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Twitter: @RobertoCZga

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