Sir Paul McCartney hizo suyo el Zócalo capitalino. Lo llenó de rock y su música fue el elixir que calmó la sed, el hambre y el cansancio de quienes lo esperaron casi dos días, o varias horas, en la explanada del Centro Histórico, que se convirtió en un enorme tapete de carne y hueso.
Tres horas antes del evento, el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, pedía, a través del Twitter, que la gente ya no acudiera, porque, literalmente, “no cabía un alfiler”. La opción fueron siete pantallas gigantes, que se colocaron en las zonas aledañas, para que todos los que pudieran vieran al ex Beatle.
Casi a las 19:00 horas, las pruebas de sonido e iluminación dieron la esperanza de que faltaba menos para que comenzara la presentación de McCartney. La noche en pleno y las luces de los edificios que cercan la plancha del Zócalo y las de los celulares hacían una escenografía espectacular para la ocasión.
Minutos después de las 9 de la noche apareció el Ex Beatle con su grupo e interpretó sus dos primeros temas, “Magical Mistery Tour” y “Junior’s Farm”. Su atuendo varió en color. En su concierto en el Estadio Azteca lució un saco azul y ahora traía uno rojo, pero su rostro, a través de las imágenes gigantes, lucía cansado.
No obstante, Paul se dio a los ciudadanos del Distrito Federal acompañado de su banda, conformada por Rusty Anderson (en la guitarra), Paul Wickens (teclados, percusión y guitarra acústica), Brian Ray (guitarra y bajo eléctricos) y Abe Laboriel (batería).
“¡Hola DF. Estamos muy contentos de estar aquí en el Día de las Madres”. Posterior a su saludo, el músico británico cantó “All my loving”, mientras el respetable se enardecía y, en el fondo, se proyectaban unas imágenes de los Beatles.
Y como lo hizo en Guadalajara y en el Coloso de Santa Úrsula, prometió que “esta noche trataré de hablar un poco en español y un poquito en inglés”. Ya entrado en calor, McCartney se puso en “mangas de camisa” para continuar con “Let Me Roll It”, de los Wings.
También, como lo hizo en sus anteriores recitales en territorio mexicano, el músico usó una guitarra de los años 60, cuando hacía discos con los Beatles, y siguió con “Paperback Writer”, para después decir:
“Esta canción la escribí para mi hermosa mujer Nancy”, mientras se proyectaba el video, protagonizado por Johnny Deep y Natalie Portman. Luego vino la dedicatoria para su primera mujer, Linda, con “Maybe I’m Amazed. I’ve Just Seen a Face”.
“Hope of Deliverance”, uno de los temas más movidos, fue para “las mamacitas”, dijo McCartney, y la euforia se convirtió en una sola voz que acompañaba al ex Beatle, que interpretó más temas del cuarteto de Liverpool, como “And I Love Her”, y otras de ese repertorio, como “Hey Jude”.
Un “oee, oee, oee, Sir Paul, Sir Paul” conmovió hasta la médula al artista, que agradeció con “Blackbird” y muchas canciones más, alrededor de 40, entre ellas la dedicada a John, “Here Today”, y la apoteósica “Live And Let Die”, con su deslumbrante pirotecnia.
Para el concierto de Paul McCartney se implementó un operativo de 4 mil 500 policías, 256 vehículos, un helicóptero y 11 filtros de seguridad y de acceso, 10 puestos de atención médica y 10 de Locatel.
