Llegó la denuncia en manos del tirador mejor posicionado del PAN al gobierno de Coahuila en el 2017. El senador Luis Fernando Salazar se presentó, en la PGR, con documentos relacionados con el desvío de 160 millones de pesos del gobierno de Rubén Moreira a empresas fantasmas.

La semana pasada estuvieron el senador y otros aspirantes con Anaya, Santiago Creel y Damián Zepeda en Saltillo, en preparación de los próximos comicios en el estado con mayor probabilidad para Acción Nacional que el Estado de México o Nayarit.

Coahuila es el objetivo de Anaya Cortés para salir avante en la elección del 4 de junio del 2017; se trata de una entidad familiarmente corrupta, una prueba más de la tolerancia del PRI en eso que el ciudadano repudia y se lo hizo saber en la derrota de siete gubernaturas.

Impensables en los ayeres del moreirato, donde Humberto, ex presidente del PRI, mantenía el control total del estado desde la casa de gobierno, cimentado en el sindicato de maestros (SNTE) de Elba Esther Gordillo.

Por supuesto que el control permanece a través de la estructura de su hermano Rubén, pero después del verano electoral de las redes sociales, el 5 de junio, se derrumbó el mito del control total como seguro del triunfo.

Con buen tino, Anaya apunta a Coahuila como el elemento corruptor intocable, a diferencia del gobernador veracruzano, Javier Duarte de Ochoa. El líder panista trata de demostrar los propósitos simuladores del Revolucionario Institucional y que no todos los cuellos del mismo chiquero son susceptibles del filo del seudoRobespierre. Es la tesis del líder panista.

La lista negra de los Moreira es de mayor altura y antigüedad que las escrutadas por la Comisión de Justicia Partidaria del PRI.

Decenas de millones de pesos desviados a empresas fantasmas y propiedades y negocios de familiares de los Moreira en el país y en el extranjero son las primeras planas del periódico Reforma en la última semana, un medio de comunicación resentido con Humberto desde su gubernatura (2005-2011), donde hizo la vida imposible a su filial, Palabra de Saltillo, que bajó la cortina el 2 de diciembre del 2008, después de 11 años de operación, con la misiva explicativa: “Buscamos la autosuficiencia económica con sólo dos fuentes de ingreso: La venta del ejemplar diario y la venta de anuncios. La autosuficiencia nunca llegó”, esto es, optaron por cerrar el periódico para no comprometer “nuestra integridad editorial”. 

Con el triunfo de las siete gubernaturas, los ánimos del PAN se exaltaron en junio y apareció la lista de aspirantes coahuilenses: Los senadores Luis Fernando Salazar y Silvia Garza; Guillermo Anaya, Lariza Montiel, Gerardo García e Isidro López Villarreal.

Una semana atrás, el 22 de septiembre, la dirigencia nacional, con Anaya a la cabeza, Santiago Creel y Damián Zepeda, se reunió en Saltillo con la misma formación. La oportunidad está en el horizonte; Coahuila es el triunfo esperado por Anaya para transitar al 2018.

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