Auster recibe medalla conmemorativa en Feria del Libro de Guadalajara

El presidente de la FIL de Guadalajara, Raúl Padilla, detalló que el escritor, traductor y cineasta, Paul Auster, “es el autor en lengua inglesa más interesante de su generación”

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En el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2017, el escritor, guionista y cineasta estadunidense, Paul Auster, recibió hoy la medalla conmemorativa de la Apertura del salón literario.

En el acto, el presidente de la FIL de Guadalajara, Raúl Padilla, detalló que el escritor, traductor y cineasta, Paul Auster, “es el autor en lengua inglesa más interesante de su generación”.

Señaló que entre sus libros destacan “Jugada de presión”, “La invención de la soledad”, “La trilogía de Nueva York”, “El país de las últimas cosas”, “A salto de mata”, “Timbuktú”, “Experimentos con la verdad”, “El libro de las ilusiones”, “Historia de mi máquina de escribir”, “Invisible”, y “4, 3, 2, 1”.

Manifestó que el gran escritor estadunidense ha sido ganador de numerosos premios y reconocimientos entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006, Premio Médicis Extranjero, Independent Spirit Award al Mejor Primer Guión, el Premio al mejor libro del año del Gremio de Libreros de Madrid’ entre otros.

A su vez, la directora de Seix Barral, Elena Ramírez, dio una semblanza de Paul Auster, “autor de una treintena de volúmenes a lo largo de su carrera, entre poesía, ensayo, guiones de cine, libros de memoria y novelas, es uno de los narradores contemporáneos que mayor unanimidad ha suscitado entre crítica y lectores de más de 40 países”.

Manifestó que lo primero que escribió Paul Auster fue poesía cuando tenía nueve años de edad y terminó su primer cuento a los 10 años.

Durante su conferencia magistral de la Apertura del Salón Literario Los huesos de Poe, Charla sobre los viajes de la poesía y su regreso final, Paul Auster expresó que siempre que piensa en Edgar Allan Poe “la primera imagen que me viene a la cabeza es la de la ceremonia inaugural de su tumba en Baltimore en 1875”.

Agregó que Poe había muerto en 1849, 26 años antes de la ceremonia inaugural de su tumba, “y como todo mundo lo sabe, las circunstancias de su muerte fueron bastante horribles y misteriosas”.

“Los últimos y tristes años de su vida incluyeron el fallecimiento de su mujer, la finalización de su obra maestra Eureka, más la desesperada y patética búsqueda de una nueva esposa”, refirió.

Agregó que “luego un viaje a Richmond, en Virginia, el lugar donde había pasado la juventud, para dar una conferencia que fue bien acogida, y que le sirvió de estímulo para empezar a pensar en instalarse en su ciudad natal, y por último la extraña e inexplicable borrachera en Baltimore, donde murió en el arroyo a los 40 años”.

Destacó que la tumba en la que enterraron a Poe permaneció sin nombre durante varios años, y finalmente uno de sus primos, Neilson Poe, consiguió dinero para encargar una lápida.

“Pero entonces, en uno de esos giros que el propio Poe podría haber imaginado, la lápida casi terminada quedó hecha añicos cuando un tren descarriló y cayó en el taller del marmolista que llevaba a cabo el trabajo”, dijo.

Añadió que Neilson no podía pagar otra lápida, “de modo que el pobre Poe languideció en su anónima fosa durante dos décadas más, a medio camino de ese purgatorio, un grupo de maestros de Baltimore empezó a recaudar dinero para una segunda lápida, y al cabo de 10 largos años la losa quedó finalmente acabada”.

“Para celebrar el acontecimiento, después de exhumar y volver a enterrar los restos de Poe, se ofreció una ceremonia en el Instituto Western Female de Baltimore”, apuntó.

 

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