Edad de oro circense de vuelta con show en Las Vegas

Espectáculo se vale del talento y habilidades de sus artistas

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LAS VEGAS.- Aunque, con el transcurrir del tiempo, el espectáculo del circo ha evolucionado, apoyándose en los avances tecnológicos, para sorprender al público, en “Circus 1903” no sucede así.

Al ingresar a su sala, el público se transporta a más de un siglo atrás cuando, para impactar, el circo no requería de un gran sonido e iluminación; tampoco se hacía uso de las pantallas led, de un sofisticado vestuario y, mucho menos, animales.

“Circus 1903” se vale del talento y habilidades de sus artistas, y con éxito ofrece su temporada “The Golden age of Circus” (“La edad de oro del circo”) en el Teatro París del hotel París Las Vegas.

Tras la bienvenida del maestro de ceremonias comienza la función.

El primer acto inicia con un grupo de acróbatas aéreos que se juega la vida cada vez que se eleva y da giros de 360 grados.

Después llega un equilibrista, quien, sobre unos cilindros, busca la manera de no caer mientras manipula unos aros.

Él se encuentra sobre la calle, buscando sorprender a los transeúntes, mientras que, a su alrededor, algunos barren el piso y las señoras tienden la ropa.

Con vestuario característico de principios del siglo pasado llega el malabarista para mostrar sus dotes con las claves.

Es tan ágil que el espectador pierde la cuenta de cuántas lleva en el aire y vuelve a tomar.

Uno de los números más espectaculares es el de una contorsionista, quien asombra por su elasticidad al mostrar varias posturas doblando todas sus articulaciones, incluso hasta en el sentido inverso.

Otra de las grandes novedades son los elefantes “Queenie” y “Peanut”.

Se trata de enormes títeres manejados por humanos.

Apenas ingresan al escenario y entre la sala se escuchan murmullos de asombro.

Parecieran reales porque sacan agua de su larga trompa y hasta sus ojos brillan como si estuvieran mirando, pero no es así.

Sin embargo, la calidad con la que están hechos, a través de una mecánica especial, hace creer que se trata de los verdaderos mamíferos que datan de cientos de años.

Después de la participación de más acróbatas, un equilibrista en bicicleta, trapecistas, dos niñas y un niño como invitados especiales en el espectáculo, “Circus 1903” concluye dejando una grata experiencia a quien visita la ciudad del juego, con el propósito de pasar un rato agradable de entretenimiento.

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