La Basílica de Guadalupe, no sólo para los visitantes devotos

La Calzada de Guadalupe cuenta con un pasillo de suelo liso, por donde además es común ver de manera cotidiana fervientes creyentes que inician a rodillas el recorrido para cumplir mandas o pedir favores a la virgen,

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La Basílica de Guadalupe recibe cada año a millones de visitantes, después del Templo de San Pedro, en Roma, es la más visitada en su mayoría por católicos; sin embargo, este lugar ofrece atracciones para todos, desde la apreciación del arte barroco, enormes y bien cuidados jardines y hermosas vistas del norte de la Ciudad de México.

Cada año arriban en desbandada numerosos contingentes de peregrinos; así, se hacen coloridas peregrinaciones de payasos y danzantes e incluso se sabe que luchadores, prostitutas y amantes de lo ajeno también acuden a pedir favores a la Vírgen de Guadalupe, una de la principales figuras de la religión católica en México.

La Calzada de Guadalupe cuenta con un pasillo de suelo liso, por donde además es común ver de manera cotidiana fervientes creyentes que inician a rodillas el recorrido para cumplir mandas o pedir favores a la virgen, en los costados, tiendas de ropa, comida y recuerdos vigilan las numerosas escenas de devoción que ahí se desenvuelven.

Y es que visitar la Villa de Guadalupe no sólo es para los devotos y cuando no hay peregrinaciones, o bien, entre semana, el Cerro del Tepeyac, donde viven desde la época colonial algunas capillas como la del Cerrito y el Pocito, es un espacio idóneo para apreciar las vistas panóramicas del norte de la Ciudad de México.

El Cerro del Tepeyac, donde está enclavado el conjunto de iglesias dedicadas a la Virgen Morena, fue antes de la colonización española un lugar de adoración a la deidad Chalchiuhtlicue o Tonantzin; sin embargo, tras la llegada de los españoles, de acuerdo con la religión católica, en ese lugar se apareció la Virgen María a un indígena de la región, Juan Diego, el 9 de diciembre de 1531, motivo por el cual se edificó un templo dedicado a esta figura.

Tras visitar la nueva Basílica, que en realidad no es tan nueva porque data de la década de los setenta, es posible visitar el Museo de la Basílica de Guadalupe, uno de los recintos con mayor acervo en el país de arte sacro, en el lugar, son resguardados alrededor de cuatro mil artículos culturales como lienzos, esculturas de mármol y marfil, entre muchos otros.

Para conocer los secretos del lugar, es necesario subir por una colorida escalonada con mosaicos azules, con el ascenso comienzan además a revelarse los secretos del norte de la Ciudad, y una vez arriba es posible conocer la Capilla del Cerrito.

El lugar, es una delicia para los amantes del estilo barroco que data de 1666, en su interior, existen obras pictóricas que representan las apariciones marianas de Fernando Leal, así como ángeles de mármol que parecen resguardar el lugar y que fueron talladas por el escultor Ernesto Tamariz.

A un costado está el Cementerio del Tepeyac, fundado en 1660 y en donde se dice descansan los restos de Xavier Villaurrutia, Ernesto Elorduy y Filomeno Mata; ahí, es posible conocer monumentos funerarios de estilo neogótico, art decó y art noveau, para acceder es necesario tener previa cita y se pueden disfrutar de dos salas, en una se puede conocer la historia del Cerro del Tepeyac, y en otra, la historia completa de este lugar.

Otro de los imperdibles es la Capilla del Pocito, cuya edificación de base circular data de entre los años 1777 y 1791, entre los brillos de las lámparas, las flores y un estilo barroco muy bien conservado, se mezcla además un olor particular a azufre, ya que en el lugar, antes de ser construído había un manantial con estas aguas que eran consideradas como milagrosas.

Además de dichos recintos, es posible conocer la Capilla de Indios, la primera construída en el lugar; El Templo y Antiguo convento de las Capuchinas, el Templo Expiatorio a Cristo Rey, el Baptisterio y la Plaza Mariana.

Una vez concluido el recorrido es recomendable buscar a las señoras que aún hacen dulces gorditas de masa envueltas en papeles de china de colores; también es posible descubrir los secretos culinarios que guardan al menos tres mercados aledaños que ofrecen medallitas con la figura de la Virgen Morena, recuerdos de la visita al lugar y quesadillas calientes de flor, de papa y hongos sin queso o con queso.

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