Se disipa anhelado sueño de reunificación entre las dos Coreas

Diferencias entre gobiernos han puesto en duda, nuevamente, posibilidades

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Las diferencias entre los dos gobiernos que conviven en la península coreana han puesto en duda, nuevamente, las posibilidades de cumplir el anhelado sueño de la reunificación.

Al cierre de 2019, ni al Norte ni al Sur existe claridad sobre el rumbo de las negociaciones, las cuales quedan en el aire cuando el tercero en discordia se impone y vigila: Estados Unidos.

En el hemisferio norte, a la altura del Paralelo 38, se ubica la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, un sitio donde el tiempo se detiene porque permanece inalterable una línea imaginaria de la Guerra Fría que nunca se borró y donde el territorio en disputa alberga a los mismos enemigos, conflictos, miedos y amenazas de hace más de 50 años.

La palabra que podría significar la solución para la reunificación y la apertura de la península al contacto con el mundo es la “desnuclearización”, una idea que se discute en los últimos tiempos desde la firma de una declaración, en Singapur, entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano Kim Jong-un, el pasado 12 de julio de 2018.

En aquel momento, la relación entre Corea del Norte y EUA parecía tomar un rumbo sustentado en las relaciones diplomáticas. El diálogo entre ambos dirigentes mostraba disposición. Por un lado, Kim Jong-un estaba dispuesto a dejar atrás las armas nucleares; por otro se negociaba la suspensión de las sanciones internacionales en contra del legado de Pyongyang.

Según reportó la cadena de noticias Deutsche Welle (DW), el norte de la península era el único con la tarea pendiente de detener el desarrollo de armamento nuclear después de que Corea del Sur se olvidara de los ejercicios nucleares en 1991, cuando Estados Unidos retiró sus armas del territorio surcoreano.

No obstante, pensar que Corea del Norte abandone por completo su programa de armamento nuclear resultaría ingenuo. En opinión de Toby Dalton, experto en energía nuclear del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, el régimen de Kim ha invertido demasiado en su programa como para tirarlo por la borda en cuestión de segundos.

Los expertos en política nuclear advierten que Estados Unidos ya no lidia con la misma amenaza a la que se enfrentó cuando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) seguía con vida. La realidad fue revelada detrás de la frontera. Sí existe un transcurrir del tiempo, donde la capacidad nuclear de Corea del Norte ha pasado de una explosión nuclear a docenas de pruebas de misiles en los últimos 10 años.

De acuerdo con Dalton, la alternativa más viable, en el mediano plazo, sería la negociación de límites al ejercicio nuclear en la península, donde Estados Unidos y sus aliados, Japón y Corea del Sur, encuentran un campo de acción para controlar el poderío nuclear que el tercero en el linaje Kim ha consolidado. No obstante, pareciera que esta opción no es suficiente para las ambiciones de Trump.

 

¿Quién lanzará la primera bomba?

La respuesta a la interrogante es una moneda que lleva en el aire desde comienzos de 2019 y que genera tensión en todos los frentes del panorama internacional, pues Corea del Norte y Washington se han mantenido firmes a su postura y apuestan por todo o nada en la consideración de sus peticiones.

A pesar de los indicios de una posible amistad Trump-Kim a inicios del año pasado, las tensiones volvieron en febrero, cuando el diálogo histórico a favor de la desnuclearización fracasó, nuevamente, en la Cumbre de Hanoi, capital de Vietnam, después de que el tan esperado acuerdo nunca llegase.

“Hay veces que te tienes que marchar”, fueron las palabras de Trump ante la prensa después de salir, antes de lo planeado, de la cumbre con el líder norcoreano. Las sanciones al país peninsular seguían en pie y la amenaza nuclear en aumento, como si las naciones intentaran imponerse una a otra como en la década de los años 60, por cuestión de orgullo y no de paz.

Después de ese segundo intento, el contacto entre ambos países fue mínimo. El conflicto se mantenía latente, pero neutral, hasta que, en mayo, el dirigente del partido de los trabajadores aprobó el lanzamiento de misiles balísticos de corto alcance y cohetes como pruebas de su sistema de defensa en desarrollo, lo que generó la molestia de EUA y representó la intensificación de la tensión.

 

Hacer historia sin acuerdos

Desde el fracaso de la cumbre en Vietnam, Corea del Norte volteó la mirada hacia el otro lado del mundo, a Rusia. Por primera vez, el mandatario ruso, Vladimir Putin, y el líder norcoreano estrecharon las manos y su cooperación armamentista durante la primavera de 2019.

Después de tres horas de diálogo en la ciudad de Vladivostok, Rusia expresó su interés por intervenir en la desnuclearización. Una vez más, los recuerdos de la Guerra Fría, donde EUA y la URSS peleaban por la intervención en conflictos ajenos, eran determinantes para la solución y la victoria de otra batalla.

Posteriormente, en julio de 2019, Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en atravesar la frontera “desmilitarizada” de la península para una visita relámpago al mandatario norcoreano, según reportó la cadena BBC. El encuentro continuó con una breve reunión en Corea del Sur, pero sin avances relevantes en la tan aclamada “desnuclearización”.

El acto de presencia de ambos mandatarios era un acto de diplomacia, pero en la práctica no significó nada para el objetivo de eliminar las armas nucleares de la faz de la tierra. Ni Rusia intervino con una propuesta más allá de un papel de intermediario ni EUA se abrió a la posibilidad de terminar con las hostilidades y prohibiciones a Corea del Norte.

 

Más sanciones; más tensiones

Desde 2017, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE) han establecido medidas para frenar el sistema nuclear que Corea del Norte ha construido con los años. Los organismos internacionales han vetado de sus países miembros a todos aquellos ciudadanos norcoreanos o de otras nacionalidades que hayan financiado o impulsado el armamento de la nación comunista, al tiempo que han establecido cercos comerciales y de colaboración con la parte norte de la península.

Entre las sanciones que han buscado obstaculizar el desarrollo de Corea del Norte se encuentran la reducción de la importación de gasolina al país peninsular hasta en un 90 por ciento y la prohibición de llevar a la región desde maquinaria industrial y metales, como el hierro o el acero, hasta productos agrícolas o alimentarios, según informó el portal del Consejo de la Unión Europea.

De acuerdo con la agencia de noticias Sputnik, las sanciones comerciales no son las de mayor gravedad, sino aquellas que impactan directamente en la población norcoreana. Desde hace dos años, los organismos internacionales aprobaron la expulsión de mano de obra de Corea del Norte de los países miembros de la ONU y la zona euro, privando al país del Paralelo 38 de fuentes de ingresos en el extranjero.

El convenio que prohíbe a ciudadanos de Corea del Norte trabajar en el extranjero culminaría con el regreso de la totalidad de los trabajadores a su país de origen en los últimos días de 2019 y las primeras semanas de 2020, lo que ha mantenido al gobierno de Kim con la idea de seguir adelante con su programa nuclear.

 

¿Y qué opina Corea del Sur?

La frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur mide 248 kilómetros de largo y cuatro kilómetros de ancho. Sin embargo, las diferencias ideológicas son abismales e inmensurables. A pesar de que viven en tregua desde 1953, quienes visitan la zona fronteriza dan testimonio de un olor a pólvora, a una guerra suspendida.

Según reporta la cadena de noticias CNN, los dirigentes de ambas Coreas, Kim Jong Un y Moon Jae-in, llevaban una relación positiva a inicios de 2019, la cual se había fortalecido con la visita del mandatario surcoreano al país vecino.

No obstante, el conflicto con EUA se interpuso en el sueño de la reunificación, la promesa que nunca llegó al término de la Guerra Fría. A pesar de la apertura a una verdadera desmilitarización de la zona fronteriza y el apoyo de Corea del Sur a las negociaciones entre los países que aspiran a la desnuclearización, el distanciamiento entre las dos Coreas también ha crecido con el paso de los meses.

La puerta a la paz entre ambas naciones podría ubicarse a media hora de la zona fronteriza, en el destino turístico conocido como el monte Kumgang, el cual fue escenario de agitación política y del asesinato de una turista surcoreana, lo que llevó a suspender los recorridos en 2008.

A pesar de existir una puerta para la cooperación, ésta se cierra cada vez que Corea del Sur siente la presión de Estados Unidos y de los organismos internacionales que impusieron sanciones a la zona norcoreana. Su mandatario habla de disponibilidad para la reunificación, pero no desea sacrificar su relación con el resto del mundo, una postura sin alternativas más allá de preservar la tregua.

 

El regalo prometido: Armamento ‘ultramoderno’

Ante la negativa estadounidense de intervenir en la suspensión de las sanciones internacionales contra Corea del Norte, el líder Kim Jong-un respondió, a inicios de diciembre, con la amenaza de un “regalo de Navidad” para EUA, el cual estaría relacionado con el programa nuclear norcoreano.

El presidente Donald Trump se mantuvo escéptico y preparado para recibir cualquier obsequio, incluso un misil de largo alcance, como especularon funcionarios chinos y estadounidenses frente a las declaraciones de un país tan hermético y estratégico en su comunicación, como lo ha sido el dirigido por los Kim.

El regalo no estuvo listo para Navidad, pero no pasó mucho tiempo para una primera pista de lo que podrían esperar las potencias mundiales y el mundo entero para 2020.

En la víspera de Año Nuevo, Kim Jong-un envió un mensaje a los militantes del Partido de los Trabajadores, en la sesión plenaria de la organización, en el que el dirigente anunció el desarrollo de un sistema de armamento “ultramoderno” para defender a su país, según informó la Agencia Telegráfica Central de Corea (KCNA, por sus siglas en inglés).

Hasta el momento se tiene poca información sobre la nueva estrategia que desde Pyongyang sentará un precedente para la rivalidad entre los países que mantienen viva la Guerra Fría: Rusia, China, Estados Unidos, Corea del Sur y Corea del Norte.

El desenlace de un año de negociaciones entre Corea del Norte, su vecino del sur y los aliados rumbo a la “desnuclearización” tuvo el efecto contrario: el resurgimiento de una nación que ha decidido calentar la tregua y apostar todo a su programa nuclear antes de someterse a los mandatos foráneos.

 

 

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