El examen de la desgracia: Unidad o tregua deben curar nuestros males

El Presidente López Obrador hace bien en no distraerse de sus oficios y giras, pero debiera hacer mucho más ante la epidemia de “Coronavirus”, que puede ser hasta vital para su futuro. El gran protagonista debe ser él

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Hay situaciones o tiempos en los que no se puede titubear. Algunos, incluso, tomarse como examen para ocasiones de mayor impacto.
Los habitantes de la Ciudad de México hemos aprendido mucho, por ejemplo, en cuanto a los sismos. Año con año, y evento, tras evento, se mejora el aprendizaje ante los caprichos de la naturaleza que concluyen, a veces, en inevitables golpes a los ciudadanos.
En esta ocasión, la prueba es un nuevo virus, el SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad Covid-19.
Aunque la situación es algo distinta, los mexicanos tenemos, buena o mala, la experiencia del 2009 ante el virus A (H1N1) de la Influenza.
¿Aprendimos algo? Quizá muy poco, a pesar de que fue en tierra mexicana donde se supone brotó el virus, y comenzó a esparcirse. Hay versiones de que ni siquiera fue aquí.
En fin, que al menos, lo he comprobado, el pánico ante el “Coronavirus” ha resultado menor. Lo que no significa que en automático seamos inmunes, pero sí que demos pasos con mayor frialdad, con menos apresuramiento, que es, en ocasiones, lo que hace más grandes las tragedias.
Lamentablemente, en plenas crisis de todo tipo: Salud, económica, energética, monetaria, inseguridad, nada hacemos por aminorar el golpe o los costos.
En primera instancia está la actitud irrazonable del Presidente Andrés Manuel López Obrador de despreciar todos los temas que no sean ideas suyas, así tengan que ver con la seguridad de las mujeres o la salud de los mexicanos.
Increíble, por ejemplo, que López Obrador haya despreciado ser él quien anunciara este martes la Emergencia Nacional Sanitaria, que corrió en voz de Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores.
Vaya, el Presidente ni siquiera la despistó tan siquiera dándole la misión a Olga Sánchez Cordero, aunque sus razones tendrá.
La única oportunidad que ha encontrado el Mandatario federal para hacer suyo algo de espacio dentro de la emergencia por la epidemia de Covid-19, ha sido mencionar, una y otra vez, y para justificar todo, el apoyo a adultos mayores, del que afirma ya se ha entregado el 75 por ciento.
Si le preguntan sobre apoyo a empresas, habla de adultos mayores; si de frenar, mientras pasa la crisis, sus grandes obras, habla de adultos mayores. Si del petróleo, el Peso o el agua, de los adultos mayores.
Junto a eso, el Presidente sumó que este martes lanzó un llamado a sus adversarios “conservadores” para una tregua de un mes, pero apenas lo dijo y ya estaba otra vez sobre ellos. Los reclamos, acusaciones y críticas se repitieron unas cinco veces después de su “decreto” de tregua.
Sin embargo, un tema que parecía sometido también por el virus chino, la violencia generada por grupos civiles armados reapareció desde el fin de semana pasado, en estados donde el Gobierno Federal actual ha fracasado en su abatimiento.
Guanajuato, Guerrero y Tamaulipas -principalmente el primero-, fueron estos últimos días escenario de quema de negocios, vehículos y ejecuciones.
En total, en las tres entidades se registraron, al menos, unas 25 víctimas.
La crisis de las crisis que engloba la pandemia por “Coronavirus” genera una lección para quien quiera asumirla y aprenderla.
Este miércoles, López Obrador dijo en al matutina que México es víctima de crisis internacionales. Tiene razón, pero no por eso alguien va a venir a socorrernos y darnos de comer en la boca.
En las próximas semanas, cada país tendrá que rascarse con sus propias uñas. Lo más aconsejable sería que el Presidente tomara las riendas de la situación en la que está inmersa el país, y haga notar que en México, en verdad, existe un Jefe de Estado para grandes retos, no solo para andar paseando por pueblos.
En este momento, decisivo, necesitamos al real Andrés Manuel López Obrador que, incluso, haga escuchar su voz hasta los rincones ocupados por el crimen organizado para que le baje a su música.
 No son momentos ni de trastabillar, ni de falsos pasos, ni de orgullos, pero mucho menos de estar avivando el fuego de la violencia.
Son momentos para descifrar el examen de la desgracia, y ante él hacernos fuertes llamado a la unidad o a la tregua, incluyendo al crimen organizado, para que estos malos tiempos nos sirvan como antídoto para curar todos nuestros males.
Quien tiene la gran oportunidad de ser el gran protagonista es López Obrador, bajo la consigna, repito, de curar nuestros males.
 
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@RobertoCZga

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