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'Soy un puma que no come carne'

El venezolano muestra “su lado yogi” en Chile

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Santiago.- El cantante venezolano José Luis Rodríguez “El Puma”, quien hace dos meses está en Chile para participar como jurado en un programa de talentos musicales, mostró hoy en el diario La Tercera “su lado yogi”.

Éste “es un Puma que no come carne y al que le preocupa equilibrar el cuerpo y el espíritu”, señaló el periódico chileno al narrar que el afamado intérprete hace seis meses se enamoró de la disciplina Yoga.

La publicación siguió al ”Puma” desde su habitación en un hotel capitalino, donde lee el Antiguo Testamento cristiano y el Bhagavad-Gita, texto que en occidente se conoce como la Biblia Hindú, al centro Suryayoga de la capital chilena.

“No hago ejercicio, sólo practico yoga porque me relaja y fortalece. Es la mejor forma de mantener en equilibrio el cuerpo, la mente y el espíritu”, dijo el intérprete de temas como “Pavo real” y “Dueño de nada”.

El “Puma”, quien está a punto de llegar a su cumpleaños 70 y que asegura no piensa celebrar, aseveró que el Yoga “no es un fanatismo sino un estilo de vida”.

“(El Yoga) desintoxica el cuerpo, descarga las energías negativas. Saco las rabias, las frustraciones, la impaciencia… Sé lo que pasa a mi alrededor”, dijo.

Tras afirmar que no tiene religión, apuntó que “todos pertenecemos a la filiación humana, pero el ego es terrible, es que el ego pertenece al cuerpo, el alma en cambio, a Dios”.

“Los mahometanos, los hindúes, los judíos y los católicos comparten todos el mismo Dios. Somos todos una misma humanidad.. No necesito ir a un templo, la iglesia soy yo, eres tú…”, aseveró.

José Luis Rodríguez relató a La Tercera que es el último de 12 hermanos, que nació en una familia humilde de Venezuela, y que comenzó a trabajar a los 10 años tirando una carretilla en un mercado callejero.

Llegó al canto a través de su participación en concursos, en un festival en Caracas, y recuerda que luego estuvo en más de 450 bailes, y que su relación con Chile se inició en 1974, cuando vino a competir en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar.

“Conmigo no pasó nada, No gané ningún premio”, recuerda sin rencor, al señalar que en 1981 volvió al Festival de Viña como jurado y le correspondió sentarse cerca del ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990).

Al intérprete de “Chévere Chévere”, se le asocia además en Chile con la frase lanzada en 1988, en el mismo escenario del festival viñamarino, cuando “el monstruo” pedía el máximo galardón para él, que los organizadores se resistían a entregarle:

“A veces hay que escuchar la voz del pueblo”, dijo en un momento en que Chile vivía lo que sería un año crucial en su lucha por la democracia.

“El Puma” dijo al periódico que “decirlo requirió valor, pero la verdad no lo pensé. Era un momento crítico en Chile, en que alguien esperaba que hiciera algo. Sentí que estaban ansiosos porque alguien dijera algo y yo lo hice”. (NTX)

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