Contrarreforma educativa, pago a la CNTE

Por ser, afirman, el único sindicato que se mantuvo leal a López Obrador, a pesar de las derrotas de 2006 y 2012

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El 20 de agosto de 2018, Andrés Manuel López Obrador, como Presidente Electo, anunció ante Enrique Peña Nieto, todavía en funciones, que abrogaría la Reforma Educativa y se sustituiría por otra

Nunca entendí por qué en la conferencia conjunta escenificada en Palacio Nacional aquel 20 de agosto de 2018, con el ganador de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, el Presidente Peña Nieto perdió la oportunidad de ofrecer el magnífico espectáculo de defender con ardor la que consideraba la más valiosa de las reformas estructurales surgidas del Pacto por México, que tuvo como consecuencia última desnaturalizar a las fuerzas dominantes de la vida política del país al inicio del sexenio pasado y dar paso a la Cuarta Transformación.

López Obrador, a nadie engañó. En la campaña contra José Antonio Meade y Ricardo Anaya anunció que derruiría la reforma desde sus cimientos. Entonces se pensó que se trataba de una cuestión ideológica, pero hoy está claro que se trataba sólo de una estrategia electoral, pero también del pago por el apoyo recibido por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación durante los 12 años que formalmente buscó la Presidencia de la República.

Su gente más cercana ha dicho que fue el único sindicato que se le mantuvo leal, a pesar de las derrotas de 2006 y 2012, y que eso merece un pago, cualquiera que sea.

Y puede ser, pues ya les autorizó plazas, presupuesto, control de la administración pública del sector y hasta facilitarles la imposición de su revolucionario modelo educativo que les permita adueñarse de la mente de las generaciones de los niños que se eduquen mientras dure la Cuarta Transformación.

En agosto de 2018, el ganador indiscutible de la elección del 1 de julio, López Obrador, dijo ante Peña Nieto: “Sí quiero dejar de manifiesto que se va a cancelar la actual Reforma Educativa y va a ser sustituida por otra reforma que va a tomar en consideración el punto de vista de maestros y de padres de familia”.

Con el tiempo la etiquetaría como la “mal llamada” reforma educativa.

Evidentemente, lo que menos quería el todavía Presidente era entrar en coalición con su sucesor. Ofreció una respuesta ajustada a los cánones mexiquenses, respetuosa, comedida, pero desconcertante: “Este Gobierno mantendrá su actuación y el impulso al modelo educativo en términos de lo que hoy está en la ley. Y, evidentemente, al haber una posición o una visión diferente también, de haber ajustes, corresponderá al próximo Gobierno la implementación de los mismos…”.

Y añadió que de algo estaba cierto, “que ambos Gobiernos, el saliente y el entrante, buscamos que los jóvenes tengan acceso a una educación gratuita, laica, de calidad… o que en este tema no hay disputa; más bien hay visiones diferentes de cómo alcanzar este propósito”.

Se equivocaba de principio a fin o quizás ocurrió que le prometieron que la nueva reforma sería una versión semejante a la suya, pero vestida de otra manera para poder cumplir las promesas de campaña.

Si fue así o no, eso ocurrió. Cuando el Congreso aprobó la nueva reforma, el parecido fue más que evidente, aunque, como cualquiera sabe, el secreto está en las leyes secundarias. Y por eso la lucha se está dando en torno a estas.

El discurso de López Obrador, en campaña, con la Reforma Educativa de su gobierno no tenía que ver con la laicidad, gratuidad ni calidad de la educación, sino con las exigencias de la disidencia magisterial, muy en especial la de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas.

 

EL COSTO DE LA REFORMA PEÑISTA

La Reforma Educativa de Peña Nieto, inspirada, al menos en el papel, por Aurelio Nuño y Enrique Ochoa Reza, sus redactores, costó sangre política. En principio registró  dos bajas,  ambas sensibles.

La lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, fue aprehendida el 26 de febrero de 2013 por su oposición abierta a la reforma.

El viernes 22, una voz de Los Pinos me había alertado sobre “unos temas” por venir, sin especificar cuáles; lejos estaba de imaginar que, el martes siguiente, Luis Videgaray tendería una celada a la lideresa, que se disponía a encabezar una asamblea de su sindicato en Guadalajara. Nadie podrá negar que la aprehensión de Elba Esther constituyó una sorpresa nacional.

Fui testigo muy cercano del ascenso de Elba Esther a lideresa absoluta del magisterio institucional, como también de las bajezas de que fue objeto por parte de Carlos Jonguitud Barrios cuando merecía ser secretaria general del SNTE. Lo fui también de la decisión de Carlos Salinas de colocarla en lugar del rey destronado con la participación de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, pero sobre todo de don Fernando Gutiérrez Barrios y del entonces subsecretario de Gobernación, Manlio Fabio Beltrones.

Desde entonces, ella jugó en el bando político de Camacho y de Ebrard. Fue quien me presentó a Marcelo como la última reserva de la Revolución, es decir, el papel que hoy juega en el equipo de López Obrador.

Elba Esther pronunció discursos provocadores, como el muy citado de la guerrera y su epitafio. Ignoraba, entonces, que lo más granadito de la corte de Peña Nieto había decido quitarla de en medio acusándola de delitos que a la postre no le serían probados.

Es probable que Emilio Chuayfett recuerde su encuentro con Elba Esther al final de la toma de posesión de Peña Nieto como Presidente. Fueron corteses, pero sus palabras estuvieron llenas de intención.

La política los había enfrentado por la Coordinación de la bancada de diputados, que Elba Esther ganó a Manlio Fabio Beltrones. Con el apoyo del líder del PRI, Roberto Madrazo, fue desplazada a favor de Chuayffet. Luego, utilizando al SNTE, se dedicó a construir su propio partido desde la Secretaría General del PRI. Así nació el Panal.

La siguiente víctima de la corte del peñismo fue Chuayfett. El 27 de agosto de 2015 fue suplido, en Educación, por el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, a quien se consideraba el delfín de Peña Nieto, una especie de Juan Camilo Mouriño de Felipe Calderón o Luis Donaldo Colosio de Carlos Salinas.

Emilio es una de las figuras más señeras de la historia reciente del PRI, pero su condición de genio-geniudo no le permite sobrevivir en la corte del príncipe en turno. Sucumbió a las intrigas palaciegas con Ernesto Zedillo y repitió la amarga experiencia con su discípulo Enrique Peña Nieto.

Sólo para resumir, el país perdió dos oportunidades de tener un gran Presidente. Se preparó desde que disputaba en la escuela preparatoria con Juan Ramón de la Fuente, nuestro hombre en la Organización de las Naciones Unidas que, siendo el mejor en su momento para la izquierda o para inaugurar con lujo la etapa de las candidaturas independientes, prefirió hacerse de lado asqueado del sistema.

Elba Esther Gordillo y Emilio Chuayffet, dos bajas sensibles como parte del costo de la Reforma Educativa aprobada dentro del ‘Pacto por México’ al inicio del sexenio peñista

Aurelio Nuño, como muchos otros, fue víctima de la reforma educativa, pero también de la irresistible influencia de Luis Videgaray con Peña Nieto. Al final cayó para arriba, con desgano, en la coordinación de la campaña del simpatizante priísta, José Antonio Meade.

Con estos antecedentes en el área gubernamental es imposible vaticinar cual será el futuro del ex subsecretario de Educación de Ernesto Zedillo, convertido en secretario de la Cuarta Transformación, Esteban Moctezuma.

MOCTEZUMA NO ES SU EMPERADOR

La CNTE, que ahora goza de un estatus especialísimo, no negocia con él. Las tomas de decisiones ocurren en otras oficinas más cercanas al Presidente y los dirigentes se reúnen, en cada ocasión que lo creen necesario, con el Presidente. El último de los siete encuentros que han sostenido en 9 meses fue de tres horas y de la oficina presidencial salieron con la promesa de que todo lo planteado les sería otorgado en la Cámara de Diputados.

Esteban Moctezuma, Secretario de Educación, hecho a un lado por la CNTE. Los profesores disidentes negocian, directamente, con el Presidente López Obrador

Y nada de lo que se negocia en Palacio Nacional tiene que ver con laicidad, gratuidad y calidad, como en agosto de 2018 decía Peña Nieto.

Todo se reduce a plazas automáticas, bonos, salarios atrasados, cancelación de evaluaciones y, de ser posible, tener el control de las dependencias responsables en las entidades en su dominio, como ocurrió en Oaxaca cuando el gobernador Heladio Ramírez les obsequió, de despedida, lo que era la SEP local y que, convertido en Instituto, le dio el dominio de plazas y presupuesto.

Ahora, la CNTE quiere aún más, imponer su propio modelo educativo, en el que, sobre matemáticas, historia, civismo, etcétera, los profesores enseñen a sus alumnos  desobediencia, resistencia y movilización, todo en lo que son expertos y les garantiza dividendos.

El periódico Reforma reveló que en la última reunión con el Presidente, la CNTE entregó un documento proponiendo que a los alumnos se debe enseñar a “desobedecer y resistir las imposiciones institucionales, culturales y consumistas como primeras acciones contra-hegemónicas”.

“La educación”, explica la CNTE, “puede construir o reconstruir a sujetos históricos sociales e inacabados con un pensamiento crítico”.

Para esto se requiere que los docentes tengan “una formación integral, humanista y emancipadora desde la desobediencia, resistencia, lucha y construcciones, rompiendo con el enfoque técnico e instrumental de la educación tradicional”.

En su “mañanera” del viernes pasado, el Presidente no informó sobre la pretensión de la CNTE de revolucionar la educación en este sentido; simplemente se refirió a que ya se habían aprobado las leyes secundarias cuando los otros datos dicen que no hay tal porque las sesiones fueron suspendidas debido a la agresividad de los profesores en rebeldía y que es posible que el miércoles 18 se realice la sesión que ya se ha pospuesto hasta en dos ocasiones.

En su conferencia ‘mañanera’ del viernes pasado, el Presidente López Obrador dio por aprobadas las leyes secundarias, pero erró; la sesión fue cancelada el jueves ante la presión de la CNTE y anunciada para el próximo miércoles

Esperemos al miércoles para ver qué ocurre y para saber qué fue exactamente lo que se negoció en Palacio Nacional. Quizás los diputados, además de entregar plazas y presupuestos, acepten el nuevo modelo educativo y nos convirtamos, por fin, en un país revolucionario, aunque para que ocurra esto último, los otros datos exigen una reforma constitucional.

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