Fracasa política de abrazos, en lugar de balazos

En Chihuahua, un comando armado de uno de los tantos grupos de narcotraficantes que se disputan el territorio norteño, incendiaron 22 de las 30 viviendas del poblado de Pomos

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A pesar de la prédica diario de anteponer la política de abrazos en lugar de perseguir a las bandas criminales del país, los grupos criminales siguen convirtiendo al territorio nacional en un enorme cementerio.

El viernes fue un día marcado por la violencia.

En Chihuahua, un comando armado de uno de los tantos grupos de narcotraficantes que se disputan el territorio norteño, incendiaron 22 de las 30 viviendas del poblado de Pomos, en el municipio de Madera, famoso porque el 23 de septiembre de 1965 un grupo guerrillero asaltó el cuartel militar. Así nació la llamada “Liga Comunista 23 de septiembre”.

No hay registro de víctimas porque los habitantes del poblado lo abandonaron a causa de la inseguridad reinante por la disputa del territorio entre bandas que los gobiernos estatal y federal dicen tener identificados, pero contra las que nada se hace.

En Guerrero, el viernes otro comando criminal, éste de “Los ardillos”, asesinó a 10 personas en los alrededores de Mexcalcingo, municipio de Joaquín Herrera.

En este caso, las víctimas son integrantes de un grupo musical que regresaba a su lugar de origen después de amenizar un baile.

Días antes, en el municipio michoacano de Zirándro, dos grupos armados se enfrentaron a balazos con saldo de 10 personas muertas.

Se espera que en cualquier día de estos se anuncie la visita del Presidente de la República para anunciar la instalación de un monumento a las víctimas de la violencia en estos lugares apartados del país, como en Vavispe, Sonora, en donde se recordará a los integrantes de las familias Le Baron y Langford, víctimas, oficialmente, de la equivocación de un grupo criminal que confundió a mujeres y niños con sus rivales.

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