Investiga FBI conspiración Rusia-EU

El Kremlin habría intervenido en favor de Donald Trump en las elecciones presidenciales, señala James Comey, director del organismo

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Los directores de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) James Comey, y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Mike Rogers, negaron que el ex presidente Barack Obama haya ordenado espiar a Donald Trump durante la campaña presidencial.

En un inusual anuncio, Comey confirmó públicamente ante legisladores que su agencia está llevando a cabo una investigación sobre los supuestos vínculos entre Rusia y funcionarios de la campaña presidencial de Trump para determinar si se violó la ley durante el pasado proceso electoral.

La negativa de dos de los más altos funcionarios de inteligencia a las acusaciones de Trump tuvo repercusiones, porque esas agencias están a cargo de investigar temas de espionaje interno y realizar espionaje electrónico, de manera respectiva.

“El FBI y el Departamento de Justicia no tienen información para apoyar esos tuits (de Trump contra Obama)”, dijo Comey a legisladores que le preguntaron sobre la acusación hecha por el mandatario hace tres semanas, sin que haya ofrecido evidencia alguna para respaldar sus afirmaciones.

Rogers negó que su agencia haya solicitado a su contraparte británica GCHQ conducir espionaje electrónico contra Trump y evitar señalamientos a la pasada administración, como apuntó el vocero presidencial Sean Spicer la semana pasada para respaldar la acusación de Trump.

“No, señor, eso estaría expresamente contra la construcción de un acuerdo que ha estado en vigor durante décadas”, dijo Rogers al ser cuestionado al respecto por el congresista demócrata Adam Schiff.

Las declaraciones de ambos funcionarios se suman a las del Comité de Inteligencia del Senado y del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, ante el cual Comey y Rogers comparecieron este día.

Tres semanas atrás, en Twitter, su herramienta de comunicación favorita, Trump acusó a Obama de ordenar espiar sus conversaciones telefónicas en la Torre Trump en Nueva York, justo antes de las elecciones de noviembre pasado.

“¡Terrible! Acabo de enterarme que Obama tenía mis ‘cables interceptados’ en la Torre Trump justo antes de la victoria. Nada encontrado. ¡Éste es MaCartismo!” escribió Trump en Twitter, en alusión a las persecuciones políticas anticomunistas de la década de 1950.

La audiencia fue convocada para examinar las actividades de hackeo ruso en el pasado proceso electoral, pero los republicanos se enfocaron en atacar las filtraciones de prensa sobre Trump y ex colaboradores, como el ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, obligado a renunciar apenas asumió el cargo.

A lo largo de la audiencia, Comey resistió varios intentos de los republicanos para revelar los nombres de los funcionarios del gobierno con quienes discutió información que posteriormente fue filtrada, así como sus conversaciones con el ex presidente Obama.

En cambio, reafirmó que las actividades de hackeo promovidas por Rusia tuvieron como propósito socavar la credibilidad de la democracia estadounidense y ayudar a la candidatura de Trump, aunque sin mencionar su nombre de manera directa.

“Ellos querían herir nuestra democracia, hacerle daño, lastimarla (a Hillary Clinton), ayudarlo a él (a Trump)”, dijo al ser cuestionado sobre las intenciones de Moscú.

Comey explicó a los legisladores que la práctica de su oficina no es confirmar la existencia de una investigación en curso, “pero en circunstancias habituales en las que es de interés público, puede ser apropiado hacerlo. Esta es una de esas circunstancias”.

 

ES UN INVENTO DEMÓCRATA: TRUMP

Según el mandatario estadounidense, los demócratas “inventaron e impulsaron la historia rusa como excusa por haber hecho una terrible campaña”.

Durante la audiencia Comey abordó también las acusaciones del presidente Trump de que su predecesor Barack Obama le espió, de las que no ha presentado pruebas.

Los dos explosivos temas han preocupado a republicanos y demócratas por igual durante semanas, suscitando incómodos interrogantes sobre una presunta colusión entre Trump y el Kremlin y perturbando el inicio del nuevo gobierno.

Las conclusiones a las que han llegado los servicios de inteligencia estadounidense es que sí hubo injerencia rusa en las elecciones, a través de ataques informáticos contra el Partido Demócrata y a la campaña de Hillary Clinton, con el objetivo principal de beneficiar a Trump.

El legislador Adam Schiff, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del Congreso de EU, comentó en declaraciones a la cadena NBC que sí hay “pruebas circunstanciales” que apuntan a una supuesta connivencia entre la campaña de Trump y Rusia.

Nunes consideró que existen elementos dentro de la comunidad de inteligencia que filtraron esa información con el fin de perjudicar a la actual administración estadounidense.

“Necesitamos saber si la evidencia circunstancial de connivencia y la evidencia directa de engaño es indicativa de (algo) más”, defendió Schiff.

Lo que sigue siendo una incógnita es si hubo colaboración entre la campaña de Trump y el Kremlin para orquestar esa injerencia.

Además, en una entrevista el pasado miércoles con la cadena Fox, Trump afirmó que “pinchar un teléfono abarca muchas cosas” y que se verán “algunas cosas muy interesantes que van a pasar a un primer plano en las próximas dos semanas”, algo que, según la Casa Blanca, significa que va a salir a la luz más información sobre la acusación contra Obama.

 

 

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