La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) destacó que a pesar de las dificultades que dominan la escena económica internacional, México mantiene “en orden sus signos vitales”.
Las estadísticas que dan cuenta del avance de la economía, la producción fabril y el empleo, apuntan en el sentido correcto: El de un crecimiento superior al de los países desarrollados y cada vez más dinámico.
Sin embargo, aclara, no podemos perder de vista que tan importante como la velocidad del crecimiento lo es su permanencia y la solidez de sus bases.
En su publicación mensual “Pulso industrial”, el organismo precisa que un crecimiento intermitente, y apoyado en el avance de unos cuantos sectores, difícilmente ofrecerá los resultados esperados en materia de empleo, bienestar y progreso.
Por ende, reviste tanta importancia lo que propongan los candidatos a la Presidencia de la República en el próximo debate, subraya.
“Debemos evitar los triunfalismos al analizar el comportamiento de la actividad económica, porque aunque tenemos un buen inicio de año, difícilmente lograremos mantener el ritmo mostrado en los primeros meses”, advierte la Concamin.
La actividad económica de México creció 6.2 por ciento en febrero pasado respecto a igual mes de 2011, lo que significa el mayor avance para dicho mes en los últimos 12 años, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Este avance fue impulsado por el aumento reportado por los tres soportes de la economía: Las actividades primarias crecieron 12.1 por ciento, las terciarias 6.5 por ciento y las industriales 5.9 por ciento en comparación con el tercer mes de 2011.
No obstante, aclara la Concamin, la economía avanza intermitentemente y no puede acelerar el paso debido a la dependencia de lo que sucede en el mercado externo.
“En el mejor de los casos, cerraremos 2012 con un avance en el PIB de 3.8 por ciento aproximadamente”, estima.
Si bien dicha alza resulta satisfactoria en un contexto internacional marcado por la recesión y la desaceleración, la economía mexicana necesita crecer rápidamente, hacerlo en forma sostenida y con un perfil incluyente.
Así, señala, podrán atenderse con eficacia desafíos tan importantes como la pobreza, el desempleo, la informalidad y la inseguridad.
En este marco, a unos días de presenciar el primer debate entre los candidatos a la Presidencia, el país tiene una agenda saturada de asuntos por resolver o cuyos avances son modestos e insuficientes.
Entre estos están la desregulación; competencia en sectores clave; transparencia y rendición de cuentas a nivel estatal y municipal; reformas laboral, fiscal, energética y de telecomunicaciones; combate a la informalidad, a la piratería y al contrabando; y apoyo a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Asimismo, el freno a la competencia desleal; eliminación de subejercicios presupuestales; aprovechamiento integral del poder de compra gubernamental a escala federal, estatal y municipal; simplificación tributaria; reformas a los sistemas educativo y de salud, entre otros.
El debate debe ser un ejercicio que oxigene la democracia a través de la pluralidad, el diálogo y las propuestas claras, y alejarse del escarnio, las acusaciones y la confrontación sin sentido, que aleja al elector de las urnas e impide el voto razonado, plantea. (Notimex)
