AMLO, Banxico y el crecimiento

Imperativo despejar bruma

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El Banco de México (Banxico) tiene el objetivo prioritario de preservar el valor de la moneda nacional a lo largo del tiempo y, de esta forma, contribuir a mejorar el bienestar económico de los mexicanos. Es decir, su tarea fundamental es evitar la inflación. La tasa de inflación mide el crecimiento del nivel general de los precios. Para observar la evolución de los precios se utilizan una serie de indicadores que establecen los institutos de estadística de cada país. En el caso de México, esta tarea la realizan el Banxico y el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI). Estos índices estudian la evolución media de los precios de una lista de productos representativos de las familias de un país, lo que se conoce como “cesta de compra”, y fijan su tasa de variación, en términos interanuales, basándose en el control mensual de los precios. La inflación ocurre cuando el poder adquisitivo de una moneda disminuye, a tal punto que la cantidad de moneda circulante se sitúa por encima de la demanda real existente. Sin embargo, a través del abaratamiento del costo del dinero, es decir del crédito, mediante una reducción de la tasa de interés de referencia, o interbancaria, el Banxico puede también coadyuvar a estimular la demanda agregada y, con ella, el crecimiento de la economía.

En este contexto resulta importante anotar que la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) disminuyó, nuevamente, 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, a un nivel de 7.50 por ciento. Mediante un comunicado detalló que la tasa de interés quedará en 7.50 por ciento, toda vez que en el segundo trimestre del año, la economía mundial se desaceleró. El Banco de México detalló que dos miembros de la Junta de Gobierno votaron por disminuir dicho objetivo a un nivel de 7.25 por ciento. Explicó que durante el tercer trimestre del año continuó la desaceleración de la economía mundial, por lo que sus perspectivas de crecimiento han seguido revisándose a la baja. “En México, si bien con episodios de volatilidad, desde la última decisión de política monetaria, la cotización del peso mostró cierta apreciación, mientras que las tasas de interés de los valores gubernamentales han reflejado los efectos de las menores tasas de interés externas”, señaló. Sobre los riesgos que pudieran afectar el desempeño de los activos financieros nacionales, el Banxico indicó que persiste la incertidumbre asociada a la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y a las perspectivas crediticias para la calificación de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la soberana. “El entorno actual sigue presentando importantes riesgos que pudieran afectar las condiciones macroeconómicas del país, su capacidad de crecimiento y el proceso de formación de precios en la economía”, añadió. Aseguró que se deben reforzar las perspectivas crediticias soberana y de Pemex, así como cumplir las metas fiscales para 2019 y los objetivos del Paquete Económico 2020. Asimismo, es indispensable fortalecer el Estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la inseguridad.

En este contexto vale la pena destacar el reconocimiento que recibió el Banxico a nivel global, y Díaz de León al Banquero Central del Año para América Latina. El banco obtuvo el grado más alto en la escala prevista en el Reporte de Bancos Centrales del Global Finance, derivado de que la inflación se ha ubicado por debajo del 4% y la divisa mexicana ha permanecido bajo control, entre otros puntos. El Banxico fue acreedor al Grado A, un reconocimiento que constituye el nivel más alto en la escala prevista en el Reporte de Bancos Centrales del Global Finance. El reporte evalúa el desempeño de 94 bancos centrales en el mundo al considerar el manejo de la inflación, la política de tasa de interés y otros aspectos. La distinción se dio durante las reuniones de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM). Pese a los desafíos nacionales e internacionales y de volatilidad que ha enfrentado el peso mexicano, como una de las monedas más comercializadas de los mercados emergentes, la publicación destacó que la inflación se ha ubicado por debajo del 4 por ciento. Aunado a ello, refirió, la divisa mexicana ha permanecido bajo control y las tenencias extranjeras de los bonos nacionales se han mantenido estables. Como resultado de lo anterior, indicó, el Banxico conserva una alta credibilidad, además de ser considerado factor de estabilidad.

Sabemos bien que la economía creció apenas 2% en 2018, la tasa más baja desde 2013, y el presidente Andrés Manuel López Obrador se esfuerza, sin descanso, en convencer a los mercados y a los inversionistas de que, bajo su guía, esto puede mejorar, pero no puede dejar pasar mucho tiempo sin anunciar nuevas políticas y medidas si desea ver mejores resultados a corto y mediano plazos. Buscamos responder una pregunta muy coyuntural, que tiene que ver con las expectativas de crecimiento de la economía, concluyendo que las expectativas de crecimiento de la SHCP y la mediana de los pronósticos  parecían optimistas a la luz de la información disponible. Sin embargo, la pregunta más importante hoy en día no es esa, sino la que puso sobre la mesa Ariane Ortiz-Bolín, de Moody’s, en un evento reciente: “La gran pregunta para nosotros es si estos años son atípicos o si estos son los nuevos crecimientos de México en el largo plazo”. Esa inquietud es lo verdaderamente relevante, es decir, preguntarnos si podemos regresar a tener un crecimiento de 2.0 por ciento promedio anual o llegar al 4.0 por ciento, propuesto por AMLO.

La perspectiva para México coincide con la previsión global que hace la OCDE, que ha corregido a la baja sus previsiones de crecimiento para las principales economías del mundo durante los próximos dos años, en particular en la zona euro y el Reino Unido, donde hacen más mella la incertidumbre política, la fuerte ralentización del comercio exterior y el “Brexit”. La OCDE calcula que el Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro sólo crecerá un 1 por ciento en 2019 (tras el 1.8 por ciento de 2018), lo que significa ocho décimas menos de lo que había anticipado en noviembre. Las cosas apenas mejorarán en 2020, con una alza del 1.2 por ciento en la eurozona, En unos meses, las instituciones financieras volverán a revisar sus previsiones y podría haber nuevos ajustes. Hacia arriba o hacia abajo, 2019 comenzó con bastante turbulencia. Ya estamos a finales del año y el panorama sigue siendo incierto. Y sólo el presidente López Obrador puede despejar la bruma. De él depende que el crecimiento suficiente y sostenido llegue ya a la economía mexicana.

 

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