Miguel Littin pugna por seguir construyendo la identidad latinoamericana

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El cineasta chileno Miguel Littin, quien recibió esta noche la Medalla Cineteca Nacional, pugnó porque los jóvenes cineastas continúen con el desafío de los creadores latinoamericanos de la década de los sesentas que lucharon por el reconocimiento digno de su trabajo.

Ante el aforo de la Sala 10 del recinto, Littin expresó amor y gratitud por México, país que lo recibió durante su exilio y citó a algunos de sus más entrañables amigos, entre ellos Felipe Cazals, Arturo Ripstein, Jorge Fons y Jorge Sánchez, así como a otros que adelantaron su partida como José Estrada “El Perro”, y Alberto Isaac.

Reconoció que fueron amigos y compañeros que buscaron los caminos de la identidad latinoamericana. “El cine como alta expresión no sería arte universal sin contar el esfuerzo de los latinoamericanos, entre ellos Emilio “El Indio” Fernández, Luis Buñuel y Gabriel Figueroa.

“Si bien el cine en América Latina es el más pobre, es también el más libre. Sus imágenes proyectan formas inéditas del comportamiento humano, constituyendo un nuevo lenguaje, modificando la forma y, en consecuencia, el contenido”, manifestó.

Visiblemente emocionado por regresar a México y recibir el galardón, Littin sostuvo que el reto de los jóvenes cineastas es innovar, reformular las formas impuestas e incursionar en el pasado inconcluso, “rescatando elementos y amalgamando tradición y modernidad”.

“El destino nos hizo únicos y nosotros hemos convertido esa realidad en ser esclavos, pero la generación de los sesentas manoteó la oscuridad (…) e intentamos subir las cumbres de las grandes cordilleras con entusiasmo y alegría.

“En lo personal incursioné en lo profundo del alma campesina y entre piedras y tierra intente encontrar al hombre y contar su palpitante historia”, compartió.

En un emotivo y contundente discurso, expuso: “Estos duros años hemos navegado en aguas turbulentas pero con la lucidez de quienes saben que la voluntad es más fuerte que las carencias técnicas y materiales, más fuerte que las tiranías, que las dictaduras.

“Sabemos donde se inicia un muro pero no donde termina y, como siempre, nuestra solidaridad está con México y con Latinoamérica”.

En ese sentido, mencionó que “son las nuevas generaciones de hombres y mujeres buscando la verdad, las que convertirán el desafío de los cineastas de los años sesentas en una realidad”.

Tras entregarle la medalla, el director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo, destacó la  labor del cineasta chileno dentro del llamado cine latinoamericano.

“Miguel Littin se ha dedicado por más de 50 años a desarrollar las capacidades del cine político dentro de los confines del arte”, expresó el también cineasta.

De acuerdo con Pelayo, con su ópera prima: “El Chacal de Nahueltoro” (1969), a sus 26 años Littin se enfrentó inmediatamente a las consecuencias de su éxito y es que se exhibió en el segundo Festival de Cine Nuevo Latinoamericano de Viña del Mar y compitió en el Festival de Cine Berlín.

Alejandro Pelayo recordó que su repercusión internacional llevó a Littin al frente la empresa estatal Chile Films y también al presidente socialista Salvador Allende al triunfo.

Tras ofrecer una detallada reseña de su trayectoria, compartió que el cineasta chileno tiene un vínculo muy estrecho con México, pues vivió un exilio de 10 años en los que filmó, entre otras películas, “Actas de Marusia”, con la que estuvo nominado a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera.

Cabe mencionar que como parte del reconocimiento se exhibirá, del 7 al 19 de noviembre, una retrospectiva de su obra integrada por 12 de sus películas.

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