Admite Angélica María que fue muy noviera

Se quedó con las ganas de tener más hijos; su fama la divorció de Raúl Vale

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A principios de los años 70, gracias al cariño y admiración que conquistó entre el público, el periodista Octavio Luis Alba llamó a Angélica María “La Novia de México”. Hoy, la cantante admite que el mote le quedó perfecto, aunque no pudo ser pareja de todos con los que se ilusionó.

“Me llamaron la ‘Novia de México’ y, la verdad, sí fui muy noviera. Pero eran noviazgos muy babosos, de manita sudada, aunque con besitos bien sabrosos, pero nada más, yo era una chica bien portada”, platicó en entrevista.

No obstante que fueron muchos novios los que sumó en aquel tiempo, admite que no fueron todos los que ella hubiera querido.

“Me quedé con las ganas de algunos que me gustaban mucho, que me miraban, pero no se animaban a decime nada y ni modo que yo les dijera. Todo empezó mal cuando me volví famosa porque los muchachos me huyeron, noté que una mujer famosa no les gustaba mucho, como que les imponía mi presencia”.

Entonces, conoció al actor, compositor, cantante y comediante mexicano Raúl Vale. Fueron amistades quienes la invitaron a ver su show y estando ahí, dijo: “’¡Qué maravilloso es este chico! Creo que con él me voy a casar’. Y me casé”.

Contrajeron nupcias en 1974, justo en la época de mayor gloria de Angélica María. Al año siguiente nació Angélica Vale, la hija de ambos.

“Fuimos felices durante 14 años y nos separamos por muchas cosas, entre ellas, el éxito que alcancé y que a él le fue muy difícil manejar. Fue un hombre con mucho talento y triunfó mucho, pues no había ni ha habido un ‘showman’ como él. Honor a quien honor merece y él era estupendo.

“Sin embargo, siempre lo estuvieron molestando con lo de nuestro matrimonio. No digo nombres, pero le decían que él no valía, que yo era más famosa. Aguantó mucho y por mucho tiempo, hasta que se cansó. Buscó otras opciones y nos divorciamos”, comentó.

Ya separados, él demostró lo importante que era como artista y mucho más que yo. La verdad, no había nadie como él y hoy muchos siguen tratando de parecérsele, pero no le llegan. Sólo él era compositor, cantante, actor, tocaba varios instrumentos, imitaba, te hacía reír y llorar, y además, era galán”.

El medio del espectáculo es cruel, dice. “Hay muchas envidias, sobre todo hacia las personas que tienen más éxito. Al principio te apoyan y luego te quieren acabar. Con mi matrimonio quisieron acabar y lo lograron”.

En la época feliz de su relación, incluso pensaron en un hermano o hermana para Angélica Vale, pero Angélica María estaba en los “cuernos de la Luna” y no había tiempo para embarazarse de nuevo.

“Luego de que Angélica nació, vino la locura. Yo hacía telenovela. A las 7 de la mañana llegaba a Televisa, me maquillaban, hacía mis escenas y a las 3 de la tarde salía de trabajar. Pero no acababa ahí. Me iba a comer y después al teatro porque estaba en alguna obra.

“Por las noches cantaba en centro nocturno y el fin de semana hacía película. Luego, durante mes y medio me iba de gira y al regresar ya estaba grabando nuevo disco. Siempre estuve ocupadísima porque la década de los 70 fue la más importante en lo laboral”, recordó la intérprete de Eddy Eddy y A dónde va nuestro amor.

“Me hubiera encantado tener más hijos, pero no podía con todo y ni siquiera después de que Angélica estuviera más grande. Fueron 20 años de éxito tras éxito, sobre todo cuando impulsé la balada ranchera, cuando hacía mis shows bajo un estilo muy peculiar.

“A mi hija me la llevaba para todos lados y mi mamá (Angélica Ortiz) me ayudaba mucho porque la chamaca desde chiquita era muy inquieta y se trepaba a los escenarios, salió loquita como yo”, resaltó la originaria de Nueva Orleans, pero naturalizada mexicana.

“Hoy agradezco que mi hija sea una mujer preparada, de mucha cultura y sensacional. Sí faltó muchas veces a la escuela y lo lamentaba mucho, pero siempre pasó el año excelentemente bien porque le gustaba estudiar”, resaltó.

Aunque después de Raúl Vale tuvo otras parejas sentimentales, la “Novia de México” no quiso volver a contraer nupcias o, simplemente, el susodicho no estaba en condiciones de hacerlo.

“¿Casarme otra vez? ¿Contra quién? Todos los hombres que conocí y que valían la pena, estaban casadísimos y mira que me gustaban mucho y muchos, pero no quise ser la otra. Hoy, esos hombres siguen casadísimos, pero con jóvenes y no hay nada que hacer.

“La vida es difícil, pero me río de la tragicomedia que me pasa y mira que me ha pasado de todo. Cientos de personas me robaron, pero ahora soy millonaria en amor y, ¿qué más puedo pedir?”.

“El amor que me tiene el público, es increíble. Muchos admiradores me han dicho que hubieran querido que yo fuera su mamá. No sé cómo agradecer tanto cariño de tantos años. Sólo puedo decirles que los amo con todas mis fuerzas, gracias por los aplausos que me dan y que me hacen vivir y seguir adelante”, concluyó.

 

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