El Papa lava pies a musulmanes, hindúes y cristianas cópticas

Vuelve a cambiar las reglas…

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Mientras Europa debate sobre la más grande crisis de refugiados que afronta en décadas, el Papa Francisco celebró el oficio del Jueves Santo en un centro de acogida a las afueras de Roma, durante el cual lavó los pies a 12 de ellos.

Un gesto de alto valor simbólico que cumplió en el Centro de Refugio de Castelnuovo di Porto (CARA), a 30 kilómetros de la capital italiana, no sólo porque cuatro de los lavados son mujeres, sino porque varios de ellos no son católicos: tres son musulmanes, otros tres cristianos coptos y uno es hindú.

Con esa ceremonia Francisco consolidó una costumbre que impulsó desde el inicio de su pontificado: celebrar la misa “In coena domini” (que recuerda la Última Cena) con los más desposeídos y no en la Basílica San Juan de Letrán de Roma, como sus antecesores.

En 2013, pocos días después de su elección papal, Jorge Mario Bergoglio lavó los pies a jóvenes internos del centro de reclusión Casal del Mármol. No fueron solo hombres, como indicaba la costumbre, sino también mujeres.

No obstante las encendidas polémicas, y las críticas por modificar la tradición litúrgica, el Papa siguió adelante consolidando su nueva práctica. En 2014 celebró el Jueves Santo en un centro para enfermos y en 2015 en la más grande cárcel romana, Rebibbia.

En esa oportunidad lavó los pies, incluso, a un transexual. Esa práctica se volvió oficial en febrero pasado, cuando el obispo de Roma dio la orden de cambiar las reglas de la ceremonia para permitir que participen en la misma mujeres y no católicos.

El lavado de los pies, uno de los oficios más sugestivos de la Semana Santa católica, recuerda el gesto realizado por Jesús a los apóstoles en la última cena. De ahí la tradición consolidada durante años de que quienes reciben el lavado fueran 12 hombres, de preferencia jóvenes.

Pero el Papa considera que ese rito no es una simple emulación de lo ocurrido hace más de dos mil años, sino un gesto mucho más profundo en el cual Cristo enseñó a todo el género humano la necesidad de mantener una mutua actitud de fraternidad.

Por eso, desde su tiempo como obispo en Buenos Aires, él solía lavar los pies de mujeres y hombres por igual, incluso llegó a hacer lo propio con bebés recién nacidos. Una vez en el Vaticano, decidió mantener la tradición.

De los 12 lavados de este jueves, 11 son refugiados y una es voluntaria en el centro de acogida. Del total, cinco son católicos, tres musulmanes, tres cristianos coptos y un hindú.

Según reveló el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización del Vaticano, ellos han vivido historias turbulentas tanto a nivel físico como psicológico, porque en países en los que reina el dolor y el sufrimiento, por eso escaparon hacia Italia.

Sira, de 37 años, originario de Malí, es uno de los tres musulmanes ante los que el Papa se arrodilló. Llegó al CARA hace menos de dos años después de haber pasado por Nigeria y Libia. Mohamed, también musulmán, tiene 22 años, y llegó hace menos de dos meses.

El tercer musulmán tuvo que atravesar ocho países antes de llegar a Italia; se llama Khurram y el 1 de junio cumplirá 26 años. Viene de Paquistán, y tuvo que pasar por Irán, Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría y Austria.

El único hindú, Kunal, tiene 29 años. Además, Bergoglio lavó los pies a tres mujeres eritreas cristianas coptas, que atravesaron Etiopía, Sudán y Libia para llegar a Sicilia, en Italia.

La mayor, Luchia, tiene 26 años y llegó el 7 de octubre del año pasado. Kbra, que cumple 23 años el 1 de abril, llegó el 5 de noviembre. Y Lucía, de apenas 20 años, llegó el pasado 4 de diciembre.

El resto son católicos: Angela Ferri, de 30 años, y que se ocupa de dar asistencia a los migrantes. Los otros cuatro son jóvenes nigerianos. Dos de ellos son hermanos Shadrach Osahon y Endurance, de 26 y 21 años respectivamente.

Para salvarse se separaron durante algunos meses, pero volvieron a encontrarse. El mayor llegó a Italia el 16 de agosto de 2014, mientras que su hermano llegó el 17 de octubre del mismo año.

Los otros dos nigerianos son Miminu Bright, que cumplirá 27 años el próximo 15 de junio, y Osma, de 22, quien cuenta con una Licenciatura en Física.

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