Un robot policía dicta la ley en el Congo

La ciudad de Goma, en la provincia oriental de Kivu del Norte, tiene un nuevo héroe: el Robot Roulage Intelligent

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Se llama Robot Roulage Intelligent. Hace de semáforo, de cámara de video y de regulador de la velocidad, es decir, lleva a cabo una buena parte de las funciones de un policía. Se mueve, se ilumina, emite señales y sonidos y además lleva sombrero y gafas de sol.

La patente y la producción son completamente congolesas. Hay una docena en toda la República Democrática del Congo. En la ciudad de Goma se instaló uno a principios de 2018 y la gente está locamente enamorada de él.

La ciudad de Goma, en la provincia oriental de Kivu del Norte, tiene un nuevo héroe: el Robot Roulage Intelligent. Todavía hoy, meses después de que lo instalasen, el robot logra encandilar a todos los que pasan cerca de él.

Activo desde enero en la concurrida rotonda Instigo -también conocida como “rond-point Airtel” por el edificio de la multinacional india de telecomunicaciones que se encuentra en la misma intersección-, este robot made in Congo conquistaría a cualquiera.

“El robot -dice con entusiasmo Providence Nzuzi, que trabaja como taxista de motos- hace su trabajo realmente bien. Regula perfectamente el tránsito. Antes de que lo instalasen, esta intersección era un lugar donde había muchos accidentes que involucraban tanto a automóviles como a motocicletas”.

“Hoy en día, en cambio, ya no hay problemas. Estamos todos más seguros con él, que nos vigila todo el día”, añade el moto-taxista.

Igual de entusiasta se muestra John Kyala, conductor de minibuses: “Antes de que instalasen el robot, vi morir o resultar gravemente herida a mucha gente. Los semáforos o la intervención policial no eran suficientes para la seguridad vial.

“Evitaba tanto como fuera posible pasar por aquí, mientras que hoy lo hago con placer docenas de veces, no percibo ningún tipo de peligro”, dice.

El Robot Roulage Intelligent es una invención cien por ciento congoleña. Hay 12 ejemplares en todo el país. La ideóloga de este original proyecto es Thérèse Izay Kirongozi, de la Asociación Congoleña de Mujeres Ingenieras, con sede en la capital, Kinshasa.

Con una inversión de alrededor de 12 mil dólares, en 2013 Thérèse construyó el primer prototipo del robot, que pronto alcanzó cierta notoriedad y atrajo el interés de varios inversores. En poco tiempo fundó una empresa que lleva el mismo nombre que su invención y que emplea a unos 20 jóvenes ingenieros congoleños.

“El robot -explica Patrick Minegwata Mutima, uno de los ingenieros encargados del mantenimiento de la maquinaria- tiene varias funciones. Hace de semáforo, de cámara de video y de regulador de la velocidad”.

Indica que “realiza unos tres mil 600 movimientos por día, regulando el tránsito y registrando cualquier infracción. Está alimentado por paneles solares”.

“Inicialmente tuvimos problemas porque la carga no era lo suficientemente potente. Pero ahora, después de haber colocado un panel en el este y otro en el oeste, el robot tiene carga suficiente desde el amanecer hasta el anochecer”, señala.

Con su “uniforme” rojo y blanco, sombrero y gafas de sol, el Robot Roulage Intelligent mide 2.5 metros de altura y pesa 250 kilogramos. Impresiona a todos los que pasan frente a él, ya sea en vehículos motorizados o en bicicleta.

Quienes más lo temen son los motociclistas: tanto es así que apenas se acercan a él se ponen el casco, una costumbre no muy común en el país. Luego, una vez se alejan y ya no hay peligro de infracción, se quitan la protección y vuelven a conducir con el cabello al aire.

“Los policías -confía Daniel Lunzaisa, un vendedor ambulante de recargas telefónicas- odian al robot. ¿Por qué? Fácil: primero podían inventarse todas las multas que querían y pedir sobornos hasta los mil francos (60 centavos de dólar)”.

“Ahora, con el hecho de que todo está grabado en video por el robot, son más cautelosos. Se ponen a algunos metros de distancia de la rotonda y tratan de recuperar el dinero perdido. A veces alguien roba las baterías del robot, y no me sorprendería que los ladrones fuesen los propios policías”.

El robot fue donado a la ciudad de Goma por Vanny Bisweka, filántropo y un importante empresario local.

En la base del robot hay una placa con el siguiente texto: “Esta obra, el Robot Roulage Intelligent, puesta a disposición de la población de Goma, simboliza nuestro patriotismo y es una invitación a la pasión por el trabajo destinado al desarrollo de la provincia de Kivu del Norte. Bisweka Vanny. Donante”.

“¿No es precioso?”, pregunta retóricamente Caleb Mapendano, conductor de camión, esperando a que el robot distribuya el tránsito. “Este invento, completamente congoleño -continúa-, es un motivo de gran orgullo para nosotros. Realmente me divierte mucho verlo: impasible, dicta la ley y todos lo respetamos”.

Antes de él -recuerda-, cuando tenía que cruzar esta intersección, me hacía la señal de la cruz con la esperanza de que no me pasase nada. Ahora, en cambio, voy tranquilo. Mira, se puso verde. Tengo que irme, no quiero que el Robot Roulage Intelligent me ponga una multa por entorpecer el tránsito”.

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