Cultura religiosa
Autor: Carlos Villa Roiz
Es de esperar que el Pontífice ratifique los mensajes pronunciados por su antecesor y que, a modo propio, se manifieste en contra del bloqueo impuesto por Estados Unidos y que este 3 de febrero cumple medio siglo
Este 3 de febrero se cumplen 50 años de que el presidente Kennedy decretara el bloqueo comercial contra Cuba, política que ha sido condenada, reiteradamente, por Naciones Unidas y que también fue reprobada por el beato Juan Pablo II durante su histórico viaje a la isla, el 21 de enero de 1998, donde permaneció cinco días, en los que celebró cuatro misas y tuvo una reunión privada con el presidente Fidel Castro y encuentros con intelectuales, enfermos y religiosos.
En aquel entonces, el Papa polaco, emergente de un país comunista, dijo: “Que el mundo se abra a Cuba'', pero también ''que Cuba se abra al mundo''. En su mensaje al pueblo cubano, añadió: “'Ustedes son, y deben ser, los protagonistas de su propia historia personal y nacional… Quiera Dios que esta visita, que ahora comienza, sirva para animarlos a todos en el empeño de poner su propio esfuerzo'' para alcanzar sus ''aspiraciones y legítimos deseos''.
Ahora, Benedicto XVI volverá a la isla, en misión pastoral, tras las huellas de Juan Pablo II, y es de esperar que el Pontífice ratifique los mensajes pronunciados por su antecesor y que, a modo propio, se manifieste en contra del bloqueo impuesto por Estados Unidos y que este 3 de febrero cumple medio siglo.
El bloqueo comercial ha causado enormes daños al gobierno de Cuba, sí, pero sobre todo ha golpeado a las familias cubanas durante varias generaciones, de modo que las consecuencias de esta política intervencionista golpean al hombre en su dignidad y no puede ser apoyada por ninguna religión histórica.
Otro de los temas que aguarda con esperanza el pueblo cubano es algún pronunciamiento del Papa sobre la libertad de cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos desde hace 13 años. Varios organismos internacionales se han declarado a favor de la inocencia de estas personas, entre ellos Amnistía Internacional.
El cardenal de La Habana, Jaime Ortega, ha sido un magnífico gestor para la excarcelación de presos en la isla y el reacomodo de muchos de ellos con sus familias en España. La propia Conferencia de Obispos de Estados Unidos ha aplaudido el trabajo realizado por el arzobispo de La Habana. Ahora, miles de personas esperan que Estados Unidos siga el ejemplo dado por el gobierno cubano.
En efecto, la liberación de presos en Cuba ha sido elogiada en todo el mundo. Esta Navidad hubo unos 2,000 indultados más por razones humanitarias, aunque estos habían cometido delitos del fuero común, en las 15 provincias de la isla. Estas acciones pueden servir de inspiración al Pontífice para que hiciera un llamado a la liberación de estos cinco presos recluidos en cárceles de Estados Unidos.
* Subdirector de Información del Arzobispado de México
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