Papa se pronuncia contra precariedad del trabajo en el Vaticano

El Papa se reunió en el Aula Pablo VI con un nutrido grupo de trabajadores de menor rango en las estructuras de la sede de la Iglesia católica

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En un discurso improvisado, el Papa Francisco reconoció hoy que en el Vaticano existen personas sometidas a un régimen laboral precario y advirtió: “¡No quiero más trabajo en negro, es un problema de conciencia!”.

Tras dirigir su tradicional mensaje de Navidad a sus colaboradores de alto nivel en la Curia Romana, el Papa se reunió en el Aula Pablo VI con un nutrido grupo de trabajadores de menor rango en las estructuras de la sede de la Iglesia católica.

Al tomar la palabra, hablando en italiano, contó que ingresando al lugar vio como una mujer presente le señaló a un joven que estaba a su lado y le pidió: “Ayude a los trabajadores”. Sus consideraciones posteriores levantaron sonoros aplausos.

“El otro día tuve una reunión con el cardenal (Reinhard) Marx, que es el presidente del Consejo de Economía y con su secretario, Alfred Xuereb. Y les dije: ¡No quiero trabajo en negro en el Vaticano! Les pido perdón porque todavía esto existe”, confesó.

Recordó que los estatutos laborales vaticanos incluyen el “famoso” artículo 11 que es válido para una prueba, pero aclaró que esta debe durar “uno o dos años” y después detenerse ahí.

“Así como he dicho que no se debe dejar a nadie sin trabajo, es decir despedirlo, al menos que no exista otro trabajo afuera o un acuerdo que sea conveniente para la persona. También digo: Tenemos que trabajar acá adentro para que no existan trabajos y trabajadores precarios”, siguió.

“Es un problema de conciencia para mí porque no podemos predicar la doctrina social de la Iglesia y después hacer estas cosas que no están bien. En negro nada, esta es mi intención. Ustedes ayúdenme, ayuden también a los superiores a resolver estos problemas de la Santa Sede”, insistió.

Destacó que el problema de la falta de trabajo es mundial y cuando las empresas están en riesgo echan a muchas personas. Calificó como la “maldición más fea” la falta de empleo, porque la seguridad del trabajo da la dignidad.

Más adelante habló de otras cuestiones que conciernen a los empleados del Vaticano. Les pidió custodiar a sus familias y afirmó que cuando se entera que alguno de ellos está en crisis él sufre.

Aceptó que no es fácil salvar a las familias porque existen problemas de personalidad y psicológicos en los matrimonios, por eso los llamó a pedir ayuda a tiempo y si ya están separados evitar que los niños sufran.

Luego quiso volver sobre un tema recurrente en sus predicaciones: los chismes. “Por ahí me equivoco y en el Vaticano no se chismorrea, no lo sé. Me decía uno de ustedes: Padre, si no se chismea en el Vaticano te quedas aislado. ¡Pesado, ehh!”, subrayó.

Sostuvo que el chismoso es como el terrorista porque con sus dichos “tira la bomba y se va”, pero la bomba explota y destruye a todos los demás con la lengua.

“No hagan el terrorismo de los chismes. Pero padre, ¿cómo podemos hacer para no chismear? Muérdete la lengua, seguramente se te inflamará, pero habrás hecho algo bueno”, recomendó.

Finalmente pidió varias veces perdón porque “nosotros no siempre damos el buen ejemplo”. Inmediatamente aclaró, desatando una risa generalizada: “Nosotros, me refiero a la fauna clerical”.

“En la vida existen errores que hacemos nosotros los clérigos, pecados, injusticias, a veces tratamos mal a la gente, somos un poco neuróticos. Perdón por todos estos ejemplos no buenos, debemos pedir perdón, también yo lo pido porque a veces se me vuelan los patos”, agregó, echando mano de una frase típicamente argentina.

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