Espectáculo Lord of the Dance debuta con éxito en el Auditorio Nacional

Lord of the dance: dangerous games, mostró un vertiginoso espectáculo lleno de claro obscuros, que contrastaron con las sutiles vestimentas de las bailarinas y bailarines

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Casi ocho mil personas presenciaron esta noche espectáculo Lord of the Dance: dangerous games, en el Auditorio Nacional, en la primera función de cuatro que se ofrecerán en dicho escenario.

El sonido del tic tac del reloj antiguo proyectado al fondo del escenario encendió el suspenso entre el público asistente y que atento esperó a que las manecillas avanzaran para luego sorprenderse con el holograma de un niño que en brazos de su padre adelantó las manecillas a las 12:00 para dar inicio a la magia de la danza clásica con fusiones modernas.

El espectáculo hablado en inglés aseguraba que en Lord of the dance “nada es imposible”, para luego salir parte de la compañía, con vestuario estilo medieval, época en la que la lucha del mal contra el bien era lo cotidiano, pero en esta ocasión en un duelo a través del ballet, la danza y la máxima expresión del Tap.

Dicho espectáculo tardó 10 años en volver a tierras aztecas, por lo que la danza irlandesa atrapó de principio a fin la atención del respetable, bajo la batuta de la leyenda de la danza, Michael Flatley, que ahora arrancó la ovación con su maestría dancística.

Con un espectáculo de más de dos horas, los bailarines encendieron el ánimo del público con sus ejecuciones, sin perder detalle, tanto de manera directa como a través de las pantallas de gran formato que mostraban a detalle los movimientos artísticos de cada elemento.

El folclor irlandés dejó fluir la historia del bien contra el mal, el amor contra la pérdida a través de la música y la danza irlandesa e ilustrada en la pantalla de gran formato con imágenes de montañas rusas y paisajes de bosques y pastizales.

Lord of the dance: dangerous games, mostró un vertiginoso espectáculo lleno de claro obscuros, que contrastaron con las sutiles vestimentas de las bailarinas y bailarines, así como las ejecuciones a violín y el canto que narraba la historia del espectáculo.

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