Sector patronal propone ajustar salario mínimo a 92.72 pesos

El dirigente patronal expuso en conferencia de prensa que en el marco de la nueva visión en la materia el salario mínimo general debería ubicarse en el año 2030 en un rango de 162.35 y 194.68 pesos en valores constantes

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El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, propuso a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) continuar con la estrategia para adecuar el salario mínimo general, a fin de que en el segundo semestre de 2017 llegue a 92.72 pesos, es decir, que alcance la línea de bienestar.

Dijo que este jueves la Coparmex solicitó al secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, “la solicitud expresa para que en uso de sus facultades convoque ya, sin demora, a dicha Comisión, a fin de que con base en la propuesta de la Coparmex inicie sus trabajos para que la adecuación del salario mínimo general sea consensuada en el corto plazo y se materialice en las próximas semanas”.

El dirigente patronal expuso en conferencia de prensa que en el marco de la nueva visión en la materia el salario mínimo general debería ubicarse en el año 2030 en un rango de 162.35 y 194.68 pesos en valores constantes.

“Proponemos a las autoridades y a los representantes de los trabajadores que prosigamos con la estrategia de fortalecimiento del poder adquisitivo con visión de largo plazo, para que en 2030 el salario mínimo sea suficiente para satisfacer las necesidades de una familia”, argumentó.

Gustavo de Hoyos subrayó que México requiere de una política en la materia de largo plazo con acción inmediata, en el marco de una nueva cultura salarial.

Aseguró que con el aumento salarial de enero pasado mejoró el poder adquisitivo de los trabajadores, de tal forma que a mayo pasado cubre ya 86.4 por ciento del ingreso necesario para satisfacer sus necesidades.

El presidente de Coparmex señaló que eso es el mayor nivel del poder adquisitivo registrado desde abril de 1998, y lejos de lo esperado sus efectos no fueron inflacionarios.

Concluyó entonces que el aumento otorgado al salario mínimo general de 3.6 por ciento no ocasionó consecuencias colaterales, como afectaciones en las variables macroeconómicas.

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