“El complot mongol” evoca la nostalgia de la Ciudad de México que ya murió

En la nueva versión que se estrena este 18 de abril participan Damián Alcázar, Bárbara Mori, Eugenio Derbez, Roberto Sosa, Salvador Sánchez, Ari Brickman, Hugo Stiglitz y Xavier López “Chabelo”, entre otros actores.

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Gerardo Salcedo, crítico e investigador, aseguró que en la nueva versión de “El complot mongol”, Sebastián del Amo, director del filme, pone un plus que pocos observan, pues rescata el ambiente citadino de la Ciudad de México de los años cuarenta y cincuenta, ese que borró el desarrollo.

En la nueva versión que se estrena este 18 de abril participan Damián Alcázar, Bárbara Mori, Eugenio Derbez, Roberto Sosa, Salvador Sánchez, Ari Brickman, Hugo Stiglitz y Xavier López “Chabelo”, entre otros actores.

Las notas de producción señalan que los hechos suceden en 1963. Cuando la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) detecta el rumor de que China pretende asesinar al presidente de Estados Unidos en su próxima visita a México.

Será “Filiberto García” (Damián Alcázar), un policía judicial con más alma de matón que de detective, quien tiene 72 horas para investigar el Complot Mongol, acompañado por su singular léxico.

“Me agrada el arte de la película que muestra el sabor de un barrio chino en plena capital mexicana y lo que ha sido de él a través del tiempo, pues le da un sabor que encanta a Sebastián, como hizo con “Cantinflas”, subrayó Salcedo.

Eso es trascendente, señaló, en la calidad de esa narrativa a la que recurre Sebastián, a quien le encanta vestir a sus historias “y de alguna manera está ahí, a la vista, en la película”.

Según Salcedo, en su nueva cinta del Amo no rescata una figura cinematográfica, sino el ambiente en el que vive buena parte de las películas de la Edad de Oro.

El cine de aquellos años era de estudio y entonces lo que hace Sebastián es sacarlo y meterlo en plena Ciudad de México.

Es así como da a la ambientación realmente un trabajo visualmente muy logrado. El otro gran elemento, añadió, es que uno disfruta una ciudad que de repente dice uno: “esa ciudad ya no existe”.

“Si caminas por el barrio chino, el que filmó, el que utilizó Sebastián, de alguna manera nos remonta a los años cuarenta y no necesariamente al barrio chino que se vive actualmente. Creo que por ahí hay un gran trabajo de arte”, comentó el investigador y programador del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

– Tu que has visto infinidad de películas a lo largo de tu carrera ¿Qué impresión te da esta nueva versión en cuanto a la primera?

“En efecto, la primera tuve oportunidad de presenciarla en la anterior Cineteca, aquella que se perdió por las causas que todos conocemos”.

– Cinematográficamente ¿Qué importancia tiene que se haga un remake de “Complot mongol” a estas alturas?

“Bueno, creo que si le preguntas a Sebastián del Amo él no va a decir que es un ‘remake’. De alguna manera yo lo supongo”.

Salcedo sacó a colación aquella primera versión a cargo de Antonio Eceiza, cinta a la que, dijo, rodeó una pequeña polémica.

Por un lado se cuestionó la nacionalidad el director, que era español, y daba la casualidad que impartía clases en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), donde, dijo Salcedo, surge su proyecto de hacer “Mina” y “El complot mongol”.

El crítico precisó que, en particular, en esos años existía una política de puertas cerradas y en ese sentido había como una sensibilidad muy nacionalista; se cuestionaba que un español tuviera a su cargo una película mexicana.

“Hubo críticas diversas y en particular de los directores mexicanos, de la sección de directores en el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC), principalmente”.

En el caso de “Mina”, explicó Salcedo, se trataba de un español que peleaba por la Independencia. Sin embargo “El complot mongol” era totalmente mexicana, apoyada por Corporación Nacional Cinematográfica (Conacine).

Desde su punto de vista, ese tema no es de la preocupación de Sebastián y es que no a todo mundo le gustó la adaptación que se había hecho y los resultados.

Lo que más recuerda Salcedo de aquella primera versión es la relación que había entre los personajes de Ernesto Gómez Cruz, Pedro Armendáriz y Blanca Guerra, “que es muy guapa, pero no tenía un peso muy sustantivo como en la novela”.

Por eso cree que lo que hace Sebastián en su versión, más que pensar en la película, es como presentar la novela desde una perspectiva mucho más nacional, inclusive de la Ciudad de México.

“Creo que esas serían las dos coyunturas por las que surge esta nueva idea. Por un lado, el poco éxito que tuvo la primera adaptación o las muchas críticas que tuvo y, por el otro, la idea de pensar que la adaptación no había terminado de recoger perfectamente la esencia”.

– ¿Y Sebastián lo logra?

“A mí me gusta la película, aunque debo también de hacer el matiz: me gusta mucho el libro, creo que es uno de los mejores del siglo XX. Mucha gente considera que “El complot mongol” es la gran novela policiaca mexicana”.

“Supongamos que esto es así y, en ese sentido, por un lado, hay un mejor rescate del lenguaje de la novela pensando que en la película de 1977 todavía había ese pudor ante las malas palabras”, señaló Salcedo.

En su opinión como conocedor del cine mexicano Damian Alcázar logra muy extraordinariamente “pinchar” (sic) todo, que es lo que hace Rafael Bernal a lo largo de su novela.

“Es un pinche complot, es un pinche mueble, es un pinche caserón. Y de ahí en adelante pinchea prácticamente a casi todo el mundo, excepto al presidente de la República. De ahí que Alcázar logra una mayor virtud o un mayor acercamiento frente al seguidor potencial de la novela”.

En cuanto al papel de Bárbara Mori en la nueva versión dijo que siempre ha pensado que es una actriz demasiado bonita; “me gusta que ella esté buscando siempre papeles muy retadores, como sucedió en ‘Alicia en el país de María’, una película de Jesús Magaña”.

Consideró entonces un gran reto que alguien con una belleza tan latina como la de Bárbara acepte interpretar a una china-mexicana “y lo logra bastante bien, de hecho cada una de sus apariciones en pantalla son de gran presencia visual.

Por lo que concierne a las intervenciones de Eugenio Derbez y Xavier López, “Chabelo”, resulta meritoria y si no, pues ahí está Roberto Sosa con su presencia siempre precisa.

Ante todo se trata de una historia de autor al estilo de Sebastián del Amo, empecinado en rescatar determinadas esencias y ciertas tradiciones del cine mexicano.

Por otro lado, su pretensión es presentar un reparto muy atractivo. Creo que esas son algunas de las mejores armas de la película.

– ¿Qué es lo que rescata del Amo de la esencia y tradición del cine mexicano?

“La película tiene el sabor de los años cuarentas, cincuentas, como cuando Sebastián del Amo filmó ‘Cantinflas’, ese cine de los años treintas, cuarentas y cincuentas, de alguna manera se inserta en la película. En este caso no rescata una figura cinematográfica, sino el ambiente en el que vive una buena parte de las películas de la Edad de Oro.

“Uno disfruta esa ciudad que hasta cuando le cae a uno el veinte detecta ‘que esa ciudad ya no existe’, si caminas por barrio chino, el que filmó, el que utilizó del Amo, de alguna manera nos remonta a los años cuarenta y no necesariamente al barrio chino que se vive actualmente. Creo que por ahí hay un gran trabajo de arte encabezado por Daniel Zlotnik.

“Sebastian es un enamorado del arte del cine mexicano, y ese vendría a ser el otro elemento que ahí existe.

El especialista aboga porque le vaya muy bien a “El complot mongol” en taquilla, pues se dijo convencido de que “va a seguir siendo la película más taquillera del cine”.

Fuentes de la producción comentaron a Notimex que saldrán solamente con 600 copias a nivel nacional.

La película estará en cines de las ciudades de México, Monterrey, Guadalajara, Querétaro, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Torreón, Tijuana, Ciudad Juárez y Chihuahua, capital, así como en Tabasco, Colima y Mérida.

“Queremos ir a la segura y el número de copias aumentará conforme los resultados se vayan dando en la cartelera”, agregaron las fuentes.

A decir de Salcedo, el gran reto del cine mexicano es hacer un cine comercial con calidad pues para él ha sido muy triste que se trate muy mal a las películas que se usan en cartelera con más de cinco millones de espectadores, en algunas ocasiones con mucha razón.

“Se debe mejorar mucho para recuperar audiencias, pero con este tipo de propuestas, muy atractivas, que tratan de reconstruir, en este caso, sobre todo un barrio de la Ciudad de México y un sentido de contar una historia”, enfatizó.

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