Documental “El próximo guardián” enfrenta tradición familiar y vocación personal

Retrata el modo de vida de una familia de Bután

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En los límites orientales del Himalaya se ubica Bután, un reino budista en el que continuar con la tradición familiar es más que un honor, sin embargo, en el caso de Gyembo, un joven de 16 años de edad, seguir al cuidado del monasterio de su aldea significa sacrificar su verdadera vocación, dedicarse al futbol.

Su historia es el hilo conductor del documental “El próximo guardián”, de Dorottya Zurbó y Arun Bhattarai, quienes retratan la atmósfera de una aldea en la que no hay elección, pues son los padres los que determinan el futuro de sus hijos.

De acuerdo con los creadores, para ellos es muy importante hablar del proceso al que se enfrentan los seres humanos al pasar de la niñez a la adolescencia y más bajo un entorno como el de Bután, un país al de difícil acceso no sólo por su ubicación geográfica sino por sus políticas de gobierno.

Satisfechos por presentar su trabajo en la Gira Ambulante 2018, que tras su paso por Oaxaca llegó a Veracruz, Dorottya Zurbó y Arun Bhattarai compartieron que su encuentro con esta historia se dio a partir de “Tashi”, una chica futbolista de la primera academia abierta en Bután que parecía muy tímida, pero que mostraba con carácter su naturaleza, aceptándose tal cual y diciéndole al mundo “ésta soy yo”.

Al seguir los pasos de la joven de 15 años conocieron a la familia y el monasterio del cual se hacía cargo la familia, por lo que de manera inmediata ubicaron la historia que querían contar.

En entrevista con Notimex, los jóvenes cineastas comentaron que ambos se conocieron en el programa de posgrado en dirección documental DocNomads Joint Masters, por lo que decidieron levantar juntos su ópera prima en formato de largometraje.

Arun Bhattarai es originario de Bután y es considerado uno de los pocos cineastas independientes de aquel país, por lo que conocía a la perfección el idioma y lo cerrada que es la comunidad.

Y es que para poder entrar a este país como extranjero necesitas una visa especial que cuesta al rededor de 200 dólares diario, por lo que resultaba complicado para Dorottya Zurbó ir de manera frecuente.

Sin embargo, ambos sabían que en esa familia existía una historia poderosa y que debían contarla porque de Bután se sabe muy poco, incluso que la televisión llegó apenas en 1999.

“Empezamos a filmar en 2015 y duró dos años y medio el rodaje, porque no podían ir una larga temporada”, compartió Dorottya Zurbó.

Contrario a lo que se pensaría respecto a la percepción de la familia ante la película, el padre de los protagonistas, quien estuvo todo el tiempo insistiendo que el hijo se hiciera cargo del monasterio, descubrió que estaba siendo muy insistente y que al final la decisión era de su hijo.

“Al final se cuestionó entre mandar o no a su hijo al monasterio y eso es muy interesante para nosotros, por lo que queremos continuar filmando el desenlace de esta vida en otro documental”, sostuvieron ambos creadores, quienes se encuentran de visita en México presentando su ópera prima por los distintos estados que visita la Gira Ambulante.

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