Alto riesgo ecológico en Coahuila

Irreversible y suicida daño que sufre México en su patrimonio natural; devastador, y cada día más acelerado, ataque a la naturaleza y a su preservación

Compartir:
Pozas de Cuatro Ciénegas continúan desecándose por la sustracción de agua, sin que haya poder alguno para evitarlo

Al paso de las décadas la materia ecológica ha cobrado mayor importancia. En repetidas ocasiones se ha modificado la ley correspondiente buscando detener el devastador y cada día más acelerado ataque a la naturaleza y a su preservación. No obstante, lo que en la realidad ocurre es el que los intereses económicos han vencido. Las firmes disposiciones de la ley para que prevalezca la sensatez sobre la ambición desmedida de quienes no tienen reparo en acabar con los recursos hídricos, ambientales, flora, fauna y suelo, se han frustrado. Ha sido sacrificado el futuro de la nación por el lucro desmedido de depredadores perfectamente bien localizados, pero inexistentes para las autoridades responsables.

El Estado de Coahuila ha sufrido éste embate gracias a dos gobiernos continuos de los Moreira y a que el actual, parece no tener el mínimo propósito de asumir su autoridad para acabar con los estragos ecológicos. La prueba de ello es que la misma secretaria del Medio Ambiente Eglantina Canales, que fue cómplice de los negociantes antiecológicos, se ha mantenido en el cargo con Miguel Ángel Riquelme. Las pozas de Cuatro Ciénegas continúan desecándose por la sustracción de agua en el suroeste del estado sin que haya poder alguno para evitarlo. Las primeras evidencias de la vida microbiana en el planeta que guardan estos humedales, no ha sido razón suficiente para detener su desaparición.

La tierra donde nació el Presidente Venustiano Carranza, catalogada como “Pueblo Mágico” que alberga ese prodigio de las pozas con agua perenne, harán perder su primer atractivo a la región y el tema de más interés y estudio para el mundo. Ni el gobierno local ni la federación (Conagua) han sido capaces de realizar el análisis hidrológico necesario para evitar este ecocidio. La responsabilidad quedará diluida, pero el efecto se cargará sobre las próximas generaciones.

Otro caso dramático es la zona carbonífera del Estado. Si bien la empresa acerera más grande de México en Monclova se situó ahí porque la materia prima y el combustible para los hornos estaban próximos, la ubicación en cambio de la Carboeléctrica de la CFE fue desde un principio un absurdo al agravar la contaminación del carbón teniendo próximo el abastecimiento de gas para una operación más limpia y eficiente. Lo cierto es que la 4aT no tiene plan alternativo alguno para salvar la región de su ya manifiesta degradación.

La compra de carbón de la paraestatal está siendo ofrecida como prebenda política que, para mayor desgracia, se mantiene la explotación inhumana de los mineros. Con consecuencias como la de Pasta de Conchos.

La tercera tragedia la conforma la instalación de un basurero o confinamiento de residuos o desechos tóxicos industriales, en el municipio de General Cepeda que, paradójicamente, no tiene industrias que los produzcan y su economía es agropecuaria, frutícola, pequeña industria y turismo paleontológico. La selección del sitio no sólo tiene el arrastre de ciento de kilómetros en carretera con góndolas abiertas de desechos provenientes de las zonas industriales lejanas, sino el obvio riesgo de que sea estratégico para traer basura tóxica del sur de la Unión Americana que, desde hace tiempo, estaba fraguando Gabriel Quadri de la Torre en el ejido de la Paila y que hoy capitalizan Daniel Calvert y Javier Calderón, en el ejido la Noria de la Sabinas.

Obligado es señalar que para los desechos industriales de Monterrey existe el CIMARI de Mina Nuevo León y para los procedentes de Saltillo y Ramos Arizpe hace 5 años quedó concluido el ubicado en el ejido del Sacrificio en la carretera a Monclova. Ambos con capacidad para reprocesamiento, desactivación o neutralización de desechos peligrosos, así como con los dispositivos necesarios para evitar incendios y dispersión de basura en los desbordamientos provocados por aguas torrenciales que es, justamente, la falta evidente en el de General Cepeda preparado para recibir a menor costo desechos que sólo serán confinados para la contaminación del subsuelo, el suelo y la atmósfera. Condiciones que hoy son reales por la pestilencia que se esparcen a 60 kilómetros a la redonda.

Sólo estos tres patéticos casos para demostrar lo criminal de una conducta pública ajena al interés más sensible que es la salud de los coahuilenses de ahora y de los que puedan sobrevivir en el futuro. La esperanza del cambio del titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales al ingresar el doctor Víctor M. Toledo quien hereda el rezago pero, quien por sus antecedentes y trayectoria generó grandes expectativas; hoy se pone en duda cuando sus primeras autorizaciones para Dos Bocas y Santa Lucía parecen precipitadas y poco sustentadas. Sin embargo, prevalece la confianza de que el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa anule el permiso como lo hizo en ocasión anterior, cuando decretó la suspensión de la operación del confinamiento clandestino.

Si éste cuadro lo multiplicamos por 32 estados, tendremos un balance del irreversible y suicida daño que México sufre en su patrimonio natural, que se le dio gratuitamente pero que, ahora irremisiblemente, pagarán las futuras generaciones. El sargazo, la pérdida de los arrecifes, la contaminación de las aguas interiores, subterráneas y de los litorales, adicionado a la contaminación atmosférica de los 50 millones de vehículos de todo tipo que circulan en el territorio nacional y la misma polución que se produce en la refinerías y plantas industriales, etcétera, etcétera, es la deuda más gravosa y probablemente impagable porque es irreversible el deterioro sufrido en el medio ambiente que hemos acumulada quienes habitamos la República.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...