Advierte el Papa que la Iglesia está bajo ataque “del gran acusador”

En su discurso, pronunciado en italiano e improvisando, habló de la Iglesia como una “madre santa”, pero aclaró que “sus hijos” son todos pecadores

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El Papa Francisco advirtió hoy que la Iglesia católica vive “un momento difícil” y se encuentra bajo los ataques “del gran acusador”, por lo que llamó a defenderla y no ensuciarla porque “la madre no se toca”.

Con esas palabras, el pontífice cerró la asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos, una cumbre que reunió a lo largo de más de tres semanas a 267 clérigos provenientes de los cinco continentes para abordar los desafíos de la juventud en la actualidad.


Junto a ellos participaron unos 49 oyentes, entre los que había 34 jóvenes. La mayoría de estos tomaron la palabra en las sesiones del pleno o en los 14 “círculos menores”, los grupos lingüísticos de trabajo.

Con base en un documento de trabajo dividido en tres partes, los asistentes redactaron un texto final con recomendaciones concretas, compuesto por 167 párrafos, los cuales fueron votados este sábado antes del discurso del jerarca de la Iglesia católica.

Tres párrafos de ese texto (los números 29, 30 y 31) se dedicaron específicamente a los abusos sexuales contra menores de parte de clérigos católicos en diversas latitudes, crisis que afronta actualmente el pontificado y a la cual, de manera indirecta, se refirió Jorge Mario Bergoglio.

En su discurso, pronunciado en italiano e improvisando, habló de la Iglesia como una “madre santa”, pero aclaró que “sus hijos” son todos pecadores, por eso antiguamente se decía que sus integrantes eran una “casta meretrix”.

“A causa de nuestros pecados siempre el gran acusador se aprovecha, gira y gira buscando a quien acusar. En este momento nos está acusando fuerte, y esta acusación se vuelve persecución también”, indicó.

Sostuvo que más allá de la persecución contra los cristianos en Irak y Medio Oriente, existe “otro tipo de persecución” que corresponde a las acusaciones continuas para ensuciar a la Iglesia.

“La Iglesia no debe ser ensuciada. Los hijos sí, estamos todos sucios, pero la madre no. Y por esto es el momento de defender a la madre: y a la madre se le defiende del gran acusador con la oración y la penitencia”, aseveró.

“Por esto he pedido rezar el rosario, a la Virgen y a San Miguel Arcángel. Es un momento difícil porque el acusador, a través nuestro, ataca a la madre y ¡la madre no se toca!”, insistió.

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