El grito de gol se ahogó en el Ángel de la Independencia

Todos empezaron a sospechar que no habría festejo cuando Brasil anotó el primero

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Centenares de gritos del gol se ahogaban, una y otra vez, en las gargantas de los aficionados mexicanos que se dieron cita en el Ángel de la Independencia, esperando el ansiado tanto que nunca llegó para los suyos, los nuestros, los de la selección nacional de futbol que se quedó, otra vez, en cuartos de final de un mundial.

Cerca de 95 minutos de sufrimiento multitudinario. Las porras, el “sí se puede”, se dejaron escuchar desde el inicio del partido y acrecentaron la esperanza por el cero a cero del primer tiempo del partido entre México y Brasil, visto por la muchedumbre en pantalla gigante montada en las inmediaciones del Ángel, que esta vez no fue el de la guarda.


Mujeres, niños, hombres de todas las edades; oficinistas, trabajadores de la construcción, con sus playeras verdes o blancas, rojas algunas, pero todas con el escudo nacional hinchando los pechos de los orgullosos portadores.

La preocupación en los rostros de los aficionados se dejó ver apenas iniciado el segundo tiempo. Sí, México jugó mejor en el primer tiempo, pero no metió gol y ahora los brasileños están dominando y las intervenciones del portero mexicano son cada vez más frecuentes.

Sombreros de charro, gorras, caras pintadas de verde, blanco y rojo; uno que otro niño en pantalón corto y con su balón. Todos empezaron a sospechar que no habría festejo cuando Brasil anotó el primero.

Sin embargo, se unieron en los últimos minutos del partido en el tradicional grito de “sí se puede”. Un gol de México y a tiempos extras, decían. El cansancio merma las habilidades superiores del rival, aunque también las de los nuestros.

Las emociones estaban a tope, pero en un descuido, otro, dio a Brasil el segundo gol. Entonces, más de la mitad de los asistentes se dio media vuelta con la decepción marcada en sus rostros, molestos, tristes y en algunos casos con ojos enrojecidos, empezaron a abandonar Reforma.

Los menos, aunque sí los más ruidosos, se quedaron hasta que sonó el silbatazo final sentenciando el lapidario Brasil 2-México 0.

No hubo festejo tumultuario, pero los que se quedaron entonaron el ya clásico “Cielito Lindo”, echaron algunas porras y hasta dieron vuelta a la glorieta por última vez, al menos para el mundial de Rusia, con la esperanza de que en Qatar 2022, por fin llegue el ansiado y al parecer inalcanzable quinto partido.

El dispositivo de seguridad montado por las autoridades capitalinas y que cerró vialidad en Paseo de la Reforma desde la Glorieta de la Diana hasta la de la Palma, se fue retirando paulatinamente.

Sólo se quedaron unos cuantos elementos vigilantes de que los decepcionados aficionados que decidieron permanecer más tiempo no hicieran destrozos o alterarán el orden.

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