KUALA LUMPUR.- Una cuerda de cáñamo pende del cuello de los hermanos José Regino, Luis y Simón González Villarreal, condenados a morir en Malasia tras ser encontrados culpables del delito de narcotráfico.
“Señores, entiendan que la única pena posible es la muerte”, les comunicó el juez Mohamed Zawawi al poner punto final a un año y dos meses de proceso judicial en contra de los tres sinaloenses, quienes entran a la historia por ser los primeros mexicanos en recibir la pena capital en Asia.
Los hermanos, que durante algunos lapsos del juicio debieron enjugarse los ojos, se vieron impactados por el fallo, que les condena, ahora, a luchar por sus vidas en la Corte de Apelaciones y la Corte Federal de Malasia, e incluso pedir clemencia al sultán de Malasia, predominantemente musulmán.
“No… no lo esperábamos”, dijo Simón González Villarreal,al borde de las lágrimas. “Pensábamos que seríamos absueltos”.
No obstante, antes de ser sacado de la Corte bajo una fuerte custodia policiaca, gritó: “¡dígales en México que apelaremos, apelaremos!”.
SRE HARÁ LO PROPIO;
CNDH RECHAZA FALLO
Como parte del apoyo jurídico brindado a los hermanos González Villarreal, sentenciados por una corte de Malasia a morir ahorcados, la Secretaría Relaciones Exteriores (SRE) dio a conocer que apelarán el fallo ante los tribunales de aquel país; informó que el gobierno mexicano ha tomado nota de la decisión de una Corte de declarar culpables a los ciudadanos mexicanos José Regino, Luis y Simón González Villarreal por delitos vinculados con el tráfico de drogas.
A su vez, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) expresó su rechazo a la pena de muerte; en un comunicado, el organismo autónomo reiteró su repudio a la pena capital, “ya que se trata de la sanción más grave que atenta contra la dignidad humana con carácter irreversible, de imposible reparación y cuya aplicación propicia injusticias”.
