AMLO exorcista

Pierde fuerza persistente opinión de expertos y organismos tanto nacionales como extranjeros

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Andrés Manuel López Obrador ha conseguido exorcizar al fantasma que recorría México, el fantasma de la recesión.

El Presidente de la República ha logrado ahuyentarlo y exorcizarlo, insistentemente, con sus declaraciones en sus conferencias de prensa mañaneras, con lo que ha desmentido la persistente opinión de diversos expertos y organismos, tanto nacionales como extranjeros, que con tenacidad persisten en volverlo a invocar.

Este es un tema de importancia insoslayable para el futuro inmediato de la economía mexicana y para las posibilidades que ésta pueda tener de alcanzar las metas de crecimiento propuestas por López Obrador y sin las que sus objetivos de bienestar social y mayor equidad serían inalcanzables.

Contra lo esperado por analistas del sector privado, la economía mexicana creció ligeramente durante el segundo trimestre del año gracias al dinamismo del sector servicios, por lo que, técnicamente, no entró en una recesión, confirma la estimación oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) que realiza el INEGI.

El PIB aumentó 0.1% en términos reales entre abril y junio frente al trimestre previo (cifra que contrasta con el retroceso de 0.2% de los primeros tres meses del año).

 

‘MÉXICO VA MUY BIEN’

Ante las cifras de INEGI, López Obrador reitera que “técnicamente no hay recesión”. Interrogado sobre el crecimiento del PIB, que fue de 0.01% de julio a septiembre, con un decremento de las actividades secundarias, es decir, industriales, dijo que lo primero era poner orden y que de acuerdo con sus datos, en materia económica, México va muy bien y que habría que ver todos los indicadores, no sólo el de crecimiento.

Durante su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional pidió ver que, técnicamente, no hay recesión; aseguró que está por concluir la negociación para que se apruebe el tratado comercial entre México, Canadá y Estados Unidos (T-MEC). Además, dijo, por primera vez en 14 años no se cayó la producción petrolera, y que si bien antes se pagaban intereses del 7% por la deuda de Pemex, ahora sólo se desembolsa un 5%.

“Sin duda va a haber crecimiento y vamos a llegar a la meta que tenemos”, añadió.

Señaló que su gobierno no otorga contratos o concesiones a diestra y siniestra para tener inversiones, aunque destruyan o contaminen el territorio nacional.

 

QUE EXPERTOS REFUTEN ARGUMENTO

López Obrador afirmó que México es uno de los países más atractivos para la inversión extranjera y retó a los expertos a refutar ese argumento.

Aseguró que hay mucha confianza en el país y en su gobierno, porque saben que ya no hay corrupción. “Saben los inversionistas que ya no hay empresas favoritas”, refirió.

El titular del Ejecutivo federal afirmó que “se han creado empleos y el salario ha aumentado como nunca”. Luego del dato del crecimiento económico de 0.01 por ciento en términos reales en el tercer trimestre de 2019, el Presidente remarcó que “técnicamente no hay recesión”, y que el avance escaso “es porque estamos poniendo orden; ya no es gastar por gastar; no es otorgar contratos a diestra y siniestra”.

Afirmó que “se han creado empleos, el salario ha aumentado como nunca, la economía popular anda bien, que se refleja en el incremento al consumo, tanto en tiendas departamentales como en el comercio al menudeo”, entre otros factores económicos positivos.

 

CONSIDERACIONES

El titular del Ejecutivo federal señaló que cuando Felipe Calderón estuvo en la Presidencia, la empresa favorita era la española Repsol. “Todos los contratos a Repsol, para extraer el gas de la Cuenca de Burgos. Supuestamente íbamos a producir muchísimo gas; se dieron contratos; no hubo producción de gas y cobraron muchísimo dinero. Fue un buen negocio para Repsol; un mal negocio para la nación”.

Recordó el contrato por 20 mil mdd para que Repsol trajera gas de Perú. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, abundó, la empresa favorita era otra española, OHL, y que le daban todos los contratos, pero eso ya no sucede ahora.

Sin embargo, dijo que el cambio lleva tiempo, porque hay que ponerse de acuerdo y esperar que se hagan negocios lícitos, sin atracos, sin moches, y que hay quienes están desconcertados, que por eso las columnas denuncian que no hay crecimiento.

“Ojalá sirva la explicación para tomar en cuenta de que ya no es como antes, de que nos puede llevar un tiempo así como estamos, pero vamos con bases nuevas para desarrollar a México”, dijo y reiteró que no es lo mismo crecimiento que desarrollo, aunque creo que alguien de su gabinete, quizá Alfonso Romo o Arturo Herrera, debería explicarle que sin crecimiento no puede haber desarrollo porque, a mi entender, el desarrollo implica crecimiento con distribución, pero es imposible distribuir lo que no se tiene. Ese milagro sólo lo hizo Jesucristo en la multiplicación de los panes y los peces, pero aunque el Presidente López Obrador sea cristiano y tenga mucho poder, me resulta difícil creer que lo posea.

Tal parece que el mandatario, junto con sus más confiables consejeros y asesores en materia económica, de comunicación social y de asuntos internacionales, ha conseguido diseñar y aplicar una nueva estrategia que va cambiando ya, a favor de México y de su gobierno, las expectativas y previsiones que predominan entre los analistas de los organismos financieros internacionales y en las más reputadas publicaciones especializadas.

En México, algunos bancos apoyaron su pronóstico de que el crecimiento se acelerará tras la aprobación definitiva del T-MEC por los poderes legislativos de México, Estados Unidos y Canadá.

 

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