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El peso del dinero

La dictadura chilena deja grandes lecciones y la historia se está encargando de dar a cada quien su tributo y responsabilidad

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En 1970, bajo el patrocinio generoso de Emilio Mújica Montoya, a la sazón director general de Planeación de la Secretaría de la Presidencia, tuve la oportunidad de conocer las técnicas de planificación en Santiago de Chile, la meca del desarrollismo latinoamericano.

Así fue como entré en contacto directo con ese maravilloso país y su gente.

Era un volcán en ebullición: Se desarrollaban las elecciones para la Presidencia de la República.

La corriente conservadora de la sociedad chilena postulaba a Jorge Alessandri, a quien las encuestas apuntaban como seguro triunfador.

En el otro espectro político participaba el médico Salvador Allende, que ya había sido derrotado en tres ocasiones anteriores. Era el candidato de varias formaciones políticas de izquierda, señaladamente, el Partido Comunista Chileno.

La campaña de Alessandri se fue deteriorando, a la par que su salud, condición que lo obligó a moderar su presencia en actos proselitistas.

Con innumerables tropiezos Allende siguió adelante y, finalmente, triunfó por un margen estrecho.

Me llamó la atención que, tras su protesta como presidente ante el Congreso Nacional, el socialista Allende se trasladara a la Catedral para asistir a un Te Deum.

En las primeras semanas, bajo la mente magistral del maestro Pedro Vuskovic, el gobierno socialista empezó una febril ocupación de empresas y tierras para formar la base productiva socialista. Su gran éxito fue la expropiación de la minería del cobre. Sin embargo, los desajustes financieros y las maniobras complotistas rápidamente aparecieron.

Los acontecimientos posteriores son ampliamente conocidos: La traición de Pinochet, el suicidio de Allende y la instauración de una dictadura militar.

LOS CHICAGO BOYS

Tres años después del golpe militar, Pinochet recibe la asesoría económica de un grupo de economistas egresado de la Escuela de Economía de Chicago, que ofreció poner en práctica las propuestas neoliberales postuladas en los claustros académicos. Intentaron implantar transformaciones institucionales realizables, únicamente, en un régimen militar, en una sociedad despojada de derechos sociales y políticos.

Reprivatizaciones generalizadas, liberalización comercial, privilegios a la inversión extranjera, eliminación de la normatividad en materia monetaria y crediticia, contención salarial, impuestos sobre el consumo y reducción de las tasas del impuesto sobre la renta.

En fin, todos los dogmas neoliberales convertidos en políticas públicas gracias a la supresión de los derechos políticos.

Naturalmente, los intereses financieros internacionales se dedicaron a exaltar los “logros” de la implantación de las políticas neoliberales. Quisieron erigir a Chile en el emblema de la “Nueva Economía”

En este contexto se inscribe el artículo denominado “Dictadura y Desarrollo” publicado, hace algunos años, por el periódico El Economista, bajo la firma de Josefina Vázquez Mota.

“La economía chilena –afirma- fue dejada en manos de un grupo de expertos (Chicago Boys) que tuvo que enfrentar una fuerte crisis a principios de los 80 y sus políticas públicas estuvieron apegadas, en lo general, a los principios de una economía de mercado que hasta hoy han tenido continuidad y se ha venido reforzando y consolidando…”.

La dictadura chilena deja grandes lecciones y la historia se está encargando de dar a cada quien su tributo y responsabilidad.

Hay otras dictaduras que son más peligrosas porque operan bajo la piel de cordero; por eso, cuando, hace unos años, Vargas Llosa se refirió al sistema político mexicano como la “dictadura perfecta” no se equivocó en su veredicto.

”El “milagro” chileno de Pinochet fue una farsa. La historia ya dictó su fallo: Pinochet y sus Chicago Boys erosionaron las clases medias, expulsaron del país a miles de académicos, multiplicaron la pobreza y quedaron inmiscuidos en un mar de corrupción.

Con tales preferencias, la señora Vázquez no puede proclamarse ni demócrata ni progresista.

No es la única: Muchos economistas de otros partidos siguen embaucados por los postulados de los Chicago Boys.

Los intereses creados crean su propia verdad y la erigen en ideología.

Maguilerag@prodigy.net.mx

*Ex regente del DDF y ex director general del ISSSTE

maguilerag@prodigy.net.mx

Ex regente del DDF y ex director general del ISSSTE

Hay 1 comentarios. Los comentarios están cerrados

manuel gomez m dice:

Ya no son boys, ya son vets, y son dueños del país

Escrito el 13/03/12 | 03:46 pm