A un año del tsunami

Hito en la historia democrática de nuestro país, el 1 de julio del 2018

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El 1 de julio del 2018, marcó un hito en la historia democrática de nuestro país, se demostró la madurez de las instituciones y el ejercicio democrático, los ciudadanos tomaron la decisión de colocar en el poder una nueva ideología, alejada de los tecnócratas, la llamada “izquierda” en la figura de Andrés Manuel López Obrador.

Su triunfo fue un tsunami que arrasó con la tendencia política y económica que contaba nuestro país en ese momento, fue la hora de un cambio. Su victoria se tradujo en ganar 31 de los 32 estados de la República y por arriba de los 30 puntos.
Si bien, de facto la entrega del poder presidencial es el 1 de diciembre, el comienzo de la toma de decisiones para AMLO fue a partir del 2 de julio, con una visita a Palacio Nacional y con un presidente Peña Nieto ya prácticamente entregando y pasando la batuta al nuevo gobierno.

A un año, podemos visualizar que se establece como fecha cívica el 1 de julio y se celebra el cambio de ideología política ya como una realidad. Como en todo gobierno tenemos puntos a favor y en contra, causa natural de cualquier gobierno entrante y el cual se encuentra en una “curva de aprendizaje”, cambiar lo ya existente y establecer una nueva ruta para el país y para el sector privado.
El festejo en el Zócalo no fue para menos, pudimos visualizar al presidente en su plena capacidad política, es decir a un AMLO de forma natural, símbolo de un nuevo estilo de liderazgo menos protocolario y distante de las administraciones anteriores, una relación más cercana con su base política y con los ciudadanos.

Incluso la creación de nuevos términos en el vocabulario que se utilizan de manera coloquial entre los ciudadanos como los famosos “chairos” o “fifís”, “mafia del poder”, “prensa fifí”, “yo tengo otros datos”, son parte del día a día.

La interpretación de la información es parte de la nueva administración, mientras que dependencias del gobierno, cámaras de comercio o agencias calificadoras como Standard & Poor’s, arrojan datos duros y cifras para darnos una idea de cómo se está comportando la actividad económica del país, para el presidente López Obrador no son más que números sin importancia, él mantiene sus propias cifras y conoce de manera inmutable el rumbo que está tomando el país.

En términos de gobierno, se ha mantenido el discurso de eliminar la corrupción de raíz, la creación de una Guardia Nacional, su interés por la parte sur del país, el viajar en avión comercial, detener la construcción del NAIM, la austeridad gubernamental y los programas sociales.
De los temas que más resaltan y no tan positivos es la reducción sustancial de la burocracia – 21 mil burócratas aproximadamente, al grado de ser casi inoperativas las dependencias por presupuesto o mano de obra.

La distribución de los recursos federales sin intermediarios, sin duda, algo poco ortodoxo para el aparato burocrático, ya que los trámites y formas mantienen una razón de ser, en la visión del presidente López Obrador, no son necesarios y mejorar la calidad de vida de los más pobres es un imperativo.

El tema fiscal mantiene un alza positiva, el fin de las condonaciones y los créditos fiscales, no se tiene certeza de cifras del monto de recursos que el Estado va a recuperar, pero debería ponerse sobre la mesa una reforma fiscal.

En materia de comunicación, “las mañaneras” del Presidente López Obrador, son un rompimiento con el paradigma tradicional, ningún otro Presidente en el mundo realiza informes diarios de las actividades de su gobierno y a su vez marca agenda para el día, eliminando la posibilidad de especulación de los medios, sus contrapesos políticos y otros sectores interesados.

Parte de gobernar, son tener en consideración temas imprevistos en la agenda política, el más sobresaliente es el tema migratorio que ha movido a los gobiernos de Centroamérica, México y EU en una severa crisis humanitaria en nuestro continente, un tema complejo de resolver que requiere de recursos e infraestructura que el gobierno mexicano actualmente no cuenta con ellos.

Temas de la agenda que en estos meses nos queda a deber son la seguridad con altos índices de homicidios, violencia, el creciente desempleo, la falta de atención a la agenda de política exterior, la austeridad mal interpretada, la interpretación de las leyes a modo y la incertidumbre económica.

Sin duda la 4T, es una nueva forma de gobierno poco común para los mexicanos y un ejemplo para el resto del mundo, habrá que darle tiempo para que se realicen los cambios necesarios y al tiempo, si dichos cambios serán positivos o negativos, sin dejar a un lado la idea de la complejidad de gobernar a un país.

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