El Papa cambia cardenal al frente de la Arquidiócesis de Caracas

Según informó la sala de prensa del Vaticano, este día el pontífice aceptó la renuncia obligatoria por haber sobrepasado el límite de edad jubilatoria de los prelados (75 años)

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El Papa Francisco colocó hoy al frente de la Arquidiócesis de Caracas a Baltazar Porras Cardozo, un cardenal que ha mantenido una distancia con el gobierno del presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

Según informó la sala de prensa del Vaticano, este día el pontífice aceptó la renuncia obligatoria por haber sobrepasado el límite de edad jubilatoria de los prelados (75 años), del anterior arzobispo de esa ciudad, Jorge Liberato Urosa Savino.


Al mismo tiempo, el líder católico designó a Porras Cardozo, actual arzobispo de Mérida, como “administrador apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” de la Iglesia en la capital del país.

Ese formato significa que el cardenal administrará la Arquidiócesis de Caracas mientras permanezca la sede vacante y hasta tanto la Santa Sede no indique otra cosa, es decir por tiempo indefinido y hasta que el Papa decida otra cosa.

El enroque resulta fuera de lo común porque normalmente cuando un arzobispo de una diócesis tan importante sale, suele designarse directamente a su sucesor. El Vaticano no dio mayores explicaciones sobre la decisión del líder católico de no proceder a una transición ordinaria.

Por lo pronto, en un decreto firmado por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos del Vaticano, se autorizó que Baltazar Porras tenga “los derechos, facultades y obligaciones que competen a los obispos diocesanos, a norma del derecho”.

En noviembre de 2016, cuando recibió el birrete colorado de manos del Papa Francisco, Porras había dicho a Notimex que la situación en su país es “bastante difícil” y que el gobierno de Maduro le faltó el respeto varias veces.

“La palabra diálogo en Venezuela en estos momentos es una mala palabra. Las experiencia que ha habido de diálogos en años pasados, siempre en momentos de gran crisis, han quedado absolutamente en nada”, dijo.

“Existe una desconfianza muy grande, un quiebre entre el lenguaje que se tiene en la mesa y el que se tiene afuera. Es un quiebre porque los representantes del gobierno en este diálogo son los hombres más radicales de la administración, no es en absoluto fácil conversar con ellos. Esto hace que la gente en general tenga enorme desconfianza porque no se cree en ninguno de los poderes”, apuntó.

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