Cuando la política exterior nos alcance

Guste o no, México es un actor internacional que cuenta con reflector

Compartir:
Marcelo Ebrard. Sobre sus espaldas política exterior

No es ningún secreto que para las administraciones mexicanas y muy en particular a la 4T, la política exterior no es una prioridad en los quehaceres de la vida política de nuestro país, se le ve como una pérdida de tiempo, algo protocolario o un derroche de recursos en compromisos que no impactan en la economía nacional.
Ese reflejo de la ideología política que permea en nuestros gobernantes se refleja en un inicio desde el presupuesto asignado a la Cancillería que desde hace décadas cuenta con uno de los presupuestos de egresos de la Federación más bajos asignados y este año 2019 no fue la excepción. Un total de 8,532 millones 283,876 pesos para la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), es decir, un recorte de 471 millones en comparación con el 2018 cuando operó con 9,003.2 millones de pesos.
El área de protección, asistencia consular y servicios para los mexicanos en el exterior pasó de 836,434 millones en el 2018 a 564,035 millones de pesos para este año.
De igual manera, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior contaba con un presupuesto en 2018 de 72,195 millones a 58,761 millones para este 2019. Lo mismo ocurrió con la sección de capacitación del Servicio Exterior Mexicano, que pasó de 20,302 a 17,453 millones.
Cuando se definió el presupuesto, la administración actual no contemplaba los problemas y exigencias de la agenda en materia de política exterior para nuestro país este año, las caravanas migrantes, la desaparición de ProMéxico, la problemática en la frontera con los EUA, el plan integral de cooperación para la región (El Salvador y Honduras), la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump, los operativos de detención masiva de inmigrantes por parte de las autoridades migratorias estadounidenses y los tiroteos en lugares públicos, en concreto, en el que se cobró la vida de ocho mexicanos en El Paso, Texas.
Si continuamos la tendencia, la lista de asuntos en materia de política exterior seguirá a la alza, en particular la relación bilateral con los EUA y de manera regional con los países en Centroamérica, nada en relaciones internacionales es un caso aislado, es vinculante, por lo que no se limitará únicamente en materia diplomática otros temas que son partícipes en la periferia de la agenda bilateral son económicos, políticos, de derecho internacional, de seguridad entre otros.
El discurso que se maneja dentro de los EUA, particularmente en manos de su presidente Donald Trump, que en un inicio parecía únicamente de interés estadounidense y por su campaña de reelección presidencial, cambió radicalmente a un asunto de interés nacional en el momento que cobró la vida de connacionales, todo discurso que genera división y confrontación eventualmente genera odio y violencia. Esa misma retórica divisoria se mantiene en el discurso político de nuestro país por lo que se deben tomar acciones preventivas, evitar el conflicto beneficia a todos, recordemos que lo que sucede en los EUA, eventualmente tiende a reproducirse en nuestro país, aunque no necesariamente en las mismas condiciones.
La misma retórica indudablemente impacta en el tema migratorio, si bien todo inició en el discurso de odio y racismo, las caravanas migrantes han minorizado su paso a los EUA, en parte por las acciones del gobierno mexicano a través de la Guardia Nacional, pero también por la intolerancia entre los ciudadanos, lo que en un momento fue el paso de los “hermanos centroamericanos”, ahora es visto como un problema, lejos de ser apoyados, se les ve con odio, segregación y recelo, se les estigmatiza como delincuentes, narcotraficantes y criminales de cualquier índole. La violencia ya ha tenido varios episodios dentro de la frontera sur, pero se deben tomar medidas preventivas en albergues y puntos fronterizos para evitar que alguna persona de nacionalidad mexicana o extranjera con ideologías xenófobas repita lo que sucede cotidianamente en los EUA, evitar la tragedia también debe ser ahora una prioridad de las autoridades mexicanas.
Los asuntos en materia de política exterior cada vez más complejos repercuten directamente en nuestro país, hasta este momento han sido llevados a través del Canciller Marcelo Ebrard, los tres casos donde su intervención ha sido muy nombrada fue durante su viaje a Washington, EUA, para negociar la imposición de los aranceles a nuestro país a cambio de la reducción de internaciones migratorias de centroamericanos en la frontera con los EUA, la segunda fue la elaboración e implementación del plan integral de cooperación para la región y recientemente su visita a El Paso, Texas para dar instrucciones al Consulado y su personal sobre las acciones que debe emprender el gobierno mexicano ante nuestros connacionales, así como anunciar el interés nacional de intervenir por la vía legal en contra del sospechoso por el tiroteo, Patrick Crusius.
Hasta ahora, el presidente López Obrador ha manejado la política exterior como un asunto de política menor, se han delegado todas las decisiones al Canciller Marcelo Ebrard y se continúa reduciendo el presupuesto y el personal dentro de la Cancillería, no queda más que esperar a que la Política Exterior nos alcance, México es un actor internacional que cuenta con reflector –guste o no- por la simple posición geográfica en la que se encuentra y que es necesario fortalecer la relación bilateral al primer nivel, los presidentes deben hablar, acordar y dirigir instrucciones por un lado para fortalecer la red diplomática en ambos países, capacitar continuamente al personal encargado de las funciones consulares, fortalecer las acciones conjuntas en materia de seguridad y reducción de armas y eliminar el discurso político racista y xenófobo en ambos lados de la frontera.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...