‘Con la familia no’

Una de las más famosas reglas que supuestamente se respeta hasta en la mafia. Por eso se debe descalificar la desmedida campaña, en redes sociales, contra José Ramón López Beltrán, hijo del Presidente, sólo porque el nieto nació en un hospital de Houston

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José Ramón López Beltrán, hijo del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Su hijo Salomón nació, la semana pasada, en Houston

Las “malditas redes sociales” de los neoliberales, conservadores y fifís (uso el calificativo para diferenciarlas de las “benditas”, que fueron fundamentales en el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador) se cebaron, el miércoles, en el primer abuelo del país sólo porque su nuera cometió el pecado capital de darle un nieto en un hospital de Houston, la ciudad texana en donde reside.

El reclamo se puede resumir: ¿Por qué el hijo de Caroly Adams y José Ramón López Beltrán nació en un hospital de Houston y no fue beneficiario del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que inició funciones el primer día de enero?

El feliz acontecimiento para la familia presidencial ocurrió en medio del debate nacional de la muerte del Seguro Popular y su polémica sustitución por el Insabi, ocasionando la inundación de las redes sociales con memes hilarantes y hasta ofensivos, en algunos casos usando al bebé, que ninguna culpa tiene de ser hijo de quien es, de haber nacido en donde reside su madre y ser nieto de ya sabes quién.

Imagino que las “malditas” redes sociales amargaron al Presidente un día que debió ser de felicidad porque la noticia lo sorprendió en plena lidia con los gobernadores, en especial los panistas, que se niegan a adherirse al nuevo instituto.

No vamos a enredarnos aquí en el debate sobre el programa presidencial de destrucción de instituciones neoliberales para dar paso a las de la Cuarta Transformación, algunas sin futuro, como el Insabi, según asegura el creador del Seguro Popular, Julio Frenk, o en la ociosa discusión de por qué la familia presidencial prefiere un hospital privado y en el extranjero, hablar de filiación inexistente al IMSS o al ISSSTE del padre del bebé, y hasta del gusto de Andrés Manuel de atenderse en hospitales privados de primer nivel cuando tiene problemas médicos, como el infarto de 2013, en tiempos que el Senado de la República aprobaba, en lo general, la Reforma Energética.

 

LA FAMILIA ES SAGRADA

Hablemos mejor de una de las más famosas reglas que supuestamente se respeta hasta en la mafia: “Con la familia no”, pues Salomón Andrés, el hijo de Caroly y José Ramón, es el miembro más joven de la familia López Obrador.

En honor a la verdad, fue un exceso meterse con la familia del nieto del Presidente.

No he logrado establecer cómo nació la frase, muy usada en México, de “con la familia no”, en referencia a una supuesta regla de la mafia italiana que impide a los grupos en pugna ejercer represalias contra familiares de los adversarios.

Me habría gustado que Mario Puzo la hubiese puesto en boca de don Vito Corleone, cuyo hijo Sony fue acribillado en una caseta de pago en carretera, pero no vivió para ver la muerte de su nieta en las escaleras del palacio de la ópera de Palermo al recibir la bala destinada a Michael.

Es decir, por lo menos para Mario Puzo, la tal regla, de existir, no era respetada.

‘El Padrino’, libro de Mario Puzo. Por lo menos para este autor, la famosa frase de ‘con la familia no’, de existir, no era respetada

Lo más cercano a esta frase tan de uso corriente en México es uno de los 10 mandamientos descubiertos por la policía italiana, en noviembre de 2015, en el maletín del padrino de la mafia siciliana, Salvatore Lo Piccolo: A pesar de que se puede matar, extorsionar y traficar, nunca se podrá robar el dinero a otras personas o a miembros de otras familias.

Cerca, pero no es lo mismo porque quienes han idealizado a la mafia no se refieren a este “mandamiento”, sino al supuesto respeto inquebrantable de los mafiosos a las familias de sus contrarios. Podían ir contra los cabecillas con todo, incluso asesinar a sus rivales, pero jamás se meterían con sus familiares para debilitarlos o vencerlos.

A todas luces es una versión romántica, alejada de la realidad.

La familia siempre es el flanco más débil de quien sea, se trate de mafiosos o no, aunque en el lenguaje impuesto en México por Andrés Manuel, las figuras del pasado pertenecieron, en su totalidad, a la mafia del poder.

Traducida la romántica frase a la política mexicana se podría decir que quien la hizo la paga, y el que no también; y, en todo caso, la pagará si es necesario o persiste en ser obstáculo, pero nada más él, porque a la familia se le respeta.

 

¿CONVICCIÓN PRESIDENCIAL?

En alguna de las oficinas relevantes de la Cuarta Transformación he escuchado que las familias están al margen en la persecución de los objetivos del pasado que el gobierno tiene a la vista para demostrar que no miente en su compromiso, histórico, de combatir a la corrupción; que de ninguna manera se les usará para quitarse obstáculos o asustar, como ha ocurrido, a quienes ya ven los toros desde la barrera con la cabeza gacha y la esperanza de que la Unidad de Inteligencia Financiera, la Fiscalía General de la República o la Secretaría de la Función Pública, no les pongan el ojo encima.

He escuchado que es convicción presidencial que con la familia nada, pero de ser cierto es evidente que alguien no atiende la instrucción de López Obrador, pues en los hechos ocurre lo contrario; incluso, podría hablarse de un patrón en la estrategia de asustar a los familiares para doblar a quien se quiere crucificar en la plaza pública sea culpable o no de los delitos que se le achacan.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador. Se dice que es convicción presidencial que con la familia nada, pero de ser cierto es evidente que alguien no atiende su instrucción

Los casos están a la vista; más de una familia ha sufrido el celo de una especie de Comité de Salud Pública cuya meta es limpiar la corrupción del pasado para que el Caballero Blanco, quien sea, pueda campear libremente.

Sin embargo, me quedo con la frase si no atribuida al Presidente, por lo menos pronunciada en su entorno, de que “con la familia no” porque es inmoral meterse con esposas, hijos o madres de los adversarios, o a quienes se identifica como tales, o como delincuentes sin probarlo en un tribunal; y a quienes, como decía, se pretende quitar de en medio para no obstaculizar los planes de los vencedores.

Salomón no es el primer López que paga las consecuencias de su parentesco con el Presidente. Lo ha sufrido su hijo menor, Jesús Ernesto López Gutiérrez, pero también la prole mayor; hoy José Ramón.

No los persigue autoridad alguna, pero están bajo el escrutinio de los adversarios del jefe del clan que están a la espera de cualquier detalle para usarlo en su contra, y, en su mayoría, como ocurre desde la aparición de las redes sociales, ocultándose en el anonimato.

Le ocurrió a Paulina, la hija de Enrique Peña Nieto que reaccionó airada por los insultos a su padre por su asistencia a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Fue un error y su progenitor se disculpó, pero el escándalo los sigue al día de hoy.

 

LA BAJEZA DE AMEDRENTAR

Sin embargo, la famosa frase no tiene que ver con el presente, sino con el futuro.

Andrés Manuel está ocupado sentando las bases para que la Cuarta Transformación sea eterna y él, o a quienes elija, mantenga el poder para siempre, algo necesariamente imposible. En el mejor de los casos, los sexenios sólo duran seis años, aunque don Porfirio Díaz gobernó 30, el PAN 12 y el PRI por poco y acumula 90 en el poder.

Cumplir la máxima de “con la familia no” es la única garantía que tienen él o cualquiera en el poder, del nivel que sea, de que, en el futuro, sus enemigos no ejerzan venganza contra las personas que ama.

Que pase como en el programa radiofónico aquel, “quien la hace la paga”, pero si sus familiares no fueron cómplices ¿por qué?

Si tienen culpa que se les persiga, pero es una bajeza que se les amedrente o la justicia vaya sobre ellos sin elementos, con la insana intención de doblar a los jefes de la familia.

“Con la familia no”, y por eso se debe descalificar la desmedida campaña en redes sociales contra Salomón y sus padres sólo porque su alumbramiento fue en un hospital de Houston, como si no tuviesen derecho a pagar los servicios que puedan costear a condición de que el dinero sea bien habido, como seguramente lo es.

Se entiende la embestida contra la familia de López Obrador porque el hospital de Houston contradice su discurso sobre la austeridad y otros muchos conceptos con que a diario zahiere a quien se le pone enfrente, pero aunque la frase de “con la familia no” carezca de paternidad, nada justifica usar a un recién nacido para cobrar facturas al mandatario desde el anonimato de las redes sociales.

Andrés Manuel haría mal en desdeñar el episodio porque es un pálido reflejo de lo que podría ser el futuro.

Si no es él quien ordena a los campeones de la lucha contra la corrupción el uso de sus poderosos instrumentos para amedrentar a sus blancos amenazando o persiguiendo a sus esposas, hermanos e hijos, quizás sería saludable que los llamara al orden e hiciera suya la frase que se le atribuye o que ha sido pronunciada en su entorno: “Con la familia no”.

Aún es tiempo.

 

 

 

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